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Me he preguntado muchas veces para qué sirven las noticias. Su intención no me parece nada obvia. Hoy, particularmente, creo que su función sociológica fundamental es darles a las personas temas de conversación. Va uno al banco y oye a las personas preguntándose unas a otras si ya "vieron" lo de la gripe aviar, o lo del último huracán, Wilma, Beta, Telma o Louise; o se quejan, mientras hacen fila, de la última lesión de Ronaldo. Y entonces es palpable que el sentido de las filas en los bancos es que la gente tenga chance de comentar las noticias de ayer y se vaya formando poco a poco el miedo común que siempre arrastramos.
Me pregunto qué hacía la gente antes, en un mundo sin noticieros. Había que esperar semanas o meses para saber lo que pasaba en lugares distantes, si es que del todo se enteraba uno de algo. Esto también ha de ser la globalización: poder estar yo cómodamente sentado con el explorador web abierto en La Nación, otra ventana en El País, otra en Yahoo!, que además tengo personalizado para que constantemente me actualice con noticias de mis temas particulares de interés&...; Y a veces me siento algo enfermo por esta necesidad de estar informado de todo y, a la vez, simplemente sentado en mi oficina sin hacer nada al respecto de nada.
El otro día leí que una recomendación básica para las personas que padecen de algún trastorno de ansiedad, es dejar de ver noticieros. Esto es en serio, digo, efectivamente lo leí, y en un boletín de noticias de salud, por cierto. Y supongo que tienen razón: tanto huracán, tanto atentado, tantas frases políticas grotescas, tanta desolación y miseria, ¿cómo no llegar a pensar que se acerca el fin del mundo? ¡O que los noticieros son cómplices de las farmacéuticas!
Entonces, uno ve noticias para enterarse de cómo está el mundo, pero lo único evidentísimo que se deduce de ellas es que el mundo siempre parece estar al borde de su destrucción. O bien, de que es un milagro que los seres humanos no nos hayamos ya matado del todo unos a otros.
Aunque pensándolo mejor, tal vez las noticias tengan otro propósito: hacernos creer que somos buenos. Porque uno ve las noticias y al instante, frente a los millones de desamparados que indefectiblemente aparecen en ellas, uno dice o piensa "pobre gente", y con solo decirlo, con solo enterarnos de que hay tanta "pobre gente", los de este lado del televisor nos creemos mejores. Es el saber como evasión: no se informa para hacer algo al respecto, el hacer acaba en la información. Es decir, uno se cree bueno y salvado cuando ve en las noticias que siempre hay alguien que está peor que uno. ¿Será esa la única manera de soportar las noticias, y de que no se conviertan en motivo de suicidios masivos?
En fin, para este año me he propuesto dejarme atrapar de vez en cuando por arrebatos oscurantistas y pasar semanas terapéuticas sin ver noticias ni en los diarios ni en la tele ni en la web.
Hasta me saldrá más barato que salir de vacaciones.