Archivo

Beneficiarios del IMAS tienen padres que ganan hasta ¢4,3 millones

Avancemos subsidia a jóvenes olvidados por padres con recursos

Actualizado el 06 de febrero de 2011 a las 12:00 am

75 estudiantes son beneficiarios pese a que sus papás ganan más de ¢1 millón

Ministro Marín afirma que existe irresponsabilidad de los padres

Archivo

Avancemos subsidia a jóvenes olvidados por padres con recursos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

“Vea, para que lo entienda usted muy claro: yo tengo mi matrimonio y esa niña no está dentro del matrimonio, ¿ok? Así de sencillo. Entonces, lo que la niña haga y todo lo que suceda está al margen, porque yo no intervengo con ella, ¿si me entiende? Ni yo vivo con la mamá, ni nada de nada. Cero. ”

Con estas palabras explicó Diego Martín Chacón Ballestero, quien percibe más de ¢3,5 millones por mes como empleado de una empresa internacional de tecnología, las razones por las que una de sus hijas tuvo que acudir al programa Avancemos para no abandonar las aulas.

Chacón Ballestero es uno de los padres que reciben salarios de entre ¢920.000 y ¢4,3 millones mensuales, tienen propiedades y carros a su nombre, mientras alguno de sus hijos recibe mensualmente ayuda del IMAS.

Avancemos es un programa del Estado, creado a mediados del 2006, para apoyar los estudios de jóvenes de escasos recursos con fondos provenientes del Presupuesto Nacional.

Una investigación de La Nación indagó la paternidad de los 167.209 beneficiarios que recibieron dinero de Avancemos hasta noviembre del 2010 y sobre su situación económica.

El resultado reveló la existencia de 75 casos donde el padre o la madre del beneficiario tiene un ingreso superior a los ¢920.000.

Una revisión de estos 75 casos, efectuada en los archivos del IMAS y en entrevistas telefónicas y visitas a las casas, reveló que no se trata de errores en la asignación del beneficio, sino de jóvenes que accedieron al financiamiento de Avancemos, apegados a criterios técnicos y que viven en hogares pobres a cargo de mujeres solas, en su mayoría desempleadas.

Al otro lado de esta realidad, se halló que los padres de estos niños ganan entre ¢920.000 y 4,3 millones, pero mantienen un contacto mínimo o inexistente con sus hijos y excompañeras, y pagan exiguos montos de pensión alimentaria.

El ministro de Desarrollo Social, Fernando Marín Rojas, admitió que los funcionarios del IMAS no verifican el monto salarial ni las propiedades de los padres que no viven con los beneficiarios.

Marín señaló que desde el año pasado el IMAS efectúa una depuración de las listas de beneficiarios de Avancemos que hasta diciembre del 2010 había resultado en la revocatoria de 23.500 subsidios.

El Ministro señaló que buena parte del problema surge de la desintegración familiar y de la irresponsabilidad de muchos padres que tienen recursos, pero no los comparten con sus hijos.

“Hay muchos hogares desintegrados, pero nadie con un ingreso per cápita muy arriba de la línea de pobreza debería estar en un programa social selectivo (...) tenemos la obligación moral y legal de depurar esto, y estamos trabajando en eso. .

Prosperidad Este diario cruzó la base de datos de todos los padres de los más de 167.209 jóvenes que recibían financiamiento de Avancemos hasta noviembre pasado contra los registros públicos de propiedades y de vehículos.

Un total de 9.014 padres tienen inscritas a su nombre propiedades con un valor fiscal superior a ¢20 millones o una extensión mayor a 10.000 m² (una hectárea).

Más de 1.500 registran a su nombre al menos un vehículo con valor fiscal que supera ¢4 millones.

De todos los padres con hijos en Avancemos, Víctor Carranza Salazar es quien reúne todas las variables de patrimonio o ingresos bajo un mismo nombre.

Percibe un salario superior a ¢1 millón por mes, posee seis propiedades en Perez Zeledón, tiene inscritos a su nombre dos vehículos y preside cuatro sociedades anónimas que, a su vez, son dueñas de siete propiedades en total. Sin embargo, una hija suya recibió ayuda de IMAS durante el año pasado.

Carranza alegó que no es el padre de la niña que recibe ayuda del IMAS, dijo que “como una inocentada” firmó su paternidad a instancias de la madre de la joven. La mamá falleció años más tarde.

El empresario señaló que la joven vive ahora con una abuela y que no mantiene relación con ellas, ni les aporta pensión alimentaria.

Desamparo. La relación entre los padres con salario mayor a los ¢920.000 mensuales y sus hijos o excompañeras beneficiarios del IMAS es mínima, inexistente o se reduce a la entrega de dinero.

En los 75 casos analizados, solo tres parejas se mantienen unidas, el resto tiene contactos esporádicos o no mantiene ningún vínculo con sus hijos.

Solo cinco de cada diez madres de este grupo recibe pensión alimentaria fijada por un juez.

El resto de las mujeres depende de la voluntad de sus excompañeros para sobrevivir o no recibe ninguna contribución económica de parte de ellos.

Tal es el caso de Rosa Bogantes Vázquez, quien tiene una hija con Diego Chacón, cuyo testimonio da comienzo a esta nota.

Bogantes, quien según los registros del IMAS vive en situación de pobreza extrema, con ingresos menores a los ¢32.000 por mes, titubea al explicar que nunca inició el reclamo de pensión alimentaria por temor, ya que pensó que en el proceso podían quitarle a su hija.

Agregó: “No sé, yo soy madre soltera, no tengo marido, no tengo a nadie. En un momento yo le había pedido ayuda a él y me dijo que no, que ya estaba casado y feliz en su matrimonio.”

Producción especial multimedia aquí

Créditos: Giannina Segnini, editora; Ernesto Rivera, periodista; Hulda Miranda y Mariella Fuster, colaboradoras; Eyleen Vargas, Natalia Soto, Jorge Castillo e Ileana Arauz, fotografía.

  • Comparta este artículo
Archivo

Avancemos subsidia a jóvenes olvidados por padres con recursos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota