Archivo

Vida en la empresa

Álvaro Cedeño: De la rutina a la creación

Actualizado el 14 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

Archivo

Álvaro Cedeño: De la rutina a la creación

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Álvaro Cedeño

Economista

Algunos tienen el don de un trabajo desafiante, poco estructurado, de alta contribución, en el cual el presente es muy demandante y el futuro bastante incierto.

Al inicio, en trabajos de este tipo, se siente mucha ansiedad. Muchas veces se llega a estas situaciones después de haber realizado tareas más rutinarias. Entonces, acongoja un poco la naturaleza del cambio.

Poco a poco se gana confianza y se manifiestan destrezas y talentos que no habían tenido oportunidad de expresarse cuando solo se realizaban tareas rutinarias.

Nos damos cuenta, así, de que los conocimientos no son suficientes, sino que es más importante saber hacer.

Lo mismo que las actitudes. La disposición a ser creativos, a inventar respuestas, a correr riesgos calculados demanda una cierta presencia de ánimo que no es necesaria en una tarea de carácter rutinario.

Aquí, las competencias, las acciones, los resultados, el entusiasmo y el desarrollo personal se realimentan entre sí. Cuanto mayor es el desafío, mayores las competencias. Cuanto más incierto el resultado, mayor la valoración del éxito. Cuanto mejores son los logros, mayor el entusiasmo. Y todo esto se sedimenta en pasos hacia adelante en el desarrollo personal: más prudencia, más aceptación de la realidad, más saber hacer y más capacidad de aprender de esa dinámica.

Cuando alguien hace un trabajo que ni sus jefes entienden, se experimenta la soledad, la falta de apoyo. En la educación formal nos enseñan a repetir, a hacer lo que hay que hacer. Pero algunas situaciones nos demandan explorar, ser tentativos, ir como tanteando.

Un investigador, un inventor, un soñador, un poeta son eso. Quien fabrica sillas es responsable por obtener como resultado tantas sillas por semana. Quien es investigador, poeta, soñador, o tiene un puesto no rutinario, sólo es responsable de poner el mayor esfuerzo, la mayor dedicación, el mayor entusiasmo, porque los resultados están en manos de los dioses.

Entonces, el descanso, la diversión, los viajes, las interacciones comunes, se convierten en fuente de inspiración y de energía para el trabajo cotidiano.

acedenog@gmail.com

  • Comparta este artículo
Archivo

Álvaro Cedeño: De la rutina a la creación

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota