Fotografía
El encuentro que nunca fue
Testigo Un legendario fotógrafo probó la presencia de George Orwell en la guerra civil española
Esta es la historia de dos “perdedores” que nunca llegaron a conocerse, aunque es verdad que se vieron una vez, de lejos, el 15 de febrero de 1937 en el patio de armas del “Cuartel Lenin”, en las afueras de una Barcelona asediada por la guerra civil.
Una fotografía prueba aquella coincidencia. La tomó Agustí Centelles con su cámara Leica; en el fondo se ve a un gigante llamado George Orwell. Habrían de pasar 43 años y las aventuras aquí relatadas para que se confirmase aquel desencuentro, que hoy, muertos ambos, los une para siempre.
Otros disparos. El alzamiento militar del 18 de julio de 1936 sorprendió a Agustí Centelles en las calles de Barcelona. Rápidamente, ellas se llenaron de pistoleros improvisados, guardias de asalto republicanos y civiles que abortaron en Barcelona los planes de los militares golpistas.
Centelles fue uno más en el tumulto, pero algo lo hizo único: llevar al cuello una Leica y no dejar de usarla. Esta fue el arma que disparó en la guerra.
Suyas son las famosas fotografías de un grupo de guardias republicanos parapetados tras unos caballos muertos en la calle Diputación, o de las primeras víctimas mortales, en la Plaza de Cataluña, de una guerra que arrojaría centenares de miles de ellas sobre la tierra de España en los siguientes tres años.
La mejor manera de comprender la importancia de la obra de Centelles es decir que él fue el notario gráfico de la Barcelona de antes y de la Guerra Civil. Así lo demuestra la exposición Centelles: las vidas de un fotógrafo (1909-1985) , recién abierta en Madrid.
Centelles fue fotoperiodista, y sus trabajos anteriores a la contienda se publicaron en los principales diarios barceloneses de la época, como La Vanguardia , El Día Gráfico , La Noche , La Humanitat , La Rambla y Última Hora . Su precoz pasión por el cine lo dotó de una muy particular técnica del encuadre, que lo diferenció claramente de sus contemporáneos.
La primera foto que publicó con su nombre apareció en La Vanguardia el 1º de agosto de 1934, acerca de un atraco en la estación de la Plaza de España. La vida social y política de la Segunda República en Barcelona era blanco de su objetivo, y difícilmente podría visitarse esa época sin su obra pues en ella se encuentran acontecimientos deportivos y fiestas populares tanto como agitados debates parlamentarios en la Generalitat de Cataluña, el gobierno regional.
La guerra. Poco después del 18 de julio, con la batalla propagandística ya en marcha, muchos de los diarios barceloneses fueron decomisados por partidos políticos y por la Generalitat.
Centelles colaboró con los diarios que, bajo orientación republicana, continuaron editándose. Sus fotos aparecieron en La Veu de Cataluña (La Voz de Cataluña), dirigido por la Generalitat; Treball (Trabajo), del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), y La Batalla, del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM, anarquista).
Barcelona vivía sumida en un caleidoscopio de siglas políticas, comedores colectivizados y milicias que partían al frente, pero también dedicada a la vida pura y llanamente cotidiana: obras de teatro, tertulias en los cafés, parejas de enamorados en los parques… Nada escapó al ojo centelleano .
También fueron frecuentes los viajes al frente de Aragón, la miseria y la muerte en las trincheras, y el horror de los bombardeos del bando franquista sobre población civil. En uno, en Lleida (Lérida), Centelles tomó fotografías donde se ve a supervivientes que lloran a sus muertos: maridos, mujeres, niños. Josep Pernau, reconocido periodista barcelonés todavía en activo, precisa de manera escalofriante lo que descubrió al ver una de esas imágenes: “La mujer que llora es mi madre; el hombre muerto es mi padre”.
Exilio y miseria. El final de la guerra tenía servido a Centelles un trago más amargo que la caída de Barcelona y la derrota: el exilio. “Todo se pierde, todo se abandona. ¡Cuántos hogares quedan deshechos hoy, posiblemente para siempre! ¡Qué crueldad es la guerra! ¡Qué cuadros por la carretera! Se me hace un nudo en la garganta. Mi espíritu de periodista ha desaparecido y no me siento con ánimos para bajar del camión –o desde arriba– y hacer fotos”, escribió en su diario del 21 de febrero de 1939.
La peripecia de su vida quedó marcada para siempre por esa huida a Francia, con sus dos maletas llenas con 9.000 negativos. No los llevó con afán de gloria futura, sino con la intención de proteger la vida de los luchadores republicanos que en ellos aparecían y que habían quedado en España. Esas maletas fueron la semilla de la victoria alternativa que hoy es su obra: valían como una ciudad pues solo recuerdos quedaban ya de la Barcelona resistente.
Centelles fue detenido y confinado, por funcionarios franceses, en el campo de refugiados de Argèles; más tarde se lo deportó al campo de Bram, ambos en el sureste de Francia.
Las condiciones de vida descritas en su diario y en algunas fotografías que consiguió son conmovedoras pues los exiliados españoles sufrían una cadena de desgra-cias que no parecía tener fin; bien lo supieron los miles de españoles que acabaron en el campo nazi de Mauthausen.
Gracias a su profesión, Centelles pudo salir del “campo de refugiados” y trabajar en un laboratorio fotográfico en la cercana ciudad de Carcassone. Allí se las ingenió para montar un taller clandestino de falsificación de documentos utilizado por la Resistencia Francesa.
En 1941, el ejército alemán había invadido a Francia, y la Gestapo desmontó la red clandestina y deportó a algunos de sus miembros a campos de concentración alemanes. Centelles se salvó de milagro.
En 1943 se dispuso a entrar clandestinamente en España, pero, antes de cruzar los Pirineos a pie y de reunirse con su mujer y su hijo, tomó una decisión crucial en esta historia: en la casa de unos amigos, vecinos de Carcassone, dejó los 9.000 negativos, guardados en 24 latas de leche condensada.
El regreso. De vuelta en Barcelona, Centelles fue requerido por las autoridades franquistas, que le impusieron una pena de 12 años de cárcel, conmutada finalmente por libertad condicional. Además, le prohibieron para siempre trabajar como fotoperiodista. La acusación que pesaba sobre él era la de “pertenecer a la masonería”. El llamado Robert Capa catalán sobrevivió haciendo fotografía industrial y publicitaria.
En 1976, muerto Francisco Franco, Centelles decidió volver, junto a un amigo, a Carcassone para recuperar sus negativos. ¿Seguirían allí? Treinta y dos años después, ¿continuarían debajo de una cama en el desván de la casa de sus amigos cómplices? Sí, allí estaban. Centelles abrió las maletas y gritó: “¡La vieja guardia ha ganado la partida!”.
En 1980, Centelles ya gozaba de reconocimiento, pero la última joya de su corona estaba aún por descubrirse. Un día de aquel año lo visitó Miquel Berga, hoy el mayor entendido en su obra y comisario de la exposición recién abierta en Madrid.
Entonces, Berga era solo un estudiante que ayudaba al inglés Bernard Crick en su labor de elaborar la primera biografía del escritor británico George Orwell. La misión de Berga era encontrar alguna foto de Orwell en Barcelona para ilustrar la presencia de este en la Guerra Civil.
Algunos críticos suponían que Orwell había inventado el contenido de su libro Homenaje a Cataluña (publicado en 1938) e incluso su estancia en Barcelona. Por ejemplo, así opinaba Claude Simon, premio Nobel de Literatura y quien luchó en las republicanas Brigadas Internacionales.
Berga recuerda la escena: “Centelles casi no conocía a Orwell y aseguraba que no tenía ninguna foto de él; sin embargo, lo convencí de que revisáramos uno por uno los negativos referidos al POUM [el partido anarquista al que Orwell se afilió]. En uno de ellos vi el estandarte de Cuartel Lenin. Ya sabes el inicio de Homenaje a Cataluña : ‘En el Cuartel Lenin de Barcelona, un día antes de alistarme en las milicias…’. Recuerdo que miré esa fotografía con una lupa y, de repente, ahí estaba: ‘¡Es él, es él!: ¡es Orwell!’, grité. Centelles se sorprendió mucho y replicó: ‘¡No fastidies!, ¡no fastidies!”.
El gigante del fondo era Orwell.
Cinco años después de aquel hallazgo, en 1985, Centelles murió, y con él la inteligencia y las retinas que supieron captar el valor y la miseria de los hombres en toda su magnitud.
Anarquista
en Barcelona
George Orwell se llamó realmente Eric Arthur Blair y nació en 1903 en Motihari (Bengala), pues su padre era administrador del Imperio británico en la India. El 26 de diciembre de 1936, Orwell llegó a Barcelona. Un mes y medio después se alistó en una milicia anarquista del POUM en el ‘Cuartel Lenin’ de Barcelona, más tarde conocido como ‘Cuartel de Lepanto’ y hoy desaparecido bajo la nueva sede del Tribunal de Justicia de Cataluña.
De su experiencia anarquista en el frente de Aragón (una bala le hirió el cuello y le inutilizó una cuerda vocal) y en Barcelona, surgió ‘ Homenaje a Cataluña’. En este libro relata su implicación en la defensa de la República y la persecución sufrida por los anarquistas por parte de los comunistas (por orden de Stalin) dentro del mismo bando republicano.
El año que Orwell pasó en Barcelona fue decisivo para su vida y su obra; por ejemplo, muchas de las torturas y fobias que sufre el personaje central de 1984 están inspiradas en lo que vio en la guerra civil. Murió de tuberculosis el 21 de enero de 1950 en Londres.
FOTOS

Agustí Centelles (con gorra) aparece con milicianos en el frente de Aragón durante la guerra civil española. Agustí Centelles. VEGAP. Madrid, 2007

Foto tomada el 15 de febrero de 1937 en el patio de armas del “Cuartel Lenin”. Al fondo, a la izquierda (en el círculo), sobresale la cabeza de un hombre muy alto: George Orwell. Agustí Centelles. VEGAP. Madrid, 2007

Centelles: Las vidas de un fotógrafo (1909-1985) se ofrece en la Sala de Exposiciones del Conde Duque, de Madrid . Pablo Mediavilla para LN

La madre del periodista Josep Pernau llora ante el cadáver de su esposo, muerto en un bombardeo en Barcelona. Agustí Centelles. VEGAP. Madrid, 2007


Una célebre foto de Centelles: civiles y guardias de asalto republicanos luchan en una calle de Barcelona. Agustí Centelles. VEGAP. Madrid, 2007

Agustí Centelles i Ossó (Valencia, 1909 - Barcelona, 1985), en su estudio fotográfico a mediados de los años 70. Agustí Centelles. VEGAP. Madrid, 2007
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