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Cuando leí mi primer Vázquez Montalbán (y lo digo con la misma nostalgia con que habría dicho él de uno de sus vinos favoritos: "cuando bebí mi primer Pouilly-Fumé 1983"Ö), fue un ejemplar prestado por un amigo bibliófilo, que supo ver en sus páginas dos coincidencias que seguramente me abrirían el apetito: la novela negra y el elemento culinario.
No me imaginaba, al recibirlo, que aquello sería solo el comienzo de una larga lista de lecturas, convertida casi desde las primeras líneas en asidua devoradora de todo lo que cayera en mis manos con la firma del prolífico escritor catalán. Para mencionar algunas pocas obras, citemos sus columnas en la prensa española; su poesía amorosa (cuya antología ha sido publicada bajo el título Ars Amandi); su biografía de Franco y la del líder vasco Jesús de Galíndez; además de Y Dios entró en La Habana, y Cuarteto. Aunque confieso que fue la Serie Carvalho, la que realmente me provocó y alimentó la adicción a la literatura de don Manolo.
La tendencia a resumir la vida de un escritor por la sumatoria de su obra y de sus premios, nos llevaría al reduccionismo de la siguiente ecuación: Manuel Vázquez Montalbán = 60 obras de literatura + obras de teatro + guiones de cine + canciones + guiones radiofónicos + musicales + columnas en la prensa + Premio Planeta 1979 + Prix International de Littérature Policiere 1981 + Premio Nacional de Literatura + Premio Literario Europeo + Premio de la Crítica + Premio Bunche de la Crítica + Premio Ciudad de Barcelona + Premio Recalmare + Premio Raymond Chandler + Premio Nacional de las Letras Españolas 1995 + Premio de Proyección Internacional de la ciudad de Barcelona 1997 + Premio Grinzanne- Cavour 2000 al conjunto de su obra.
Esquematizando así, lamentablemente se nos quedan por fuera facetas muy importantes de la existencia del escritor, excomunista, militante del Partido Socialista Unificado de Cataluña, y crítico permanente de lo que llamó "la beatería estúpida de la izquierda, la negación al derecho al individualismo en el terreno privado, su rechazo a los pequeños placeres".
A un Vázquez solitario y en tránsito le llegó la muerte en Bangkok, su ciudad de los pájaros, pero pronto tendremos en nuestras manos la última aventura de Carvalho, Milenio, en la que le da la vuelta a un planeta globalizado. Pepe Carvalho (ver recuadro) es inmortalÖY Manolo Vázquez, el confeso letraherido ("término derivado del catalán, persona obsesionada por la literatura hasta el punto de sufrirla morbosamente, como una herida de la que no desea sanar"), será inmortal también.