Disquisiciones
Domingo 19 de agosto, 2007
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Toussaint Louverture, REBELDE haitiano /LA NACIÓN

Otras disquisiciones: Su gloria nació en Haití



Víctor Hurtado Oviedo, editor vhurtado@nacion.com

Simón Bolívar dijo de una ciudad colombiana: “Si a Caracas debo la vida, a Mompox debo la gloria”. Aquí, en 1813, Bolívar empezó la Campaña Admirable, que terminó con la liberación de Caracas.

La cálida Mompox es la joya más quieta del río Magdalena, caudal de historia que felinamente se desliza hacia el mar Caribe entre paredes de selva, cumbias y argumentos de novelas contadas por el trópico.

Allá camina, burlando geografías –bajando al norte–, el río Magdalena. Va a morir en Santa Marta, a la blanca sombra de las nieves de los montes más altos de Colombia.

El río fallece de muerte natural y gemela del óbito de Simón Bolívar, quien, en 1830, entregó su espíritu muy cerca, en la hacienda Quinta de San Pedro Alejandrino, de un español, curiosamente. La historia se permite ironías que la sobriedad veda a los historiadores.

Bajo el sol plenario, el río Magdalena disuelve su esmeralda; es un espejo largo, caudaloso, y Mompox sigue allí, entregada a la historia y a la música, legando Momposina , canción eterna que el colombiano Nelson Pinedo entonó con la Sonora Matancera. Historia, viajes, música y muerte: si parece que ya hablásemos de Ray Tico.

Ramón Herrera fue como un río más inquieto que el Magdalena: fue de esos que se vuelven sobre sí para saber de dónde les llega la pasión del arte que los puebla. Esa pulsión de música fue el río que llevó a Ray Tico, y él mismo fue ese río.

Ray nació en Limón, pero su música profunda brilló en La Habana cuando él llegó a su bahía para captarla a los 22 años; pero la música que halló había nacido en Santiago de Cuba, la perla de Oriente, donde lo que no es sol es música (o sea, lo mismo); pero la música de Santiago comenzó a nacer en Haití, donde una rebelión de esclavos hizo huir a amos franceses a Santiago (los más ricos se fugaron con sus esclavos a Nueva Orleans para prefabricar el jazz ). Esclavos de franceses, franceses musicales, españoles danzarines, esclavos de españoles: marmita ardiente de la ciudad de Santiago, madre y maestra de la música más bella, la música de Cuba.

Ray Tico fue a tan hondo para traernos y crear su arte espléndido. No lo olvidemos. Ray es grandioso.