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| Domingo 08 de julio, 2007 |
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Niebla en Bangkok
Lara RíosHace varios años, Marilyn Echeverría (por su pseudónimo, Lara Ríos ) tuvo la inquietud de escribir Mo (‘niebla’ en cabécar) como respuesta a la poca información que teníamos –y tenemos– sobre los indígenas de nuestro país.
“Decidí escribir algo más allá de las leyendas, después de visitar los pueblitos de Ujarrás y Salitre, donde viven los cabécares”, ha dicho Marilyn. Su texto se enriqueció con la ayuda que dieron María Eugenia Bozzoli de Wille y Alice Matamoros.
A su lado, Vicky Ramos ilustró el libro identificándose con la visión mágico-religiosa del cosmos, la naturaleza de los cabécares y su cultura ancestral.
“Realmente me involucré emocionalmente con el texto y visualicé todo en blanco y negro; además, vi cómo la historia de una joven cabécar era el sentimiento universal de una mujer descubriendo el mundo”, ha añadido la autora.
A su vez, lejos de Costa Rica y por casi doce años, la tailandesa Rassamee Krisanamis se ha dedicado a la traducción de literatura infantil escrita en español.
Para ella, sus traducciones tienen el fin de difundir la cultura de un país hispanohablante y de ayudar a los niños de escasos recursos económicos de Tailandia, quienes se benefician con la venta de estos libros traducidos.
Profesora en la Universidad de Chulalongkorn (Bangkok), Rassamee ostenta el título de “Excelencia en la enseñanza académica con valores éticos y humanos”.
Fiel seguidora del budismo, su obra social en pro de la niñez ha merecido, por parte del Rey de España, la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica. Rassamee también es la editora del primer diccionario tailandés-español.
Hace dos años tuve la dicha de recibir en mi casa a Rassamee y a su esposo, Surasak (Tum).
Aprovechamos la ocasión para visitar a Lara Ríos y a Vicky Ramos, quienes, junto con la Editorial Farben-Norma, cedieron sus derechos de autor e ilustración para la versión de Mo en tailandés.
De regreso en Bangkok, Rassamee se dedicó durante meses a la intensa tarea de traducir ese libro.
Nos explicaba Rassamee: “El idioma tailandés tiene 44 consonantes y 21 vocales. Los 5 tonos vocales son muy difíciles y se clasifican en medio, bajo, alto, ascendente y descendente, así que, cuando cambia el tono, cambia también el significado”.
Por ejemplo, la palabra ‘kaw’ (en caracteres latinos) puede ser ‘blanco’, ‘noticia’ o ‘arroz’, y su significado varía por el tono.
“En tailandés no tenemos que conjugar los verbos y utilizamos el infinitivo para todos los sujetos. Asimismo, los verbos no se cambian con la persona, el tiempo, la voz, el modo ni el número. Por ejemplo, decimos ‘yo comer ahora, yo comer ya, yo comer mañana’”, explica Rassamee.
Un problema de la traducción de Mo fue la búsqueda de un resultado fiel a la cultura y las tradiciones de los cabécares.
También suscitó dificultades el traducir los nombres de los árboles y los animales que no se conocen en Tailandia.
La edición de Mo en tailandés respeta el orden original del texto en español, y reproduce fielmente sus ilustraciones.
La impecable publicación en tailandés constituye un meritorio trabajo. Según Lara Ríos, “esta traducción es muy importante porque da a conocer en Tailandia las tradiciones y valores de nuestros indígenas”.
Años atrás, ni Lara, ni Vicky ni Rassamee imaginaron cómo la historia de una niña cabécar llena hoy de esperanza a los lectores tailandeses… edificando con su venta una escuelita rural para otros niños. Como Mo , ellos también ansían tener un futuro mejor para ellos y su pueblo.
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