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Con Bajofondo los cuerpos se dejaron seducir

Actualizado el 09 de marzo de 2013 a las 12:00 am

La agrupación finalizó su concierto con su clásico Pa bailar , a las 12:15 p. m.

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San José (Redacción). Con su mano en alto, mientras su cuerpo brincaba al ritmo de Pena en mi corazón , un joven se olvidó de todo a su alrededor y se dejó llevar por la música de Bajofondo.

A su lado una pareja coqueteaba, otros intentan que su teléfono tomara una fotografía decente a pesar de la poca luz, pero, para este personaje anónimo en medio de ese mar de gente solo importaba algo:bailar.

En el escenario los músicos se divertían, de eso no había duda. Gustavo Santaolalla es sin vacilación la cara más conocida del ensamble. También es quien habla cuando se trata de interactuar con el público.

Luego de sus primeros cuatro temas saludó con un “buenas noches”, mientras elogiaba lo bueno que era estar de regreso en Costa Rica.

“Siempre es lindo poder volver al lugar donde nos han recibido tan bien y aquí volver tocándoles temas de nuestro álbum 'Presente' que acaba de salir. Estamos recién empezando, hoy es la primera tocada de 16 tocadas, estamos debutando vestuarios nuevos. Ya que estamos tocando de Presente vamos a tocar Pide pisó (primer sencillo del álbum)”, dijo el compositor.

Algo de mágico tiene escuchar ese bandoneón, esos recuerdos de Piazzolla llegan sin pensarlo. Pero también combina de forma maravillosa con ese ritmo constante de la batería que hablaba de la seductora música de los clubes de baile.

Fandango sonaba y Javier Casalla junto a su violín se movía enérgicamente por el escenario. El sonido no dejaba del todo satisfechos a los fans, para algunos era muy duro, para otros la mezcla de sonido no permitía disfrutar claramente de la música de cada uno de los instrumentos.

Por momentos fue difícil seguir con el oído la guitarra de Santaolalla, por otros el contrabajo de Gabriel Casacuberta. Pero eso no detuvo ni la música y menos el entusiasmo de los presentes.

Miles de pasajeros demostró la versatilidad de estos Bajofondo. Sin duda es un de esos temas que ya entran en la categoría de clásicos del grupo. Pero al mismo tiempo fue como escuchar un tema nuevo, gracias a ese aire renovado donde Santaolalla, Casacuberta y Luciano Supervielle prestaron su voz a un tema con aires de hip hop, milonga y música electrónica.

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Una pausa del grupo llegó, los organizadores pidieron a un par de asistentes que movieran sus vehículos en la calle y algunos aprovecharon para quemar algo de tabaco en el exterior.

Cuando la fiesta regresó al interior aparecieron Cuesta arriba , Lluvia y El mareo . Esta última tiene un efecto narcótico, es ese elixir que movió a un séquito fiel por un mar dulce tanguero-contemporáneo.

Con Leonel el feo hizo acto de presencia otra de esas versiones memorables de un tema muy arraigado en los suramericanos. Otra vez Santaolalla hacia de su voz su instrumento, mientras al fondo una pantalla proyectaba imágenes de antaño.

Por alguna razón el ingeniero de sonido a cargo incrementó el volumen de la música, el beat era mucho más notorio en los vientres. Pero eso lejos de molestar, incitaba al baile, a dejarse llevar a donde cada cuerpo deseara.

La fiesta llegaba a su final. Sí, todo lo bueno que comienza debe terminar. Pero si la fiesta era en serio, había que celebrar y bailar hasta que la tarima estuviera a punto de caer.

Y eso fue justamente lo que hicieron los Bajofondo cuando permitieron que unas 30 personas subieran junto a ellos al escenario. Ahí bailaron, se tomaron fotos y dieron libertad absoluta a los cuerpos, al final de cuentas era la despedida y tenía que ser memorable.

Aunque algunos comenzaron a salir, siempre una última canción no está de más. Y para ese último gustazo una vez más Pa bailar , eran las 12:15 a. m., era hora de regresar a casa con una sobredosis de Bajofondo en la piel.

Para quienes aún quieren más, hoy repiten su presentación. Misma hora, mismo lugar.

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