Librero: Un construir tolerante

Luis Fernando Quirós
lfquiros@racsa.co.cr


La arquitecta Jimena Ugarte, autora y a su vez catadora de un tesoro oculto que, como sucede con muchos hitos históricos, están ya por desaparecer

Abrir las páginas de un buen libro es como ingresar a un museo donde se abriga con celo el tesoro cultural de una nación, y se preserva para la humanidad esos testimonios de sus más sensibles formas de vida. Es un museo que va a ser leído y sentidas sus intertextualidades, donde su gracia está en la relación entre la horizontal -asimilada a lo largo del contenido de las páginas, en el caso del museo de sus espacios expositivos-, y la vertical que es trazada con imágenes fotográficas, el diseño cuya marca comprende estructura, composición de páginas, tipografía, color e ilustraciones; además de otros componentes del lenguaje como son las notas de pie de ilustraciones, citas, referencias, que añaden a la comprensión de la totalidad, el pensamiento implícito puesto en el discurrir de una lectura fluida de principio a fin.

La arquitecta Jimena Ugarte, autora y a su vez catadora de un tesoro oculto que, como sucede con muchos hitos históricos, están ya por desaparecer. Tesoro que es una forma de belleza adherida a esos tablones, a las vigas, a los horcones impregnados de aroma de café; sinestesia acorde con el gusto por lo local y las vibraciones de la vida que emanan de esas paredes de los recibidores: en estas construcciones, además de acopio del grano de oro, yerguen impostadas en sus ángulos tantas ilusiones de los pioneros de nuestra sociedad, por alcanzar un mejor vivir, una Costa Rica vivible como la que tuvimos dos siglos atrás.

Únicos en el mundo

Estos recibidores de café locales son únicos en el mundo, como forma arquitectónica adaptada a las topografías y a lo que significa un construir tolerante con nuestra naturaleza, cultura y el sentido de solidaridad humana, ese que necesitamos hoy más que nunca alimentar para mantener nuestra vista puesta hacia el futuro.

Como no se puede poseer una cultura sólida si no se ha visitado el Museo Nacional, los Museos del Banco Central, el Mercado Central -símbolo de lo popular-, o el antiguo aeropuerto de San José, hoy Museo de Arte Costarricense, visitar el museo bibliográfico de Recibidores y el Café en Costa Rica se convierte en cita cívica, obligada, impostergable. Nos mueve a tenerlo entre las manos para hojear sus páginas preñadas de pensamiento; hojear más de doscientas cuarenta páginas con fotografías a todo color, leer sus textos donde se habla de tecnología, sociedad, cultura, historia y construcción de la nación actual.

La publicación de este libro significa un verdadero esfuerzo editorial del Instituto de Arquitectura Tropical, esfuerzo que debe ser mostrado con orgullo a nuestros hijos y ellos a los suyos; además, a los amigos que nos visitan del exterior y que desean llevarse un pedacito de esta patria, un día cundida de cafetales pero que hoy cedieron su espacio a esta civilización globalizada de los "hiper mega malls" que entroniza el poder hegemónico, neobabilónico, el del mercado con sus influencias a veces perversas y calculadoras.

En conclusión, Jimena Ugarte reseña un paisaje rural y urbano con el cual se deleitaron los pioneros de nuestra identidad costarricense y que en nada se asemeja al actual.


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