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Le están dando golpes de muerte y nadie parece querer reparar en ello. La cifra es más que alarmante: en Iberoamérica cada año se reproducen ilegalmente 250 millones de libros, y las pérdidas son superiores a los 500 millones de dólares en derechos de autor.
La simple enumeración de estas cifras da una clara idea de la magnitud e importancia de un fenómeno que afecta al libro como soporte, a la edición como industria y al derecho de autor como sostén normativo de las relaciones entre autores, editores y compradores o usuarios de lectura.
Expertos de Iberoamérica reunidos en Barcelona ven, así las cosas, inminente el colapso de la industria editorial en la región, a menos que se adopten los mecanismos y se tomen las medidas necesarias para frenar la piratería de libros.
Durante varios días, editores y autores del Grupo de Entidades de Derechos Reprográficos de Iberoamérica (GEDRI), han intercambiado datos como si fueran las radiografías de un cáncer de dimensiones continentales.
"El problema está desbordándose y los gobiernos no dan muestra alguna de sensibilidad", explica Magdalena Avinent, presidenta del Comité Latinoamericano y del Caribe de IFRRO.
Avinent, también directora general del Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO), señala que casi en su mayoría, los países latinoamericanos poseen los marcos legales para que se penalice la reproducción ilegal de libros. El problema radica en la voluntad política de aplicar estas legislaciones.
Pregunta: ¿Entonces es inminente el colapso de la industria editorial latinoamericana si no se frena a la industria de la piratería y de reproducción de libros?
-El colapso puede ser inminente mañana o a mediano plazo. Por lo tanto, el problema es muy grande. Si la situación no se ataja, pondrá en riesgo a la totalidad de la industria editorial, lo cual conlleva a decir que también se pone en riesgo la creación.
-Va más allá al decir que la lucha antipiratería es pieza clave para garantizar la diversidad cultural en Iberoamérica.
-Es así, pero en realidad el problema se extiende a todas las regiones del planeta. Los piratas solamente copian los bestsellers. No pagan nada. Ni derechos de autor ni impuestos. Íntegramente reproducen un libro, lo venden en las calles a través de procedimientos mafiosos, utilizando gente que incluso se encuentra en condición de ilegales. Las ganancias netas que tienen son brutales. ¿Y qué sucede? Que el libro original, el bestseller, que es con el que el editor financiará otros proyectos, deja de venderse a los niveles que estaba previsto. Si ese editor continúa con la venta del libro y su precio lo ubica en un escalafón medio, no tiene un superhábit, por lo tanto, no podrá invertir en nuevos proyectos. Ese nuevo novelista, poeta, dramaturgo, no verá la luz, porque no habrá posibilidades de que le editen. De aquí que digamos que la lucha antipiratería protege la diversidad cultural.
-En esta misma línea y según los datos disponibles, en Iberoamérica se reproducen anualmente el equivalente a 250 millones de libros, con pérdidas superiores a los 500 millones de dólares en derechos de autor.¿Podemos hablar en términos de mafias editoriales?
-Efectivamente. El tema de la piratería de libros -igual a la que padecemos con la música- es un problema en el que están directamente implicadas las mafias. Sabemos de países en los que se lava dinero a través de estas prácticas. Colegas de Latinoamérica explican que cuando se intenta frenar estas industrias, reciben denuncias y amenazas de secuestro. El problema que tratamos tiene la categoría de delito, y, por lo tanto, los gobiernos deben activar medidas muy serias. Los gobiernos no quieren ver que la piratería y la fotocopia de libros ha tomado un volumen sin precedentes y es causa de cuantiosos daños para los editores y otros titulares de derechos.
-¿En términos generales, cuáles son las causas de semejante piratería editorial en la región?
-El tema es que las nuevas tecnologías, que son una bendición para la vida y la comunicación, tienen un lado muy oscuro. Y es que estas nuevas tecnologías abaratan y facilitan la industria de la piratería. Sabemos que los libros, en el caso de Latinoamérica, son caros. No es el caso de España. Pero las respuestas no las encontramos si nos basamos en este punto. Los piratas no lo hacen por el alto costo de los libros. Ellos no piratean libros universitarios, solamente bestsellers. Y lo hacen para obtener una ganancia fácil y rápida.
- ¿Considera que la piratería editorial forma ya parte de la cultura latinoamericana?
-En algunos casos es así, en otros no. En todo caso, es algo que debe, a toda costa, evitarse. De no encontrarse frenos nos cargamos a la industria editorial, a la posibilidad de desarrollar nuevos proyectos y a la posibilidad de que nuevos autores se den a conocer. En conclusión: estamos a las puertas de un verdadero empobrecimiento de la cultura. Insisto: es un delito. Con lo cual le digo que los gobiernos no pueden ampararse en el argumento de que así, a través de la piratería, hacen llegar la cultura al pueblo. Cualquiera que sea el país, la cultura no puede llegar a las masas de esa forma. Es apremiante que se adopten medidas gubernamentales. Debe procurarse que las escuelas tengan bibliotecas. De que existan bibliotecas públicas. De que se otorguen becas a las familias que no pueden comprar libros. Esas son las medidas que los gobernantes están obligados a pensar. Pero también son necesarias las medidas policiales para defenderse de esa lacra, que es como cualquier otra. No pueden estar impunemente las mantas en las calles y las mochilas, sin que la policía no haga nada.
-¿Qué ha salvado a España de la piratería de libros?
-Tenemos un sector editorial muy fuerte y los precios de los libros son pagables. Sepa también que la piratería de libros exige cierta infraestructura. En el caso de España, el sector editorial y gráfico están sumamente integrados. Es un tejido sólido que no ha permitido goteras. Si veo hacia Latinoamérica, encuentro, por ejemplo, que son muchas las medidas que se deben de tomar a favor de la lectura y de los libros. Me refiero a evitar aranceles. En algunos países los impuestos a los libros son altísimos, en fin, hacen falta iniciativas para evitar el problema.
-A Ud. particularmente le preocupa la aparición de sitios web donde se consiguen copias ilegales de libros.
-Llegamos a un problema mayor, porque es una piratería que se extiende a todo el mundo. En la reunión celebrada en Barcelona con representantes de Iberoamérica, acordamos que teníamos que hacer llegar a la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, por celebrarse en Costa Rica, una petición general para que se adopten serias medidas en contra de la piratería en papel. Sin embargo, también pedimos que se tomen medidas intergubernamentales para que se pueda luchar contra la piratería en internet. Ahí estamos todos en el mismo barco.
-¿Concuerda con los que dicen que el sostenimiento de la creación a través de un sistema fuerte de derechos de autor es una de las principales garantías para la diversidad y la riqueza cultural de una región como Iberoamérica?
-Es la única solución. Lo único que hace libre al autor es la posibilidad de vivir del fruto de su trabajo, y no depender de otros. Es la única manera de que todas las voces, por pequeñas que sean, puedan llegar a transmitirse y ser oídas. En definitiva: es la única solución para preservar nuestra diversidad.