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Carbono-neutralidad, avance en competitividad

Actualizado el 15 de abril de 2013 a las 12:00 am

Ser carbono-neutrales no debe ser una obsesión miope

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Carbono-neutralidad, avance en competitividad - 1

Costa Rica pretende celebrar su aniversario de independencia número 200 con el anuncio de ser un país carbono-neutral. Esta estrategia de desarrollo es la que buscan varios países del mundo debido a un reconocimiento del gran reto que enfrentamos como humanidad, el cambio climático.

El mundo y sus habitantes (humanos y no humanos) son testigos de la realidad oscura que está creando y estableciendo los cambios en la atmósfera, ocasionando fenómenos meteorológicos más frecuentes y extremos (como sequías e inundaciones) que desestabilizan tanto el medio natural como nuestra sociedad al generar presiones sobre la seguridad alimentaria, salud, y la biodiversidad.

Sin embargo, los impactos del cambio climático no están distribuidos uniformemente alrededor del planeta, y desafortunadamente las naciones que han tenido una menor participación en este problema mundial son las que están siendo afectadas de mayor manera. Los países en desarrollo están pagando la cuenta de los países desarrollados; estos últimos han alcanzado su “desarrollo” mediante una deuda ecológica y social con el mundo que aunque hoy es evidente, la siguen obviando.

Ya que las consecuencias no se presentan igual en toda la Tierra, tampoco deberíamos seguir las mismas recetas de desarrollo en todas las naciones, y parece que Costa Rica quiere apuntar hacia una estrategia que no del todo es la adecuada para su realidad. El país contribuye con menos del 0,1% de las emisiones de GEI globales, pero sufre los altos costos socioeconómicos y ambientales mencionados anteriormente.

Costa Rica adaptada. De esta manera, nuestra prioridad debe orientarse a ser un país adaptado al cambio climático, teniendo una estrategia de desarrollo con sectores productivos resistentes al cambio climático.

El tema de adaptación podríamos decir que no es tan sexy como el de la carbono-neutralidad, no atrae a los sectores y al gobierno no porque no sea importante, sino por la tenencia de una visión miope de su significado.

El discurso de la carbono neutralidad reconoce los beneficios económicos que tiene para una empresa, sector o país el tener una estrategia eficiente que minimice la emisión de GEI, además del reconocimiento de poder decirle a los clientes y a la comunidad internacional “yo estoy reduciendo mi impacto, mi producto o país contribuye a la solución del problema”. Buscar la carbono-neutralidad definitivamente es un avance en el nivel de competitividad.

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¿Y la adaptación? ¿Estrategia de competitividad o de sobrevivencia? Es ambas. Imagínese por unos segundos un país carbono neutral, pero que igual sufre de las consecuencias del cambio climático. Imaginemos el sector agrícola carbono neutral pero afectado gravemente por los patrones climáticos cambiantes. Pensemos que algún día alcanzamos el gran reto de neutralizar las emisiones de GEI del sector transporte pero con una infraestructura vial destruida por inundaciones más fuertes y frecuentes. Costa Rica neutral pero con un alto riesgo de perder su biodiversidad por cambios en el hábitat y ecología de muchas especies gracias al cambio climático.

Los anteriores son solo unos pocos temas que tocan profundamente la competitividad del país en sectores como el turismo y la agricultura, dos sectores vitales para nuestra economía. ¿Podemos ser competitivos siendo carbono-neutrales, pero con una estrategia de adaptación deficiente? Definitivamente, no.

¿Dejar la carbono-neutralidad? Lo anterior no significa que debamos abandonar nuestra meta país hacia la carbono-neutralidad. Costa Rica es un laboratorio importante para el desarrollo de iniciativas para la reducción de emisiones de GEI en muchos sectores productivos. Aplaudo el entusiasmo y esfuerzo gubernamental de predicar con el ejemplo, de liderar a la comunidad internacional hacia una economía baja en emisiones.

No debemos dejar esta gran idea de ser carbono-neutrales, pero debemos encontrar un mejor balance que nos permita ser una país bajo en emisiones y además resistente al cambio climático.

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