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EDITORIAL

Complejidades del mundo actual

Actualizado el 14 de octubre de 2012 a las 12:00 am

La directora gerente del Fondo Monetario, Christine Lagarde, y la canciller alemana, Ángela Merkel, protagonizan una rivalidad centrada en Grecia

La política interna obliga a la gobernante germana a insistir en la receta de la austeridad fiscal

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Una breve visita de la canciller germana, Ángela Merkel, a la capital griega, el martes último, hizo resurgir las pasiones nacionalistas heredadas de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Tercer Reich doblegó a Atenas imponiéndole severas y humillantes medidas. La lamentable historia de esa época no parece admitir tregua, según los dirigentes de la renovada resistencia griega, mucho menos a la luz de la magnitud de las atrocidades perpetradas entonces por las fuerzas nazis contra la población civil.

Desde luego, las penurias ocasionadas por los contingentes alemanes en toda Europa son y serán difíciles de borrar. El proceso de integración continental procura superar esa horrible pesadilla mediante el afianzamiento de una nueva mentalidad, pero las sombras de la barbarie, aunque se desdibujan, se resisten al olvido.

Cuando la crisis económica irrumpió en el Viejo Continente, en el 2009, las naciones más afectadas del sur europeo pronto cobraron conciencia de las duras condiciones que conlleva no poseer los medios para honrar deudas. A finales de aquel año, se celebró en Atenas una de las tantas reuniones de los foros internacionales convocadas para armonizar criterios en torno al endeudamiento griego. De ese proceso emergió un arreglo de salvamento que actualmente asciende a 175.000 millones de euros, bajo el cual se avecina ahora una cuota de nuevos recortes fiscales que llegan a 13.500 millones de euros.

En la turbulencia que agita a Grecia en la ruta de los arreglos de pago, ejecutar recortes presupuestarios implica arrojar a la calle a miles de ciudadanos y sus familiares. Al avecinarse la fecha, la canciller Merkel decidió transmitir personalmente los buenos deseos de su Gobierno a su colega griego Antonis Samaras. Muy distinta, sin embargo, fue la interpretación de los sindicatos y numerosas asociaciones cívicas de Grecia al recorte de gastos asociado con la visita.

La gira de seis horas de la canciller por Atenas, pletórica de fotografías y despachos de prensa, generó un rechazo violento del recorte fiscal, el cual se tradujo en manifestaciones públicas de millares de ciudadanos.

Aunque los números son materia de discusión, según la prensa europea el mitin principal atrajo entre 10.000 y 80.000 participantes y tuvo desbordes violentos.

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Nota especial mereció una amplia campaña de publicidad que presentaba a la canciller con bigote y peinado de corte hitleriano. De igual manera, las alusiones impresas se referían a la gobernante como la señora Hitler y pronosticaban la instauración en Grecia de un cuarto Reich. Del insulto a la visitante y el propósito del periplo, no era difícil sospechar un velado toque de halago al submundo del totalitarismo político.

Más allá de estas consideraciones, otra espiral de discordia fue propiciada por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, quien declaró desde Japón que sería conveniente ofrecer mayor flexibilidad en la austeridad exigida a naciones con dificultades de pago. A este llamado respondió en tono de crítica el influyente ministro de Hacienda germano, Wolfgang Schäuble,

quien atribuyó a Lagarde el propósito de dividir opiniones en el Fondo Monetario.

Cabe señalar que habrá elecciones en Alemania el próximo año, y la jefa de Gobierno recibe a diario duras críticas de la oposición, centradas en la alegada amplitud de los términos financieros ofrecidos a Grecia. De esta forma, Merkel se ha visto obligada a equilibrar sus declaraciones con alusiones más apegadas a la austeridad fiscal. La jefa de Gobierno germana tiene necesidad de seleccionar derroteros que satisfagan mejor el apetito de la opinión pública. Asimismo, ha debido integrar algunos de sus objetivos al marco internacional en abono de la jerarquía económica del país. Sin duda, la política internacional es un ámbito cada día más activo, aunque también conflictivo, para las tareas de una potencia cuya esfera de actuación se expande rápidamente.

En el tema de las rivalidades, hay un particular interés en el embrollo de dos damas que ocupan posiciones cimeras, ambas muy talentosas y alabadas en sus países.

Veamos qué sorpresas deparará la histórica rivalidad franco-germana a la luz de este mundo de complejidades.

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