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Bailarín de tap canadiense visitó el país como expositor de TEDx Pura Vida

Andrew Nemr: ‘Quiero difundir la alegría que encontré en el baile’

Actualizado el 25 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Disfrutar desde dentro Tras más de 20 años de bailar profesionalmente, Nemr dice que lo más importante es disfrutar y bailar “desde el corazón”

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Andrew Nemr: ‘Quiero difundir la alegría que encontré en el baile’

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ColaboradoraAndrew Nemr quería ser astronauta, pero a los 9 años cambió de sueño y decidió ser bailarín de tap. Al canadiense de cejas tupidas y sonrisa de adolescente le fue fácil saber qué quería, pues ya a esa edad había probado la disciplina durante seis años.

A partir de los 10, dejó la escuela de danza y se aventuró en el aprendizaje informal, esforzándose en explorar diferentes corrientes y tradiciones del tap, y buscando definir su estilo y convertirse en un bailarín diverso e innovador.

Durante su carrera, se ha presentado en prestigiosos teatros de Nueva York (EE.UU.) –donde actualmente da clases–, Inglaterra y Francia. Participó en la presentación de apertura del Festival de Cannes en el 2001, y en el 2002 cofundó el Tap Legacy Foundation , en Nueva York, un centro cultural dedicado a preservar y apoyar esta danza originaria de EE.UU.

Se declara una persona apasionada por contribuir, lo que o llevó a usar el tap en programas de prevención de la violencia escolar. Su compañía de baile, Cats Paying Dues, tiene diferentes maneras de interactuar con la audiencia y revivir historias a través de la danza.

La semana pasada fue expositor en el TEDx Pura Vida y brindó un taller en Costa Rica. La Nación conversó con él para conocer más sobre su inspiradora historia.

¿Cuándo empezó a bailar?

A los tres años. Soy hijo único y estudié en mi hogar, por eso mis padres querían que hiciera algo con más niños. Había una escuela de danza cerca de mi casa, un día fui, probé y me gustó.

¿Cuál es el secreto para ser un buen bailarín?

Disfrutarlo. Es mucho trabajo el que se requiere, pero si te gusta, no se siente como trabajo. Se necesita trabajo duro, naturalmente, y dedicación a querer contribuir.

¿En qué quiere contribuir?

Quiero difundir la alegría que encontré en el baile.

¿Como describiría esa alegría?

Es una alegría que sobrepasa el entendimiento. Me siento en paz, estoy consciente de que está bien cometer errores y seguir adelante. Me ha permitido compartir momentos muy especiales con otros sin importar el lenguaje, la cultura o cualquier otra “barrera”.

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¿Cómo se prepara antes de una presentación?

Me gusta estar solo o con personas que realmente me conocen. Trato de encontrar un lugar silencioso donde pueda bailar, como por una hora, para calentarme. También me gusta estar un momento en el lugar donde voy a bailar, verlo, sentirme ahí.

¿Todavía se pone nervioso?

Sí ( ríe ) cada vez.

¿Como combate eso?

No lo combato, lo siento enteramente. Creo que es parte del proceso: anticipar que va a ser un momento tan especial. Estar consciente de eso es estar nervioso de que uno va a ser parte de lo que sea que ese momento vaya a ser. Como contrapartida de esto, creo que uno debe estar agradecido.

En el TEDx Pura Vida, usted dijo que un maestro le marcó su vida. Cuéntenos sobre eso.

En el baile, como en otros aspectos de la vida, existe esta idea de que uno debe alcanzar cierto modelo o ideal, y uno de mis mentores –Jimmy Slide– me dijo que solo bailara desde mi corazón para que toda la habilidad y las ideas que tenía de ese “ideal” quedaran de lado, y hubiera espacio para lo más importante: lo que yo sentía que quería compartir. Así, todas las habilidades están en función de eso.

¿Qué otra cosa importante le ha enseñado la danza?

Otro mentor, Gregory Hines, me dijo una vez que me tomara mi tiempo. De joven, siempre tenía mucha energía, mucho nerviosismo y emoción. Él me enseñó cómo ser paciente y sentirme cómodo para que pudiera disfrutar del momento.

Ahora es maestro, ¿cómo le transmite eso a sus estudiantes?

Trato de no dictarles nada sino de ponerlos en situaciones en las que aprendan la lección por ellos mismos; yo solo los guío.

¿Podría dar un ejemplo?

Claro. En tap, cada persona favorece una pierna sobre la otra; es como escibir, que unos son zurdos y otros derechos. Quizáen el tap no sea tan dramático, pero hay un lado dominante. En mis clases, les enseño a mis estudiantes unos pasos en la pierna que son mejores y después les doy tiempo para que ellos mismos aprendan los pasos con la otra pierna. A través de un proceso simple, se enfrentan a la ansiedad de trabajar en la pierna que no les gusta, desarrollan paciencia con su cuerpo y superan retos.

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¿Cuál es el rol de los maestros?

Los maestros están ahí para sacar el talento, la verdad, el interés o la curiosidad. Creo que los maestros tienen que enseñarles a sus estudiantes cómo aprender. Así, donde sea que vayan, tendrán las habilidades y herramientas para adaptarse.

¿Cómo estuvo el taller que impartió en Costa Rica?

Estuvo muy interesante, me divertí mucho y la realimentación de los estudiantes fue positiva. Como había niveles distintos de conocimiento en la clase, empecé con una charla sobre la historia del tap, les conté mi historia y luego empezamos a bailar.

¿Hasta cuándo va a bailar?

Hasta que no pueda más.

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