Largo recorrido: Un ciudadano nacido en la Vieja Metrópoli se convirtió hacia mediados del siglo XIX en gobernante cuzcatleco

Por: Rafael A. Méndez Alfaro 11 noviembre
José Eufrasio Guzmán fue presidente de El Salvador del 15 de febrero de 1845 al 1.° de febrero de 1846. Esta imagen se encuentra en el libro: 'David J. Guzmán. Obras Escogidas'.
José Eufrasio Guzmán fue presidente de El Salvador del 15 de febrero de 1845 al 1.° de febrero de 1846. Esta imagen se encuentra en el libro: 'David J. Guzmán. Obras Escogidas'.


En 1939 se publicó en El Salvador un libro llamado Sucesos Migueleños, a cargo de Joaquín E. Cárdenas. Esta obra comienza con un artículo introductorio escrito por Teodoro Picado Michalski, quien posteriormente sería presidente de Costa Rica (1944-1948) y entonces se desempeñaba como diputado josefino en el Congreso nacional.

Como su tesis para la Licenciatura en Derecho (UCR, 1922), Tinoco había presentado un trabajo de tintes históricos llamado "Antecedentes de la Guerra Nacional. Apuntes para nuestra historia diplomática"; incluso, décadas más tarde, compiló algunos de sus escritos bajo el título Estudios históricos, en que había un artículo muy revelador titulado “Una Interesante Página Histórica. Un Costarricense, de Cartago, Fué Presidente de El Salvador”.

El escrito muestra la forma en que un niño en el ocaso colonial cartaginés fue trasladado, bajo circunstancias especiales, a la nación cuzcatleca, donde se destacó como político, empresario y militar en el transcurso del siglo XIX.

José Eufrasio Guzmán

Célebre en El Salvador y desconocido en el medio costarricense, José Eufrasio Guzmán, futuro gobernante del vecino centroamericano, nació en Cartago (1797), inscrito en el libro de nacimientos como hijo legítimo de Manuel Antonio Guzmán y Fermina Ugalde.

Sobre el origen del traslado de Guzmán de nuestra capital colonial a su nuevo destino, Teodoro Picado detallaba en el artículo: “En 1808 visitaban la ciudad de Cartago los comerciantes salvadoreños: Mateo Ibarra y Sebastián Melón. Doña Fermina era viuda a la sazón y Joaquín Eufrasio era ya un niño de trece años. Encantáronse con él los mercaderes y ofreciéronle a su madre llevarlo consigo a su tierra. Ella era pobre. Adivinó, quizá, con material intuición el porvenir de su hijo y consintió entregarlo. Así consta la escritura otorgada el 2 de noviembre del año citado, en el protocolo de Cartago, tomo V, folio 357”.

En el documento, Fermina Ugalde establecía una serie de condiciones para el traspaso del infante. En primer lugar, los señores Ibarra y Melón se responsabilizaban por los costos del traslado del niño a El Salvador, así como de su alimentación, ropa, cama y educación. En segunda instancia, la madre de Guzmán traspasaba todo su derecho y autoridad, para que ellos lo instruyeran en el oficio de comerciante y tratasen como hijo. Finalmente, tanto la madre de José Eufrasio como su familia renunciaban al reclamo de las ganancias o aumentos que la crianza del niño pudiese proporcionar en el futuro.

Con la firma de un contrato tan peculiar como el descrito se sellaba la suerte de un niño crecido la penuria, pero que lograría conquistar un inusitado reconocimiento en tierras ajenas como “hombre público”.

Picado Michalski justificó el proceder de la madre Guzmán al destacar que ella estaba viuda, en un lamentable estado de pobreza, y que prácticamente tales circunstancias la empujaron a tomar la dramática decisión. Después de más de 200 años de ocurrido tan singular acontecimiento, los cuestionamientos sobre tal proceder no parecen perder vigencia.

En tierras salvadoreñas

Durante su primera etapa en el extranjero, Guzmán se destacó como militar, siendo capitán del ejército morazánico a los 31 años. Participó con el caudillo hondureño en algunas expediciones dirigidas a Guatemala y sirvió a las órdenes del general Raoul que lo menciona con elogio en uno de sus partes de guerra.

A partir de la década de 1840, Guzmán incursiona con éxito en el mundo de la política. Fue gobernador y comandante del Departamento de San Miguel, además de propulsor en materia educativa y en el desarrollo de la industria.

Dio gran impulso a la cría del gusano de seda, construyó los dos primeros puentes de hierro que se tendieron en El Salvador y envió becarios a Europa.

Por supuesto, su mayor impronta fue en el ejercicio de la máxima magistratura de la nación, en distintos momentos de su vida.

Según Cárdenas, en su obra Sucesos Migueleños, José Eufrasio Guzmán gobernó “el país varias veces siendo Vice-Presidente de la República, desde el 9 de Mayo al 16 de Junio de 1844, por depósito que en él hizo el General Francisco Malespín, que ejercía la Presidencia, y luego después, desde el mes de Diciembre del mismo año hasta el 16 de Febrero del año siguiente, siempre por ausencia del General Malespín, y desde el 23 de Setiembre del mismo año 1845 hasta el 16 de Febrero del 46. Años más tarde el General Guzmán, siempre en calidad de Vice-Presidente, volvió a asumir el Mando Supremo desde el 9 de Enero al 15 de Febrero de 1859”.

Diversos episodios de tipo militar marcaron el liderazgo de Guzmán al frente del Poder Ejecutivo en El Salvador.

Aquí hay otra prueba más. En el Diario Oficial de El Salvador (21/05/1875) se puede leer la descripción necrológica que hicieron de este personaje: “Contémplase en él la figura del militar ciudadano, la figura, el tipo de aquellos hombres que de tiempo en tiempo y en medio del huracán de las revoluciones aparecen como el arco iris de los cielos, señalando un límite entre el desorden y la calma. Guzmán fue soldado para constituirse en centinela del orden. Esgrimió el sable y se rodeó del aparato de la guerra para contener la guerra misma y consagrar en aras de la paz tan justos como inmarcesibles laureles”.

Un retrato de David j. Guzmán, que publicó el libro 'David J. Guzmán. Obras escogidas' (2000).
Un retrato de David j. Guzmán, que publicó el libro 'David J. Guzmán. Obras escogidas' (2000).
Hijos célebres

Cabe destacar que dos de los descendientes de José Eufrasio Guzmán resultaron figuras destacada en El Salvador y Centroamérica.

David J. Guzmán (1843-1927), el de mayor prestigio, fue político, médico y laureado escritor aficionado al estudio de la botánica, la zoología y la arqueología. Obtuvo su grado como Doctor en París (Francia) y, después de regresar a El Salvador en 1870, desarrolló diversas investigaciones científicas en geología, flora y fauna. En 1891 encabezó una expedición científica a tierras costarricenses y publicó aquí un libro llamado Plantas industriales de Costa Rica. En 1883, por su iniciativa, el presidente cuzcatleco Rafael Zaldívar decretó la creación del Museo Nacional de El Salvador, institución que hoy lleva el nombre de David J. Guzmán.

Adela Guzmán, otra hija de José Eufrasio, alcanzó notoriedad en suelo salvadoreño. Fue esposa de Gerardo Barrios, militar y político que gobernó esa nación hacia mediados del siglo XIX. Barrios, íntimo colaborador del caudillo unionista Francisco Morazán y figura fundacional del estado salvadoreño, dejó huella en su paso por la máxima magistratura. Se menciona a Adela Guzmán en una de las cartas que, poco antes de ser fusilado, redactó el general José María Cañas.

Pasó algunos años de exilio en Costa Rica, una vez que su esposo fuera fusilado por su acérrimo enemigo, Francisco Dueñas, quien lo sucedió en el poder.

Citando al pensador italiano Maquiavelo, Teodoro Picado escribió en su artículo sobre Guzmán: “Creo que se puede reconocer que la fortuna es árbitro de la mitad de nuestros actos y nos deja gobernar casi la otra mitad… (y la fortuna) no obra sino por vías obscuras y desusadas”. Tal parece que, en el caso del niño cartaginés convertido en gobernante cuzclateco, la notable frase del príncipe italiano se ajusta como “anillo al dedo” en una época convulsa y compleja de la sociedad centroamericana del siglo XIX.

Otro cartaginés que gobernó El Salvador

Menos notable que José E. Guzmán, pero antecesor es el caso de Francisco Gómez. Nacido en Cartago (1896) arribó a El Salvador cuando era niño; en ese país recibió la protección de la familia Rodríguez en la región de Metapán.

Graduado en leyes en Guatemala, hizo carrera militar (obtuvo el grado de coronel) y fue regidor, diputado y, más tarde, gobernante de El Salvador (15 de noviembre de 1835 al 1.° de febrero de 1836) en calidad de Consejero de Estado. Murió asesinado en Guatemala en mayo de 1838, a los 42 años.

*El autor de este arículo es coordinador del Programa de Estudios Generales de la UNED y profesor asociado de la Escuela de Estudios Generales de la UCR.