Archivo

La Caja, los bonos y la crisis

Actualizado el 31 de agosto de 2012 a las 12:00 am

Los ingresos extraordinarios que aporta el Estado no dan mejoras de servicio

Archivo

La Caja, los bonos y la crisis

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La Caja, los bonos y la crisis - 1
ampliar
La Caja, los bonos y la crisis - 1

En un artículo reciente que aborda denuncias que se han formulado sobre una venta de bonos en la Caja, se indica que “La venta de los bonos del Estado con los cuales la CCSS supera la actual crisis económica, ha sido un procedimiento correcto, oportuno y claro.”

Afirmar que con esos bonos se ha logrado dejar atrás la crisis resulta distante de la realidad y podría inducir a la ciudadanía a asumir falsas expectativas. En general, los pagos del Estado a su deuda, ya sea mediante títulos o efectivo, y que se destinen a cubrir “gastos corrientes”, tienen un impacto negativo en el patrimonio de la institución.

Cualquier persona con un ahorro sabe que su capital se irá perdiendo si se ve obligado a utilizarlo para cancelar gastos de alimentación, de electricidad, de servicio telefónico, recreación y cualquier otro egreso no recuperable.

En el caso particular de los bonos que se mencionan, estos fueron parte de un convenio entre la Caja y el Ministerio de Hacienda suscrito en octubre 2010 para cubrir deudas acumuladas durante los años 2008 y 2009 por ¢83.000 millones. Estos títulos valores que han motivado la controversia ascendían a ¢74.000 millones que se utilizaron para financiar un presupuesto extraordinario que consta en el acta de junta directiva de la Caja del 28 de octubre 2010.

La distribución de este presupuesto muestra que se financiaron “salarios” por ¢26.000 millones y “prestaciones” por ¢16.500 millones. En otras palabras, el 57.5% de este presupuesto cubrió urgencias en gastos que no se habían incorporado en el presupuesto ordinario del período evidenciando que al momento de su formulación el déficit era conocido por la administración.

Una situación relevante que debe considerarse respecto a este convenio es que los colones con que se canceló la deuda acumulada durante dos años habían perdido valor en el tiempo. En octubre 2010 esa deuda de ¢83.000 millones tenía un valor real de ¢92.000 millones; es decir, la Caja recuperó ¢9.000 millones menos de lo que había gastado en la atención a los asegurados por el Estado.

También conviene observar que en el momento de ese convenio la crisis se había manifestado por la suspensión de pago a proveedores y estos, no obstante los ingresos adicionales, debieron esperar por sus pagos hasta los primeros meses del 2011. Así, la sonada venta de los bonos no alcanzó para resolver esa parte de la crisis y menos puede ser argumento para considerar que los problemas han sido superados.

PUBLICIDAD

Para una mayor claridad sobre los efectos que puedan haber generado los abonos extraordinarios del Estado es oportuno analizar lo que concluye la Contraloría en su informe DFOE-SOC-IF-15-2011: “Aun cuando en el transcurso del periodo presupuestario se realizan asignaciones adicionales de recursos a esos hospitales, estas corresponden a partidas y subpartidas, a las cuales inicialmente no se les incluyó contenido presupuestario, como es el caso del salario escolar, prestaciones legales y fondo de estabilización laboral y no necesariamente para incrementar lacapacidad resolutiva de esos centros de salud”.

En cuanto a la naturaleza de la deuda estatal que se cubrió con los mencionados bonos, es importante tener presente que corresponde a la cobertura de los “asegurados por cuenta del Estado” y que su saldo se acumula a razón de un promedio mensual de ¢4.150 millones. La atención de esta obligación por parte del Estado queda sujeta a las negociaciones y acuerdos de la Caja con el Ministerio de Hacienda en los cuales no prevalecen las necesidades de la institución y los asegurados.

Así, antes de aceptar falsas expectativas respecto a la solución de la crisis de la Caja es necesario considerar que los ingresos extraordinarios que aporta el Estado no resultan en mejoras del servicio para los asegurados. Prueba fehaciente de ello lo constituye el incremento en las listas de espera que en el primer semestre del 2011 pasaron de 327.000 a 565.000 casos, a pesar de los ¢74.000 millones que habían reforzado el presupuesto de la Caja a finales del 2010.

  • Comparta este artículo
Archivo

La Caja, los bonos y la crisis

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota