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ABC de la planificación urbana

Actualizado el 18 de mayo de 2012 a las 12:00 am

El Prugam presenta graves deficiencias metodológicas, que piden esfuerzo complementario

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Los autores del presente artículo estudiamos Sociología en la Universidad Nacional (UNA), Heredia. Para graduarnos, logrando la máxima calificación y la recomendación de publicar nuestra tesis acerca del Anillo de Contención del Crecimiento Urbano y su ruptura con las 80.000 viviendas de 1986-1990, juntamos los énfasis de Sociología Urbana y Estado y Políticas Públicas. No queremos pecar de inmodestos, únicamente estimular el debate señalando un par de realidades que, metodológicamente, abran el tema a cualquier lector.

Históricamente, los arquitectos y los ingenieros, remolcando al derecho (después los geólogos y los geógrafos) conocen el asunto; desde su disciplina y parcela que les corresponde dentro de la totalidad. Para sentarse a la mesa, con un discurso científico y con el grado de intersubjetividad mínima y multidisciplinaria, las ciencias ambientales diseccionan su objeto de estudio en tres enormes y muy complejas áreas: lo físico, lo biótico y lo social.

Un estudio de impacto ambiental, por ejemplo, cuida los detalles en cada impacto sobre el suelo, el agua, los gases y el viento; sobre las especies con vida y en las agrupaciones humanas. Una propuesta de planificación urbano-territorial es parecida, pero va más allá: articula una propuesta zonificada y clasifica y reglamenta un territorio para elevar la calidad de la vida humana.

La sociología, por su parte, siendo lo urbano un producto social y político, reconoce este objeto de estudio como un escenario insustituible de reproducción social y material.

Nos fuimos a los “fundadores de la sociología urbana”: de entre ellos, adoptamos a Manuel Castells, quien propone abordar el fenómeno urbano, denominándolo sistema urbano que subdivide en cuatro grandes “subsistemas”: Producción, Circulación, Consumo y Gestión. Hay realidades que son transversales a esas cuatro áreas como por ejemplo los aspectos medioambientales, los demográficos y los económicos que incluyen el transporte, la vialidad, los servicios básicos, la vivienda de alta, mediana y baja densidad, la recreación, el empleo, el comercio y las crudezas de un lucrativo mercado inmobiliario que, junto a otros aspectos de la economía excluyente, han producido cinturones de pobreza, segregación urbana y caos territorial. No es obra del cielo. Tampoco, para decir verdad, es culpa del INVU.

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Quienes dentro del Subsistema de la Gestión, vale decir Gestión Urbana, construimos las propuestas institucionales para lograr ese ordenamiento territorial, también estamos obligados a construir la versión operativa, empírica, en donde se operacionalicen los cuatro subsistemas y los aspectos transversales mencionados. Solo entonces estaremos frente un sistema urbano integral. Materialmente hablando: una estructura urbana, digamos' con luces largas.

Deficiencias del Prugam. El producto denominado Prugam hace aportes en esta búsqueda, en esta construcción, pero presenta cuatro graves deficiencias metodológicas, cuya sola existencia obligan el esfuerzo complementario e integrador del Potgam:

1)No logra articularse como la propuesta integral de Sistema Urbano que merece suceder al P.R.M. de la Gran Área Metropolitana de 1982, más conocido como GAM del 82.

2)Su gestión emerge como producto de una estructura paralela, al margen de la institucionalidad pública y basada en millonarias consultorías que despreciaron las competencias municipales del Código Municipal y renegaron de las potestades legales de la Dirección de Urbanismo del INVU. Afirmamos que ese oportunismo quería sacar provecho personal de la casi extinción material del INVU por parte de las corrientes del neoliberalismo rampante que demandan procesos de privatización y consultorización en otrora funciones del Estado y, por lo tanto, enemigo del estado, de las instituciones públicas y de la regulación.

3) Su tercer gran deficiencia es fundamentarse excesiva y desproporcionadamente en las variables medio ambientales, llevadas a niveles de paroxismo por su principal exponente y consultor, despreciando los otros subsistemas del sistema urbano. Es por eso que sus defensores, revuelven en mano y con la política del miedo (como aquel memorándum); al hablar del instrumento ‘anillo de contención’, quieren convertir al disminuido INVU en el lobo de la fábula y además endilgarle todas las responsabilidades del caos territorial.

4) Su posible aporte de los IFA (Índices de Fragilidad Ambientales) se ve empañado en su metodología por su sobrepeso geológico y negado, porque al mismo tiempo que “llora amargamente” la reinterpretación física, social, económica y medioambiental del anillo en el Potgam, propone construir en las zonas de protección absoluta que siempre han sido y serán custodiadas por el anillo, para proteger sus mantos acuíferos, pero que por medio de lo que proponía Prugam como “Desarrollos Urbanos Controlados (DEU)” se permitirían desarrollar. ¿Contradictorio e incongruente? Pero eso no importa: mientras se diseñe un buen nicho para seguir fortaleciendo y justificando consultorías y, por ende, enriqueciendo a los “consultores” a mediano y largo plazo.

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Entre los documentos que hemos visto, ofrecemos esta interesante síntesis del arquitecto Vladimir Klouchkov de la Municipalidad de San José: "la propuesta de Prugam no tiene visualizados, en un mapa, sus elementos estructurantes: vías primarias y secundarias, nodos funcionales, manchas de usos de suelos de diferente densidad, división entre lo urbano, semiurbano y no-urbano. En cambio, su base es propuesta de "manchitas" de IFA, con su clasificación propia "ambientalista", que al final se convierte en estructura, pero de tipo "salpicada". A ver, ¿quién me enseña la propuesta estructural del Prugam?"

Para finalizar, queremos retomar un aspecto administrativo que se quiere obviar: los productos Prugam resultaron muy caros para este país subdesarrollado y con serios problemas de corrupción estructural. Por ello aquí, públicamente, solicitamos la intervención de la Contraloría General de la República. Seguiremos esperando: 11 millones de euros (a 700 colones por euro) fueron una gigantesca y criticable piñata que merece investigación.

Juan Carlos Retana Guido. Unidad de Planificación Territorial, Dirección de Urbanismo INVU.

Alejandro Aguilar Sura. Sociólogo.

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