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Atrapados por nuestros defensores

Actualizado el 12 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Una horda de personas manipuladas pisoteó nuestros derechos

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Bastante lamentable la situación vivida por muchos ciudadanos el pasado jueves 7 de noviembre en los alrededores del edificio de la CCSS y en las vías del centro de la capital. Me refiero a los conductores que debimos armarnos de paciencia y esperar hasta una hora para poder recorrer distancias no superiores a los 300 m; a los trabajadores a quienes se les imposibilitó el uso del transporte público, algunos para cumplir con sus obligaciones que les demanda desplazarse entre diferentes sitios de la capital y, para la mayoría, después de su jornada laboral, dirigirse a sus hogares, al centro de estudios o a atender sus compromisos extra laborales.

También se vieron afectados en sus derechos e intereses los ciudadanos que requirieron, durante esas largas horas en que fue tomada por asalto la avenida segunda, de la asistencia de una ambulancia, de bomberos y de la misma Fuerza Pública. No me refiero a la masa de manifestantes que provocaron el caos vial en todo el casco central de San José. A ellos les embargaba una enorme satisfacción, el llamar la atención del país a partir del caos provocado, seguros de que su autoetiqueta de “defensores de los derechos de los asegurados” es avalada por nuestra sociedad.

Me atrevería a afirmar que prácticamente la totalidad de los ciudadanos que estuvimos atrapados por nuestros defensores gratuitos somos asegurados y que nuestro derecho a la salud y al acceso a los servicios de salud está garantizado y no corre ningún riesgo. Sin embargo, nuestros defensores, esa horda de personas manipuladas, pisotearon nuestros derechos.

La manipulación de comunidades y personas no es nueva, ha venido siendo evidente y notoria en los últimos meses, especialmente en el cantón de Grecia, liderada por un mínimo grupo de funcionarios del hospital de la comunidad, en contubernio con algunos líderes gremiales y comunales. Las medidas de uso racional de los recursos tomadas por la CCSS les ha afectado el bolsillo y su statu quo, eliminando los abusos con las jornadas extraordinarias y obligándoles a retribuir con trabajo y producción, la justa remuneración que reciben.

De igual forma aparecen los aprovechados, los que en permanente campaña de imagen, con fines políticos o de perpetuidad en la dirigencia, no dejan pasar oportunidad para cobrar notoriedad. No extraña ver el ala tradicional y radical del sindicalismo de este país, reclamando esos espacios; sin embargo, saltan a la palestra otros actores de quienes el país espera otra actitud, otro comportamiento, otro ejemplo. Un ilustre ciudadano sentenció hace algún tiempo que la gradería de sol había llegado a la Asamblea Legislativa; yo agrego que esa gradería de sol se tiró a la calle.

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Felicito a la Fuerza Pública porque los ciudadanos respetuosos de la ley y el orden sentimos que nuestra policía civil está presta para salvaguardar nuestra seguridad y nuestros derechos fundamentales. Sin embargo, hay que señalar que debe mejorarse la oportunidad de la intervención previsora de los cuerpos de seguridad, cuando se anuncian manifestaciones y marchas, que de antemano se sabe que llevan el sello del irrespeto a la ley, a las autoridades, al orden y a las personas y sus derechos.

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