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| Esta edición |
| Domingo 16 de septiembre, 2007 |
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Escena de El trofeo ,de Miguel Salguero. Jurgen Ureña para LN |
Cine de pueblo: Iluminaciones
Iluminaciones NUESTROS MITOS Y PERSONAJES POPULARES HAN HABITADO LA GRAN PANTALLAEs probable que el desaparecidoViaje desde Limón a San José , filmado alrededor de 1912 por el pionero Carlos Poeti, registre tímidamente algunos rasgos del campesinado costarricense. De ser así, en los territorios de este cortometraje descansaría la primera mirada rural de nuestra incipiente cinematografía.
En los albores del siglo XX, nuestros noticieros fílmicos recorrieron la mocedad de una clase oligárquica, protagonista y destinataria del cine. Si, por aquellos días, San José era “un cafetal alrededor de un teatro” –como anotó el agudo Jacinto Benavente–, la mirada cinematográfica ha esbozado, sin pretenderlo, los contornos de este orden social: en el centro, un grupo exclusivo y breve; en la periferia, el amplio pueblo.
Por esa razón, muy a pesar de un himno que cantaba las virtudes del labriego sencillo, las primeras imágenes fílmicas en torno al campesino serán brumosas o marginales. El modelo tendrá continuidad, incluso en películas teñidas por la literatura costumbrista, comoEl retorno (1930) oElvira (1955).
Surco abierto. En 1955, en nuestro país, se estrena Milagro de amor, zarzuela de Alcides Prado ambientada en el campo. Ese mismo año será rodada con el folclorismo propio de las zarzuelas y la rigidez del teatro filmado.
Solamente en 1968, un viaje de San José a Limón –contra el realizado medio siglo atrás por Carlos Poeti– le ofrecerá al campesino un papel decididamente protagónico y genuino. El surco se abre conLa apuesta , unroad movie silente –por imposiciones de la carencia–, alegre y aventurado, a la usanza de Miguel Salguero.
En 1986, ese cronista de lo rural viaja a la pampa guanacasteca para filmar una comedia de costumbres, matizada de realismo mágico, bajo el título deLos secretos de Isolina . Dos décadas después,El trofeo (2004) yPueblo lavado (2006) confirmarán a Salguero como un narrador esencialmentenaif , rasgo que en definitiva expresa la sinceridad, el encanto y las fronteras argumentales de su universo creativo.
Como apunta María Lourdes Cortés, en su valioso libroEl espejo imposible , el cine de Salguero descansa en la suposición de “una Costa Rica campesina, utópica y pura”.
Paralelamente a la preparación y rodaje deLos secretos de Isolina, surge uno de los proyectos más ambiciosos de nuestro “cine campestre”, ubicado también en la pampa guanacasteca:El sabanero.
Las cinco versiones del guión, escritas durante un año por Carlos Sáenz, trasplantan elementos delwestern estadounidense a un paisaje agreste y ligeramente onírico. La película pretendía así un lenguaje sugerente y cercano para el espectador, pero nunca llegó a filmarse.
De las letras. A mediados de los años 80, la generosa cantera literaria de Fabián Dobles inspira la producción de Tata Mundo (1984), uno de los textos cinematográficos más logrados y de mayor fidelidad en torno a “ese que llaman pueblo”.
El director Juan Bautista Castro enlaza con destreza dos cuentos,El detalle yMamita Maura , y presenta al propio Dobles como protagonista locuaz de sesteos y anécdotas campesinas. Todo ocurre en un tiempo reposado: la carreta se detiene al lado del camino, los viajeros descansan a la sombra de un gran árbol y el verbo sabio de Fabián Dobles recuerda el día en que casi atrapan a su compadre, Encarnación Badilla, con las manos en la saca.
El año siguiente se estrenaJuan Varela , basada en las letras de Adolfo Herrera García. En las antípodas emocionales deTata Mundo , el telefilme dirigido por Mínor Alfaro registra el desmoronamiento de un joven campesino a manos de intermediarios gangsteriles y usureros bancarios.
Los ramales de la ingenuidad, la injusticia y la degradación se trenzarán de nuevo para la pequeña pantalla enMarcos Ramírez (1986), según la novela homónima de Carlos Luis Fallas, y paraEl moto (1998), inspirado en el relato centenario de Joaquín García Monge.
En la cima de este tránsito fértil entre literatura y cine destacan losCuentos de angustias y paisajes, de Carlos Salazar Herrera.
Publicados por primera vez en 1947, esos vástagos inspirados de la lírica y la plástica han encontrado, en el cortometraje, su hábitat natural, como puede comprobarse conUn grito (1982), dirigido por Germán Vargas y Sonia Mayela Rodríguez;La bocaracá (1986), según el ingenioso Alberto Moreno;El beso (1993), bajo la influencia fresca de Gustavo Fallas, yLa calera (1998), del experimentado y experimental Percy Angress, entre otros cineastas.
Del embrujo. Si existe un rasgo característico en nuestro campesino es quizás su inquietante simpatía por toda suerte de aparecidos y personajes fantásticos.
Del fondo pesado de esta fauna alucinante surgeLa Segua (1984), largometraje de grandes ambiciones que reúne los talentos y temperamentos del director Antonio Iglesias, el productor Óscar Castillo, y el dramaturgo Alberto Cañas. En esta oportunidad, el filme desplaza el protagonismo hacia las familias señoriales de la colonia, con lo que se reproduce aquella imagen originaria, brumosa y marginal, en torno al campesino.
Veinte años después,Mitos (2004) reubica al pueblo en el centro de la leyenda y pone al día las más extendidas fobias en torno a la Segua, el Cadejos y la Llorona. La prolija animación cuenta coincidentemente con tres creadores principales: Osvaldo Sequeira, Carlos Eduarte y Roberto Guillén, que han repartido virtudes y entusiasmos según la triada del presente, pasado y futuro, y han fraguado así una estética que distingue y dimensiona las historias representadas.
Finalmente, los hermanos Pablo y Franco Céspedes añaden, al baile de espantos, un par de invitados de obligación: el Padre sin Cabeza y la Carreta sin Bueyes.
Asusto(2005) se convierte así en el último lindero de un territorio diverso, que carece sin embargo de consideraciones mayores en torno al cambio de realidades e mundos imaginarios.
Tras un legado generoso en ficciones y registros, la reinvención cinematográfica de nuestro campesino contemporáneo es aún faena pendiente.
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![]() Escena de Tata Mundo ,de Juan Bautista Castro, en la cual participó el autor del libro, Fabián Dobles. ![]() Escena de Mitos ,de Osvaldo Sequeira, Carlos Eduarte y Roberto Guillén. ![]() Juan Varela ,de Minor Alfaro, basada en la novela de Adolfo Herrera García. ![]() ![]() La Segua ,de Antonio Iglesias, basada en la obra de Alberto Cañas. |
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