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Obra ‘Bailar por siempre’

Bailar hasta que el cuerpo aguante

Actualizado el 21 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

¿Quién dice que los bailarines deben retirarse a una temprana edad? La veterana coreógrafa Nandayure Harley demuestra lo contrario

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                         Nandayure Harley dijo que   el unipersonal Bailar por siempre era una deuda consigo misma.  Gesline Arango para La NaciónDeuda.
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Nandayure Harley dijo que el unipersonal Bailar por siempre era una deuda consigo misma. Gesline Arango para La NaciónDeuda.

La idea de que la carrera del bailarín puede ser ejercida únicamente por jóvenes, quedará en entredicho en el espectáculo Bailar por siempre , la más reciente producción de la reconocida coreógrafa costarricense Nandayure Harley.

Esta es una obra de danza contemporánea que se estrenará hoy, en el Teatro Montes de Oca. Su temporada se desarrollará este y el próximo fin de semana.

“Se cree y se ha convertido en un mito que los bailarines deben retirarse de la escena cuando su ‘vida útil’ de interprete se termina; sin embargo, ese es precisamente el momento cuando estos artistas están en la etapa de construcción de su personalidad profesional; de su estilo propio”, aseguró la coreógrafa.

Como complemento al análisis de la edad, Nandayure Harley también abordará el tema del cuerpo como instrumento de quien danza.

“El bailarín maduro no puede mantener el mismo tipo de danza que hacía cuando tenía 30 años porque el cuerpo envejece, se quiebra y se deprime más que antes; es diferente a cuando uno era joven y se paraba de cabeza por varios minutos, corría y hacía mil cosas porque creía que nada te iba a pasar”, aseguró la artista.

La bailarina aseguró que al salir del teatro, le gustaría que el público reflexione sobre este tema, pues no siempre se aprecia la “madurez de los intérpretes”, dijo.

Radiografía. Nandayure Harley manifestó que este es un trabajo totalmente autobiográfico.

“Considero importante decir y manifestar a lo que nos enfrentamos los trabajadores del movimiento como adultos: la gente debe saber que no somos desechables, y que es necesario transformar la danza a nuestras propias posibilidades” aseguró.

En escena, la coreógrafa que comenzó a bailar a los seis años y que en noviembre llegará a los 60, desarrollará este espectáculo de forma unipersonal, pues esta era una deuda que tenía con ella misma.

Escogió esta manera de trabajar para narrar su experiencia de forma personal; sin embargo, esta individualidad le exigió un mayor compromiso con su preparación física y con los tiempos de ensayo.

Sobre un eventual retiro, la maestra dijo que, aunque es un tema que está en el umbral, no es algo que le preocupe, pues ella sabe que su cuerpo le dirá cuándo será el momento indicado.

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