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Actividades reúnen a actores profesionales y fieles devotos

Arte y fe van en procesión

Actualizado el 28 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Luego de horas dedicadas a ensayar, preparar vestuarios y escenografías, San Joaquín de Flores y San José están listos para sus solemnidades religiosas en vivo

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                         Wilson Ulate será Pedro en las procesiones de San José. Para él es emocionante formar parte de estas actividades, pues desde joven ha participado en grupos de teatro bíblico. Juliana Barquero.En su charco.
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Wilson Ulate será Pedro en las procesiones de San José. Para él es emocionante formar parte de estas actividades, pues desde joven ha participado en grupos de teatro bíblico. Juliana Barquero.En su charco.

El camino de Jesús al Calvario, representado en cientos de parroquias de todo Costa Rica, no sería igual de conmovedor si no fuera por el trabajo de actores, vestuaristas, escenógrafos, que asumen la producción de las procesiones de Semana Santa y las convierten en sentidas representaciones de los más conocidos pasajes bíblicos.

Se trata de comunidades como el cantón Central de San José, donde la Curia metropolitana y la Municipalidad contratan un equipo que cuide todos los detalles, así como como San Joaquín de Flores, donde los mismos vecinos asumen desde la interpretación de los personajes hasta la elaboración de complejas escenografías.

Estos son dos ejemplos de cómo las procesiones saltaron de pequeñas dramatizaciones a todo un espectáculo profesional.

En el caso de los josefinos, esta experiencia de “profesionalizar” las procesiones comenzó hace cinco años, dijo Ada Acuña, productora del Ayuntamiento capitalino.

Desde entonces, cada año, un mes antes de que llegue la Semana Santa, se realizan audiciones donde, además de buenos intérpretes, se buscan histriones que coincidan en rasgos físicos con personajes como ángeles y otros.

Los únicos dos papeles que no se personifican son los de Jesús y María; esto, por una decisión conjunta entre el ayuntamiento y curia, explicó Acuña.

Dos semanas antes de la celebración, los ensayos se intensifican. Entre semana, las prácticas duran dos horas; sábados y domingos pueden durar hasta cinco.

“Hay una revisión estricta del texto. Tratamos de hacer que la obra no sea aburrida de ver; por eso, siempre hacemos cambios en el elenco; eso ayuda a que se refresque la producción”, comentó Luis Carlos Vásquez, director del montaje.

Mientras los artistas alistan sus diálogos, siete vestuaristas confeccionan sus trajes, 15 personas elaboran la escenografía, un asistente de dirección atiende las necesidades del elenco y dos productoras vigilan que todo salga bien.

Además, cada día santo se incorporan ocho maquillistas que comienzan a preparar a los actores desde las 5 a. m. y más de 15 personas dan asistencia en el recorrido.

Pura fe. Seguidores de la obra de Jesús y fieles a la Iglesia católica, los vecinos de San Joaquín de Flores retomaron la tradición de hacer sus procesiones en vivo hace más de 20 años.

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Es así como Jesús, María, los apóstoles, soldados romanos y otros personajes son comerciantes, profesionales de diferentes ramas, jóvenes y hasta señores pensionados que se postulan para estos papeles como agradecimiento a Dios.

“Buscamos todo tipo de gente desde la que da testimonio, hasta quienes están alejados y buscan en esta posibilidad una oportunidad para acercarse a los caminos de Dios”, comentó Sixto Varela, sacerdote de esa parroquia.

La preparación de la Semana Santa en el cantón herediano es un trabajo muy serio. Varela cuenta que en el mes de noviembre se inician los primeros preparativos.

“Cuando yo llegué a esta parroquia, me sorprendí. Los vacilaba diciéndoles que no había nacido el Niño (Jesús) y ya estaban planeando crucificarlo”, bromeó.

En el caso de los florenses, el equipo es más grande. Cerca de 250 vecinos participan en los diferentes papeles de las procesiones y unos 100 asumen la preparación del vestuario, la escenografía, el maquillaje, el sonido y otros detalles.

Para la comunidad conservar esta tradición es muy importante con el fin de incentivar la fe de las generaciones más jóvenes.

“La fe entra por los ojos. Los niños y la gente que no lee La Biblia se siente atraída por lo que estamos dramatizando y eso hace que luego de las procesiones mucha gente se nos acerque a hacernos preguntas, o nos inviten a las escuelas para hablarles a los niños de Dios. Le estamos presentando a la gente el Evangelio vivo”, agregó.

Cercano. Aunque San José y San Joaquín son dos de los casos más conocidos cuando de procesiones en vivo se trata, en cada comunidad donde se realiza una actividad como esta, siempre hay un equipo de fieles que trabaja organizando estas celebraciones.

El padre Carlos Humberto Rojas, de la iglesia de la Soledad, comentó que, independientemente, de la cantidad de recursos con los que cuente cada parroquia, lo importante es sumarse a la Semana Santa con fe y devoción.

“Lo importante no son los actos externos, sino el corazón y el espíritu de conversión que tengamos; eso es lo que mira el Señor. No importa si la procesión es grande o humilde, pues tan válida es una como la otra”, concluyó.

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