
"Me interesa la realidad cotidiana. Y en el plano de las realidades, en mi modesta opinión no llegan en la tierra a las dos docenas los pueblos o países en los que se da la convivencia en la libertad". Constantino Láscaris El costarricense, 1975 Tal vez el número de países que conviven en libertad ha cambiado desde que don Constantino escribió su libro. Algo que se mantiene es que la historia auténtica de Costa Rica se basa en el entretejido cotidiano, la vida de los hombres concretos.
Mi primer encuentro con esta serie de negativos en vidrio de don Manuel Gómez Miralles fue muy conmovedor y me hizo recordar estas frases de don Constantino. Ver pintadas con luz y plata escenas normales de décadas pasadas, me devolvió a la Costa Rica en la que nunca viví en persona, pero disfruté a través de las historias contadas por los abuelos, por mis padres y otros familiares.
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Me remonté a los tiempos cuando el fotógrafo todavía causaba sensación tanto en la capital como en los pueblos y ciudades. Lo puedo imaginar desplazándose con su enorme cámara y tomando la misma foto varias veces, para asegurarse de que por lo menos una de las placas de vidrio llegara a su estudio sin quebrarse. Así me propuse convertir estos negativos a archivos electrónicos e imprimirlos de nuevo, después de limpiar los daños causados a los negativos por el almacenamiento y por el paso del tiempo.
La perspectiva de don Manuel de la vida cotidiana urbana y rural de la Costa Rica de principios del siglo XX es única.
Volver a imprimir estos negativos es mi tributo al artista y para generaciones actuales y venideras, una oportunidad de disfrutar de su obra. El hecho de que los negativos existan actualmente fue un legado de don Manuel para la posteridad. Bien podría él haberlos destruido.
Mi labor en este proyecto ha sido técnica, de restauración e impresión. Al observar cada negativo de don Manuel, no puedo dejar de admirar su estilo y, en especial, su consideración por el detalle.
Todo fotógrafo está consciente de que otras personas imprimirán sus negativos de manera diferente. Yo me he atribuido el escoger las condiciones y materiales de impresión de cada una de estas imágenes siempre con su autor en mente.
Personalmente, me hubiera gustado conocer a don Manuel y hacerle sentir una curiosidad positiva por los avances tecnológicos actuales, al ver su obra impresa de nuevo.
El costarricense Manuel Gómez Miralles (1886-1965) fue uno de los primeros fotógrafos profesionales del país. Iniciado por el norteamericano Harrison N. Rudd en los secretos de un género en el que arte y técnica se daban la mano, Gómez Miralles desplegó una actividad fotográfica inusitada entre 1910 y 1960. Por su relación con Rudd y otros pioneros extranjeros que arraigaron la fotografía en Costa Rica, Gómez Miralles es el enlace entre el siglo XIX y el siglo XX.
Su lente abarcó la más completa gama de actividades sociales, políticas y empresariales, desempeñándose también como fotógrafo de prensa según los acontecimientos: terremoto de Cartago (1910), campañas políticas y giras de presidentes por el interior del país, el período "tinoquista" (1917-1919), la guerra con Panamá (1921), el descarrilamiento en el Virilla (1926), el "bellavistazo" (1932) y muchos otros.
Las obras de Manuel Gómez Miralles están signadas por un admirable sentido de la composición y una calidad formal que trata de aplicar igualmente en sus ensayos con la fotografía a color y con las balbucientes técnicas del cinematógrafo. El Centro de Cine adscrito al Ministerio de Cultura lleva su nombre.
La importancia estética y documental del archivo visual de Gómez Miralles está por estudiarse y ponerse al servicio de un mejor conocimiento de los estilos de vida de la sociedad costarricense, ya que retrató a miles de familias e individuos. Obsesionado por registrar las diferentes facetas del país, Gómez Miralles enfocó con su lente a personas de todas las clases sociales, razas (incluyendo negros e indígenas del Caribe), y vocaciones de trabajo.
La memoria visual de Gómez Miralles ha sido comparada con la de influyentes fotógrafos latinoamericanos como el mexicano Agustín Víctor Casasola.
(La exposición estará disponible al público desde el 2 de febrero en la Alianza Francesa.)