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Cero Poses El Indio: “Soy más personaje que corredor”

Actualizado el 26 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Su estampa de apache es un imán para corredores, prensa y público en las principales competencias de atletismo del país. A estas alturas, el Indio Leo se ha convertido en un emblema y un gran motivador en el asfalto... ¿de qué tribu salió?

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Cero Poses El Indio: “Soy más personaje que corredor”

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Leonel Valerín Jiménez ha dedicado 20 de sus 57 años de vida a participar en carreras tanto en Costa Rica, como en toda Centroamérica e incluso Europa.

Sus mayores tesoros son las 14 maratones y medias maratones en las que ha participado, entre ellas la de Berlín en el 2007 y un circuito de 10 kilómetros alrededor del Lago de Zurich en Suiza, ese mismo año.

Si sumáramos las poco más de 600 carreras que ha hecho en sus 20 años de “rodar” por el asfalto, no sería exagerado decir que acumula más de 6.400 kilómetros, algo así como correr unas 12 veces entre San José y la frontera de Paso Canoas ida y vuelta.

En su mente todavía está fresca aquella primera carrera a la que un amigo lo invitó, “fueron 16 kilómetros entre San Pedro y Escazú, en 1993, desde ahí supe que esto era lo mío”, comenta el popular personaje.

Antes de quemar suela en la calle, este vecino de Lourdes de Montes de Oca asegura que fue un voraz delantero de canchas abiertas, que en una época entrenó seis meses con el Uruguay de Coronado en Segunda División.

Este aficionado al Club Sport Cartaginés, además de hacer las delicias de muchos niños con su personaje de aborigen, se gana la vida como taxista desde hace 30 años.

También es famoso porque frente a su casa levantó, con sus propias manos, un parquecito en donde antes hubo varios bares y hoy es una zona verde conocida como “el Parque del Indio”.

Hoy nos “fumamos” una pipa con el gran jefe de una tribu que, cada fin de semana, crece exponencialmente y así se nota en nuestras calles.

¿Desde cuándo corre?

Desde hace 20 años, empecé como a las 37, antes jugaba futbol, anduve en bicicleta todo el país y hasta hoy nunca he olido ni siquiera una cerveza. Lo que pasa es que llega un momento en que uno no se siente viejo para jugar futbol pero teme una lesión y el atletismo se asoma como una buena opción, así que un día un amigo me invitó a una carrera de 16 kilómetros, a pesar de que al inicio temí, luego me di cuenta de que tenía mucha energía, además de que el ambiente es de mucha camaradería, a diferencia del futbol.

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¿Y dónde nació el Indio?

En esa primera carrera fui como un corredor normal, pero noté que uno corría como salonero, otro de Zorro y otro como Liga-Liga, que por cierto es el corredor más antiguo de todos.

Entonces pensé en crear un personaje como Superman o un mecánico, pero el Indio me sonó mucho más por mis rasgos físicos y mis ancestros, además de la admiración que siento por los aborígenes. Así que para el domingo siguiente me puse una vincha, una pluma y me pinté con la pintura de labios de mi esposa.

La gente reaccionó muy bien, aunque al principio a mi familia le daba verguenza, siento que he consolidado el personaje muy bien, porque no solo corro los fines de semana, sino todos los días y siempre lo hago vestido de indio.

¿Cuánto ha evolucionado su vestuario?

¡Uf!, imagínese que ahora uso penachos importados de Estados Unidos', es que como trabajo de taxista conozco mucha gente a la que le hago servicio del Aeropuerto Juan Santamaría a la escuela de idiomas con la que colaboro, les digo que si me pueden conseguir los penachos y así me los han enviado.

El penacho que uso ahora me lo mandaron desde Arizona.

¿Cuantos “chunches” carga en cada carrera?

El penacho, las plumas, un portabebé, el muñeco, el arco, la flecha'

¿Y ha medido cuánto impacta eso en su rendimiento?

Por ejemplo, en una carrera de 10 kilómetros si hago 50 minutos, sin todo eso podría hacer un tiempo de 43 minutos, pero no me divertiría nada, porque nadie me saludaría ni podría vacilar con la gente.

¿Diría entonces que usted es más personaje que corredor?

Sí claro, antes le daba mucha importancia al hacer un buen tiempo y todo eso, pero casi no podía interactuar con la gente que te apoya, dejé de ser un corredor y me convertí en un personaje de las carreras.

Además ahora no me lesiono mucho, antes hacía 10 kilómetros en 40 minutos pero me desgarraba las pantorrillas.

El artista sube al escenario y su premio es el aplauso, ¿en su caso es lo mismo cuando sale a la calle con el traje de indio?

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No es exactamente para que me aplaudan, pero el hecho de ver a la gente feliz me satisface mucho. Vivimos momentos de mucho estrés en que la gente casi ni se ríe, así que poder hacer uno algo que le saque la risa a la gente es un gran logro, ese es mi premio, ver esas sonrisas.

¿Cuando se quita el traje qué pasa?

Soy muy formal, respetuoso, temeroso de Dios, amo a mi esposa Marlem Esquivel, con quien tengo 38 años de casado y dos más de ser novios, tenemos dos hijos (Reba de 35 y Daniel de 32) y dos nietos a los que amo (Gabriel de 6 y Abigail).

Soy un hombre totalmente ubicado porque muchos creen que por hacer el personaje me “desvirolé”, pero nada qué ver. Claro, al principio me gritaban ramalazo, bañazo y un montón de cosas, pero me he ido ganando el respeto de todos.

Usted corre como mínimo todos los domingos una carrera, ¿cómo se financia las inscripciones? ¡Ay que pregunta!, si los atletas hicieran todas las carreras que yo hago no podrían comer'hay fines de semana que corro sábado y domingo, póngale que en promedio las inscripciones van de 10 mil colones para arriba.

Lo que pasa es que muchas veces nos donan la inscripción y digo “donan”, porque lo hacen con El Chapulín Colorado, Freddy el “Árabe” y otras veces lo hacemos de “mojado” (sin pagar), porque estamos conscientes que a la gente le gusta ver a los personajes.

Muchos corredores ven con malos ojos a los “mojados”, ¿usted qué dice de eso?

Es que hay muchas cosas que valorar, por ejemplo gran parte de mi trabajo en la academia de idiomas me lo asignan los viernes en la noche y no me puedo inscribir en una carrera antes porque si lo hago y tengo que ir al aeropuerto al momento de la competencia, pierdo el trabajo.

Por eso en la gran mayoría de ocasiones escojo la carrera el propio día que se realiza, porque viernes y sábados son los días fuertes de mi trabajo. ¿Cuántas carreras hace al mes?

Mínimo seis.

¿Usted diría que no podría haber una carrera sin Indio y un Indio sin carrera?

Muchos me han dicho algo parecido, pero lo que sí le puedo decir es que no me hayo sin correr un fin de semana.

¿En la casa no le reclaman tantos años sin un fin de semana familiar?

Al principio tuve algunos problemas pero con los años aprendí a tener un balance, por ejemplo cuando corro los dos días del fin de semana, busco un día entre semana para pasarlo con la familia.

Es lo mismo que ocurre con la iglesia Pentecostal a la que pertenezco, se me hizo imposible ir porque los servicios religiosos son a la misma hora de las carreras, así que tuve que dejar de ir los fines de semana pero voy otros días.

¿Alguna vez ha pensado en retirarse?

Hace algunos años sentía una persecución muy fuerte de la gente cuando me gritaban bañazo, ridículo y cosas de esas, hasta que una vez me hicieron un reportaje justamente en La Nación y eso me sirvió para levantarme y no dejarme.

¿Cuántas carreras lleva?

600, pero solo conservo 20 medallas porque generalmente me gusta regalarlas a los niños, para motivarlos a que se metan a este ambiente, y no es que no valore la medalla que uno se gana con tanto esfuerzo, lo que pasa es que para mí es mayor premio ver la cara de un niño alegre cuando uno se acerca y le da la medalla.

¿Y las 20 que conserva qué tienen de especial?

Son las 14 maratones (incluyendo Berlín y Panamá) y las media maratones en las que he participado en todos los países de Centroamérica.

También valoro mucho la medalla de la carrera del Chirripó, aunque nunca más la volveré a hacer por el riesgo que se corre, es solo para contar que la hice.

¿Y en todas ha ido como el Indio?

Si no es como el Indio no corro, así de sencillo.

¿Se ha llevado algún chasco?

Todo lo contrario, siempre he completado las carreras y nunca he caminado, una vez en Guatemala me lanzaban palanganas de pétalos de flores como si hubiera llegado el gran jefe.

Y en Alemania a pesar de que ellos son tan serios la reacción fue maravillosa, la gente me paraba para tomarse fotos, imagínese que mi mejor tiempo en maratón son 3:45 horas y esa vez duré más de 4:30 horas. Me propuse disfrutar esa fiesta al máximo y así lo hice.

¿La gente lo reconoce más ahora que hace 20 años?

Ciertamente sí, a veces ven en mi taxi algo del personaje y de inmediato se dan cuenta de que soy yo, lo que pasa es que ahora hay más gente que corre y eso ha influenciado.

¿Cuál es la carrera de sus sueños?

Rotterdam, París y Barcelona, estoy ahorrando para eso.

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