Caso de Petraeus aviva el debate sobre privacidad en Internet

"Cuando el jefe de la CIA no puede esconder su actividad en la red, ¿qué esperanzas hay para el resto de nosotros?", dijo Chris Soghoian, integrante del Proyecto de Privacidad y Tecnología de la American Civil Liberties Union.

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      Petraeus renunció la semana pasada cuando estuvo claro que su relación extramarital con la experta en contraterrorismo Paula Broadwell, su biógrafa, se iba a convertir en dominio público. | AFP
Petraeus renunció la semana pasada cuando estuvo claro que su relación extramarital con la experta en contraterrorismo Paula Broadwell, su biógrafa, se iba a convertir en dominio público. | AFP ampliar

Washington (AFP). La investigación que causó la renuncia del jefe de la CIA, David Petraeus, ha reavivado el debate sobre la privacidad en Internet y la habilidad de los gobiernos para espiar cuentas privadas de correo electrónico.

"Cuando el jefe de la CIA no puede esconder su actividad en la red, ¿qué esperanzas hay para el resto de nosotros?", dijo Chris Soghoian, integrante del Proyecto de Privacidad y Tecnología de la American Civil Liberties Union.

"Esto también debería servir como una advertencia, al demostrar la medida en la que el gobierno puede perforar el velo del anonimato de las comunicaciones sin tener que disponer de una orden de búsqueda u otra orden proveniente de un juez neutral", agregó.

Petraeus renunció la semana pasada cuando estuvo claro que su relación extramarital con la experta en contraterrorismo Paula Broadwell, su biógrafa, se iba a convertir en dominio público.

El FBI dio con la pista del caso a través de una queja planteada por Jill Kelley, amiga cercana de Petraeus y del comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, John Allen, quien dijo a un agente federal que había recibido correos electrónicos amenazantes, que los investigadores más tarde relacionaron con Broadwell.

"Es problemático porque no sabemos qué permisos fueron otorgados", dijo James Lewis, jefe del Programa sobre Tecnología y Políticas Públicas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Lewis dijo que no estaba claro si Broadwell fue advertida de sus derechos antes de permitir a los agentes del FBI acceder a sus emails.

El experto explicó que incluso los organismos dedicados al espionaje, por ejemplo la Agencia de Seguridad Nacional, deben cumplir con "condiciones legales muy precisas" antes de obtener el permiso para acceder a una cuenta de correo electrónico.

"Necesitamos tener claras las reglas para leer emails sin una orden judicial. La regla básica debería ser que sin aprobación judicial, no hay investigación", dijo Lewis.

No fue claro de manera inmediata qué métodos utilizó el FBI durante la investigación. Algunos informes sugirieron que los agentes pueden haber obtenido una orden judicial que les permitió el acceso a la cuenta de Gmail de Broadwell.

Google dijo esta semana, al publicar su Informe sobre Transparencia semestral, que el número de pedidos hecho por el gobierno para que entregue información sobre sus usuarios estaba creciendo.

En la primera mitad del 2012, Google recibió 20.938 pedidos de información por parte de organismos estatales de todo el mundo. De este total, 7.969 fueron hechos por Estados Unidos. Google cumplió en el 90% de los casos.

Se espera que el escándalo de Petraeus de un nuevo ímpetu a algunas propuestas que se encuentran en el Congreso en la actualidad, entre ellas una ley propuesta por el senador Patrick Leathy para que sea necesaria una orden judicial basada en una causa probable para poder acceder al contenido de las cuentas de email de las compañías de internet .

El senador republicano Charles Grassley dijo esta semana que el caso debería funcionar como un recordatorio de que las comunicaciones a través de correo electrónico puede que no siempre sean privadas.

"Cualquier cosa que pongo en mi iPhone o Blackberry, supongo, imagino que todo se volverá público", dijo Grassley a Radio Iowa.

"No estaría sorprendido si el FBI escuchara esta conversación. Si tienen el derecho legal de hacerlo o no, no lo sé. Supongo que no estarían haciendo nada que no sea legal", dijo.

Soghoian, por su parte, dijo que el caso de Petraeus demuestra la necesidad de una legislación más estricta.

"Es un recordario de que las protecciones legales de los emails están muy por debajo de lo que deberían", escribió en una publicación en un blog.

"Necesitamos modernizar nuestras leyes sobre privacidad (...) y necesitamos protección que cubra los metadatos del tipo que aparentemente fueron tan centrales en este escándalo", agregó.

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