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Clave Fiscal

Acciones al portador

Actualizado el 04 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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Con la reciente promulgación en el pasado mes de setiembre de la Ley para el Cumplimiento con el Estándar Internacional de Transparencia Fiscal, se eliminaron resabios de la legislación comercial en las que se podía llegar a desprender la posibilidad de emitir títulos accionarios al portador. A pesar de la derogatoria de la década de los ochenta en dicha materia, continuaron en el mencionado Código de Comercio una serie de esquirlas (arts. 132 y 137) de cuándo dichos títulos tenían existencia y, como parte del abordaje del cumplimiento con los estándares de la OCDE, se modificaron los correspondientes artículos, quedando indudablemente prohibida la emisión de títulos al portador

A la vez, se le faculta a la Administración Tributaria a acceder a los registros de accionistas de las personas jurídicas, creándose la sanción por el incumplimiento de esta obligación. Esta medida, que pretende, en el fondo, determinar el destinatario último de los beneficios obtenidos por aquella entidad, en realidad se queda bastante corta para el logro de dichos fines.

En días recientes, la lucha internacional contra el fraude fiscal ejerció presión en tres países de opacidad fiscal como Panamá, Islas Vírgenes Británicas y Belice, imponiendo la obligación de eliminar de cuajo las acciones al portador con unas consecuencias jurídicas bastante más eficaces que la norma nacional. Las propuestas sometidas a consideración de los congresos de estos países cae en los supuestos de inmovilización de la sociedad, donde el agente inmovilizador sería el agente residente de la sociedad, quien se convertiría en un depositario de las acciones al portador y quien debe estar plenamente informado de la identidad de las personas dueñas de las acciones al portador, por quienes detenta y cuida los certificados de acciones.

No hay duda de que las tendencias de estos esfuerzos son claras: la opacidad cuenta con pocos dedos sus días de existencia, dando paso a unas relaciones fisco-contribuyente mucho más transparentes, lo que obliga a la revisión de las estructuras que, habiendo sido bondadosas para efectos de reducir las cargas fiscales y la “protección de activos”, requieren de revisión y replanteamiento en procura de una planificación y reestructuración inteligente de los negocios, teniendo en cuenta la vorágine de cambios ya no solo locales, sino las mega tendencias internacionales.

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