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Apogeo de construcciones Desde Puntarenas hasta Osa, la oferta de
proyectos está en crecimiento En los últimos 10 años el panorama de esta zona ha dado un giro drástico. A la vista de miles de turistas –en su mayoría extranjeros– la incomparable riqueza natural se ha entremezclado con complejos turísticos, residenciales y hasta marítimos. A esta altura, ya se puede hablar de pequeños, pero importantes centros urbanos y para constatarlo solo se debe recorrer cantones como Garabito, Parrita y Aguirre. Y aunque en algunos de sus distritos (Jacó, Herradura, Parrita, Quepos, Manuel Antonio y Dominical) ya existía un desarrollo principalmente en turismo, los inversionistas encontraron el ambiente propicio para añadir torres de condominios, lujosas residencias, completos centros comerciales e imponentes marinas. Según datos de la Cámara Costarricense de la Construcción, solo el área del Pacífico central registró un crecimiento en la construcción de 39,89 por ciento (equivalentes a unos 329.115 m² construidos) en el 2005, frente a 18,32 por ciento (unos 235.180 m²) en el 2004. Caso aparte lo ocupa la zona sur del país, cuyo desarrollo experimenta un rezago marcado, pero que ya logró seducir a un megaproyecto de $200 millones y un aeropuerto que se vislumbran como el gancho para pescar más inversiones. A su ritmo. Cada zona está experimentando su propia realidad. Según comentó Thomas Ghormley, propietario de Century 21 Jacó, en el caso de la costa del Pacífico central, el crecimiento duplicó no solo a la población y el empleo, sino el valor del metro cuadrado y el interés de los extranjeros deseosos por tener un segundo hogar. “La cercanía de la capital es un factor clave para la inversión; así como la naturaleza (playa y montaña a la vez) y el que las propiedades adquiridas se entregan con título en mano”, recalcó Ghormley. Si bien hace dos años un metro cuadrado en Jacó costaba $108 (unos ¢55.080) ahora se comercializa de ¢450 (¢229.500) en adelante. Precisamente el crecimiento en esta localidad la pronostica como la primera ciudad costera del país. Como lo catalogan los propios inversionistas, una especie de “Miami tico”. Vale
recalcar que muchos pobladores han tomado la decisión de
vender y reubicarse en zonas más al sur de la provincia, donde
los precios son menores y en los cuales adoptan estilos de vida más
holgados. Junto al desarrollo.
Y es que, si bien el desarrollo de la zona parece que experimenta su
mayor momento, hay señales que muestran las
consecuencias inherentes a este proceso. Junto a sus expectativas, las preocupaciones de residentes,
inversionistas, asociaciones de desarrollo y gobiernos locales han llegado
ha calificar
el crecimiento, en ocasiones, como desordenado. Esta razón parece ser una constante en diferentes lugares del país, ya que 48 de los 81 cantones no cuentan con esta regulación. Mientras que de las 33 que sí lo tienen, 13 están desactualizados y otros lo aplican solo en algunos distritos. Por su parte, para los inversionistas es necesario que el gobierno central y los locales sopesen los beneficios del desarrollo para el país. “No se trata de entorpecer el desarrollo, sino de trabajar mano a mano para contrarrestar problemas que son inherentes a los crecimientos de estas dimensiones en un país poco preparado”, dijo Baker. Precisamente, los consultados resaltaron la necesidad de rehabilitar vías y puentes a lo largo de la zona, en algunos casos abandonados desde hace varios años o dañados durante las épocas de lluvia. Y ni que hablar de servicios como la electricidad y el agua. Los cortes en los sistemas son continuos, muestra clara de una deteriorada infraestructura, incapaz de satisfacer la creciente demanda. Es sabido que en Manuel Antonio el agua no llega en días o que en Jacó la luz se va varias veces, por mencionar dos ejemplos. Autoridades del Gobierno, específicamente el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados y el Instituto Costarricense de Electricidad, se han comprometido a realizar algunas inversiones, principalmente en el cambio de tuberías que abastece a los pueblos y la instalación de nuevas líneas de transmisión y abastecimiento de la energía, respectivamente. No puede pasar desapercibido la delincuencia,
la inseguridad, la prostitución
y la drogadicción que tiñen de intranquilidad la vida de
los pobladores y nuevos residentes de esta provincia y, por qué no,
se convierte en una de las piedras en el zapato de lo que se cataloga
como un “boom nunca antes visto”. |
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línea: Adriana Quirós ]
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