Artista y obra

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Ana Wien ana@anawien.com

Esta obra, Libertad del alma y el corazón , forma parte de la serie Vivir es un arte . Se inspira precisamente en el concepto que le otorga el nombre. Su premisa es la idea de que debe vivirse cada día como si fuese el mejor de nuestra existencia. Sobre este principio ha girado todo mi quehacer artístico a lo largo de más de 40 años.

En la obra puede notarse que la presencia de las figuras humanas tiene importancia dentro del plano pictórico; con ello quiero hacer referencia directa a esos seres que le dan sentido a mi existencia.

De manera recurrente uso tonos siempre intensos. Predominan los tonos de rojos, naranjas, amarillos, azules, verdes y ocres.

La materialización de la obra es parte de un estilo que desarrollo desde mis inicios como pintora, y –ya podría afirmar– tiene carácter de lenguaje que distingue mi trabajo; no obstante, lo cierto es que el buscar introducir cosas diferentes es también una constante en mi búsqueda personal como artista.

En este caso, la obra, de 100 cm x 75 cm, fue realizada en el presente año para participar en el Abierto de Pintura 2012 organizado por el Museo de Arte Costarricense en La Casa del Cuño, en la Antigua Aduana, utilizando pinturas acrílicas, barnices y resinas sobre una tela. Desde hace ya bastante tiempo aplico este procedimiento mixto.

En Libertad del alma y el corazón pueden apreciarse fuerza y colorido, así como las figuras humanas que me han acompañado en mis obras desde hace muchos años. Al predominar el color rojo en la obra, transmito una sensación de completa libertad en los personajes.

En cuanto al proceso en sí, primero suelo plasmar la idea principal en acrílicos, y luego procuro añadir diferentes texturadores. He logrado incorporar recursos a mi obra, con el tiempo y luego de varios procesos investigativos en mi estudio, probando nuevas formas de aplicar los materiales de siempre y ensayando con otros. Pienso que consiguen diferenciar cada creación en particular y toda mi obra en general.

Comencé mi carrera artística en el año de 1970. Más adelante, he tratado de definir mi estilo en los talleres de maestros de la plástica costarricense, como Manuel de la Cruz González Luján, Francisco Amighetti y Rafa Fernández.

Con los pintores Hernán Pérez y Rodrigo Brenes estudié nuevas técnicas a fin de aportar más texturas, formas y color a mis trabajos.

Concibo mi vida llena de color y alegría. Al pintar, cada una de mis pinceladas va construyendo un festejo de matices y emociones. Mi obra invita al espectador a entrar en un mundo que fue concebido para festejar la vida y alegrar el espíritu.

Capto las riquezas de la naturaleza, con la cual convivo diariamente en Costa Rica, que dan luz y color a nuestras vidas. Mezclo la naturaleza con la variedad del color y la luz de los mundos de mi imaginación, y plasmo todo en el lienzo para llegar directamente a los sentidos del espectador.

La vida es hermosa, y siempre habrá un mañana lleno de luz. Sobre este pensamiento positivo se inspira mi obra artística, y con ella deseo motivar a todos los que entren en contacto con ella.

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