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Ariel Castro, el secuestrador de Ohio

Actualizado el 12 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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Ariel Castro, el secuestrador de Ohio

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Nadie sospechó de él. Quizá es que no había por qué hacerlo. Ariel Castro era un tipo amable, carismático, atento con los niños del barrio y dueño de una sonrisa bonachona.

Esa era la imagen que proyectaba este hombre de 52 años entre los vecinos de la avenida Seymour en Cleveland, Ohio.

Pocos sabían de la denuncia de violencia doméstica que se había presentado en su contra en el 2005, o de la vez que, durante su hora de almuerzo, dejó olvidada a una niña en el bus escolar que él manejaba, hecho que condujo a su despido laboral.

Antes de esta semana lo recordaban como el vecino que había participado de forma activa en la repartición de volantes con información sobre la desaparecida joven Gina DeJesus, así como cuando se realizaron actividades en su honor.

Frecuentemente, se le veía haciendo asados o lavando su carro y su motocicleta en la acera, pero no pasaba mucho rato en la calle antes de que volviera a entrar a su solitario y hermético domicilio.

Más allá del jardín, en esa misma casa, este hombre de origen puertorriqueño escondió durante un decenio a tres mujeres y en los últimos seis años mantuvo también cautiva a la hija de una de ellas, quien se presume sería producto de una violación.

Nunca nadie sospechó sobre estos hechos, hasta que Amanda Berry –otra joven que alguna vez él mismo había ido a buscar tiempo atrás– logró escapar el lunes pasado y llamar al 911.

Perfil coincidente

El miércoles por la noche, Castro fue acusado de cuatro cargos por secuestro y de otros tres por la violación de Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight.

Los habitantes de la avenida Seymour conocieron a un nuevo Ariel Castro.

Una vez que se destaparon sus crímenes, algunos recordaron haber sospechado en algún momento al ver las persianas de la casa permanentemente cerradas o las ventanas cubiertas con bolsas plásticas.

De repente, notaron lo curioso que era ver a Ariel entrando a su casa únicamente por la puerta trasera, o lo extraño que resultaba que él ingresara con grandes bolsas de comida rápida aunque se suponía que vivía solo.

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El secuestrador de Cleveland consiguió pasar inadvertido, de la misma forma que lo han logrado otros criminales como él .

Ocurrió igual con el pederasta belga Marc Dutroux, el austriaco Josef Fritzl (conocido como “el monstruo de Amstetten”) o con su coterráneo Wolfgang Priklopil, quien durante ocho años mantuvo a una niña en cautiverio dentro de un sótano. {^SingleDocumentControl|(AliasPath)/2013-05-12/RevistaDominical/Articulos/PR12-SECUESTRO/PR12-SECUESTRO-quote|(ClassName)gsi.gn3quote|(Transformation)gsi.gn3quote.RevistaDominicalQuoteSinExpandir^} Jorge Rojas Vargas, exdirector del OIJ, no recuerda ningún caso en Costa Rica que se asemeje al descubierto esta semana en Estados Unidos, con víctimas que aparecen años después de que ocurriera el rapto.

Sin embargo –basándose en los antecedentes de otros casos muy sonados–, asegura que los perfiles de este tipo de mentes criminales suelen tener puntos en común.

“Es gente de un perfil irracional desde todo punto de vista, pero se vincula en actividades y programas en los barrios para dar la impresión de que son socialmente aceptables”, afirma.

Rojas agrega que estos criminales tienen un estilo de vida que les facilita mantener a las personas en reclusión durante años sin que nadie lo detecte.

Detrás de casos de otros secuestros similares al de Ohio, se encuentran criminales que pasan encerrados en su casa y suelen participar en actividades ligadas con la búsqueda y la memoria de sus propias víctimas, tal y como lo hizo Castro.

El exdirector del OIJ también comenta que el perfil de los secuestradores que únicamente buscan aprovecharse de las personas que tienen en cautiverio, suele coincidir con el de un hombre adulto, manipulador, que vive solo y tiene deseos reprimidos que solo logra cumplir por medio de relaciones afectivas y sexuales forzadas.

Entre los documentos encontrados en la casa del secuestrador de la avenida Seymour, apareció una nota sin fecha en la que él escribió: “ Soy un depredador sexual. Necesito ayuda” y luego agrega: “Ellas están aquí contra su voluntad porque cometieron el error de subir al automóvil de un completo extraño. No sé por qué busco otra, ya tengo dos”.

Julio César Castro, tío del criminal ahora arrestado, al enterarse de la noticia del múltiple secuestro, solo se atrevió a decir: “Puede ser que estuviera ocultando una personalidad, porque para que esto haya pasado, él tendría que poseer dos personalidades”.

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