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monseñor sanabria sigue cerrado tras terremoto de nicoya

Asegurados de Puntarenas se recetan paciencia

Actualizado el 01 de octubre de 2012 a las 12:00 am

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Asegurados de Puntarenas se recetan paciencia

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Puntarenas-. Nuria Herrera llegó desde Orotina esperanzada en que atendieran a su hija mayor,  Olga María Herrera, quien padece cálculos en el hígado.

Aunque tenían cita programada para el mediodía, sabían de la posibilidad de que se la trasladaran.

“Hay que tener serenidad, paciencia y humildad para estas cosas ya que la culpa no es de los enfermeros ni de quien nos atiende, sino fue de la naturaleza. Uno quiere que lo atiendan, pero si el hospital no está apto, hay que entender y esperar su turno de atención”, expresó Herrera.

Esa reflexión la comparten muchos usuarios de este centro médico desde el 5 de setiembre, cuando un terremoto de 7,6 grados magnitud momento (Mw) sacudió el país.

Ese día, el edificio del Monseñor Sanabria quedó inhabilitado y desde entonces los servicios han entrado en funcionamiento poco a poco, dispersos por la ciudad y hasta bajo toldos en la acera.

Este centro médico atiende una población de 520.000 personas.

Se intentó consultar al director del centro, Rónald Álvarez, para consultar sobre el estado actual de los servicios, pero no fue posible localizarlo.

La semana anterior, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) informó de que en el primer piso del hospital se reanudaron los servicios de laboratorio, rayos X, electroencefalogramas, audiometría y electrocardiograma, cuidados intermedios y salas de parto.

Los nueve pisos de internamiento seguirán sin uso por ahora, al tiempo que las autoridades de la Caja estudian las posibilidad de construir una nueva estructura.

De hecho, ya está en trámite un préstamo del Ministerio de Hacienda por $400 millones para infraestructura hospitalaria, donde Puntarenas es prioridad.

Mientras la decisión se toma y se concreta, los asegurados deberán acostumbrarse a más contratiempos de los normales.

Sonia Castillo , por ejemplo, acudió al hospital para saber si sería posible conseguir cita de control en ginecología. Ella salió tranquila.

“Por lo menos sé que me atenderán, pero espero que esto mejore para que atiendan a todas las personas que lo requieran”, dijo.

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