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Aumento democrático

Actualizado el 24 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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En abril, los hogares costarricenses pagarán entre un 9% y un 14% de alza en la electricidad. Es un aumento democrático pues nadie escapa a sus efectos, mas no afectará a todos por igual. Para la población de mayores ingresos, será una molestia menor, casi insignificante.

Esos estratos pagarán mucho más, porque son los que más consumen, pero el aumento será marginal como porcentaje del ingreso. La mayoría ni siquiera se planteará la adopción de medidas para disminuir el consumo.

Es en la clase media y entre los menos favorecidos donde el alza plantea un verdadero problema de economía familiar. Quienes menos consumen se verán obligados a recortar aun más, pero difícilmente conseguirán reducir la factura. Paguen más y consuman menos es la injusta pero obligada propuesta del ICE.

El aumento recae sobre presupuestos familiares ya erosionados por el creciente costo de la electricidad. Entre el 2006 y octubre del 2012, el servicio subió un 85,4%, un 30% más que la inflación en el mismo lapso. El alza de abril ampliará la brecha, porque supera en mucho a la inflación de los seis meses transcurridos desde octubre.

Entre los disparadores del costo destaca el factor térmico. Para complementar la generación por otros medios, el ICE se ve obligado a quemar combustibles fósiles. En el último trimestre, invirtió ¢4.000 millones más de lo previsto en diésel y búnker. Así se explica el alza anunciada para abril.

Es energía muy cara y contaminante, pero sin ella el país no marcha. Puede ser sustituida por fuentes limpias a una tercera o cuarta parte del costo, pero el ICE no está en capacidad de hacer la inversión. Hay quienes están dispuestos a hacerla, pero los “progresistas” se empeñan en impedirlo.

¿A quién defienden? No digan que a los pobres, porque está probada la voluntad de la empresa privada de producir electricidad en cantidad suficiente para sustituir la generación térmica a una fracción del costo, con obvias consecuencias benéficas para los más necesitados. No digan que a la soberanía nacional, porque la tienen entregada a los caprichos del mercado internacional de los hidrocarburos.

No digan que defienden a la naturaleza, porque la están contaminando sin piedad. Por último, no digan que al interés colectivo en la estabilidad de precios y el suminis- tro, porque la generación privada puede darse en el marco de una regulación tarifaria estatal, y el ICE como distribuidor preeminente.

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Mientras no se explique y ofrezca una alternativa, solo podemos entender que defienden sus prejuicios y los intereses de grupos muy reducidos, a un altísimo costo para la sociedad.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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