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Agua: arsénico, salud y enfermedad

Actualizado el 15 de junio de 2012 a las 12:00 am

El consumo prolongado de arsénico en bajas dosis tiene un efecto positivo

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El arsénico (As) es un metaloide –metal y no metal– conocido desde el siglo V a.C., cuando Hipócrates y Aristóteles lo citaban por sus efectos farmacológicos. Plinio el Viejo y Pedanius Dioscorides le dieron su nombre y lo incluyeron entre las 600 “sustancias medicamentosas” de la época. En el siglo XIII Alberto Magno separó el As de sus sales, y en los siglos XVI y XVII su uso quedó en manos de brujas y charlatanes; además, lo empezó a usar la nobleza y la jerarquía eclesiástica para envenenar a sus enemigos.

En el siglo XVIII los científicos lo introducen como terapia contra enfermedades parasitarias, artritis y otras. En 1908 el polaco Paúl Ehrlich lo utilizó para elaborar el compuesto “606” o Salvarsán (Arsfenamina), para el tratamiento de la sífilis.

El número atómico del As es 33 y se encuentra en zonas volcánicas, como subproducto de la industria minera y en algunos agroquímicos. En la segunda mitad del siglo XX, estudios bioquímicos demostraron que es un micronutriente esencial para la vida; sin embargo, en dosis altas provoca enfermedades agudas, semiagudas y crónicas como el “hidroarsinicismo”, producida por la ingesta prolongada de agua para consumo humano (ACH) con As; la misma se caracteriza por presentar lesiones de piel, afectaciones bronquiales y alteraciones sistémicas cancerosas y no cancerosas, en concentraciones superiores a 50 μg/L (CONAPRIS, 2006).

En 1958 la OMS estableció un valor máximo de 200 μg/L en las Normas Internacionales para el Agua Potable. En la 3.ª edición de las Guías de Calidad para el Agua de Bebida del 2004 lo varió por un valor provisional de 10 μg/L (ratificado en la 4.ª edición del 2010), para que cada país lo adapte a sus condiciones geológicas y socioeconómicas. En razón de esto varios países con zonas afectadas, como Argentina, Chile, México, China, India, Taiwán, Bangladés y otros, han establecido 50 μg/L de As en el ACH como valor máximo permisible, fundamentados en que los síntomas se presentan en poblaciones con concentraciones superiores a este valor (Haque 2004).

En Costa Rica el valor de la norma nacional es de 10 μg/L, copiado del valor guía de la OMS sin analizar nuestras condiciones hidrogeológicas en zonas volcánicas. Hasta el momento, el Laboratorio Nacional de Aguas ha identificado 17 acueductos con concentraciones superiores de los cuales Bagaces, Agua Caliente de Bagaces, Hotel Cañas y Vueltas de Kooper de Aguas Zarcas superan los 50 μg/L. Ante esta situación el AyA y el Ministerio de Salud han clausurado las fuentes de agua contaminada, interconectando acueductos para bajar la concentración por dilución. Paralelo a esto se están realizando estudios epidemiológicos e investigaciones con la UCR, para determinar el origen del As en estas zonas.

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En conclusión, resulta esencial modificar el valor de 10 μg/L de As-total de la norma nacional, para no sacrificar fuentes de agua que tienen menos de 50 μg/L y más de 10 μg/L. Lógicamente esta variación debe realizarse a la luz de las experiencias epidemiológicas mundiales, y en la toxicidad del As valencia 3 y valencia 5, debido a que este último es 10 veces menos tóxico que el primero. Por último, según OMS hay que considerar que el As es un elemento esencial para la vida, y que su consumo prolongado en bajas dosis tiene un efecto positivo, por lo que no debería eliminarse totalmente del agua potable.

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