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Camino al patíbulo

Actualizado el 09 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Con tenebrosos e inquietantes detalles sobre las últimas horas de vida de los condenados, “Pena de muerte: mi último día”, de Discovery Ch., ofrece un abordaje novedoso sobre una de las formas más controversia-les de impartir justicia en el siglo XXI. Este domingo 9, a las 9 p.m.

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La mayoría de los mortales tenemos el privilegio de desconocer el día, la hora y la forma cómo vamos a morir. Sin embargo, ese misterio desaparece para los prisioneros que son sentenciados con la pena capital en los Estados Unidos. A tan solo 24 horas de ser ejecutados, los deseos por cumplir son tan limitados como los minutos que les restan de vida.

Este domingo 9 de setiembre, a las 9p.m., el especial de Discovery Channel, Pena de muerte: mi último día , revela macabros e impactantes detalles sobre los últimos “gustos” que se dan los temores que sufren los condenados a muerte, pocas horas antes de expirar.

Privados durante años de toda libertad y de la satisfacción de cualquier capricho mundano, los prisioneros cuya ejecución ya está programada, pueden acogerse al cumplimiento de unos pocos deseos. Entre los más placenteros está la elección de una comida. También pueden optar por una ducha caliente y tienen el derecho de realizar una última llamada telefónica.

Un “privilegio” menos atractivo es el poder elegir la forma de ejecución. Las modalidades se limitan a la inyección letal, a ser fusilado por un grupo de tiradores o a morir colgado en la horca.

En caso de ser fusilado, el condenado es atado a una silla. Cinco tiradores con rifles se encargan de disparar. Uno de ellos porta –sin saberlo– balas de salva. De esta manera, ninguno sabrá quién le dio muerte al prisionero.

El asesino Ronnie Lee Gardner fue el último en morir de esta manera. Fue ejecutado en el estado de Utah en el 2010 y eligió este método porque dijo merecer la misma muerte que sus víctimas.

Billy Bailey, en Delaware, en 1996 prefirió la horca antes que la inyección letal. “No voy a dejar que me pongan a dormir”, justificó.

La última cena

Para la realización de este documental, Discovery Channel tuvo acceso a entrevistas con guardas, exoficiales carcelarios y chefs. Brian Price es uno de ellos. Con una condena de 15 años en la prisión de Huntsville, su trabajo consiste en preparar la última comida de los condenados a muerte.

“Cuando llegas a la prisión te asignan un trabajo. Yo era músico y fotógrafo y ellos me dijeron, pues bien, ya no más, ahora estarás en la cocina”, relata Price en uno de los adelantos del show. El cocinero lleva en su cuenta 189 comidas preparadas, cuyos costos varían en los 34 estados en donde la pena de muerte es legal. En Florida, por ejemplo, el presupuesto es de 40 dólares, pero en Oklahoma el límite no permite darse muchos gustos, pues no debe exceder los $15.

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Existen fórmulas de solicitud para esta última comida que los prisioneros deben llenar semanas antes de su ejecución. Normalmente nunca pueden elegir el menú, y esta es su última oportunidad para darse un gusto que algunos no han podido permitirse en décadas.

En una de estas fórmulas se alcanza a leer: “Hamburguesa con queso, lechuga y tomate, tocineta, aros de cebolla y salsa de tomate”. La comida –por lo general– se prepara con un día de antelación al cumplimiento de la condena mortal y Price se esfuerza para que esta sea lo mejor posible “Imagina lo que atraviesa por sus mentes: esta es mi última comida sobre la tierra”, reflexiona el chef.

En enero de este año, 3.189 prisioneros estaban condenados a muerte en los EE.UU. Hasta hoy, 15 de ellos ya fueron ejecutados. 1

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