Proyectos | Formularios | Mapa de proyectos
Sábado 27 de mayo del 2006

 

 

 

 














El crecimiento es evidente... un aire de concreto y naturaleza. Álbert Marín
Pacífico central y sur

Apogeo de construcciones

Desde Puntarenas hasta Osa, la oferta de proyectos está en crecimiento

Gustavo Sánchez

En los últimos 10 años el panorama de esta zona ha dado un giro drástico. A la vista de miles de turistas –en su mayoría extranjeros– la incomparable riqueza natural se ha entremezclado con complejos turísticos, residenciales y hasta marítimos.

A esta altura, ya se puede hablar de pequeños, pero importantes centros urbanos y para constatarlo solo se debe recorrer cantones como Garabito, Parrita y Aguirre.

Y aunque en algunos de sus distritos (Jacó, Herradura, Parrita, Quepos, Manuel Antonio y Dominical) ya existía un desarrollo principalmente en turismo, los inversionistas encontraron el ambiente propicio para añadir torres de condominios, lujosas residencias, completos centros comerciales e imponentes marinas.

Según datos de la Cámara Costarricense de la Construcción, solo el área del Pacífico central registró un crecimiento en la construcción de 39,89 por ciento (equivalentes a unos 329.115 m² construidos) en el 2005, frente a 18,32 por ciento (unos 235.180 m²) en el 2004.

Caso aparte lo ocupa la zona sur del país, cuyo desarrollo experimenta un rezago marcado, pero que ya logró seducir a un megaproyecto de $200 millones y un aeropuerto que se vislumbran como el gancho para pescar más inversiones.

A su ritmo. Cada zona está experimentando su propia realidad. Según comentó Thomas Ghormley, propietario de Century 21 Jacó, en el caso de la costa del Pacífico central, el crecimiento duplicó no solo a la población y el empleo, sino el valor del metro cuadrado y el interés de los extranjeros deseosos por tener un segundo hogar.

“La cercanía de la capital es un factor clave para la inversión; así como la naturaleza (playa y montaña a la vez) y el que las propiedades adquiridas se entregan con título en mano”, recalcó Ghormley.

Si bien hace dos años un metro cuadrado en Jacó costaba $108 (unos ¢55.080) ahora se comercializa de ¢450 (¢229.500) en adelante. Precisamente el crecimiento en esta localidad la pronostica como la primera ciudad costera del país. Como lo catalogan los propios inversionistas, una especie de “Miami tico”.

Vale recalcar que muchos pobladores han tomado la decisión de vender y reubicarse en zonas más al sur de la provincia, donde los precios son menores y en los cuales adoptan estilos de vida más holgados.

Otros, por el contrario y como lo mencionó Alex Contreras, alcalde de la Municipalidad de Aguirre, prefieren que algunos proyectos se concreten (como el de la nueva marina en Quepos) antes de vender, ya que tienen la expectativa de que los terrenos aumenten su plusvalía o que puedan formar parte de este monumental crecimiento.

Junto al desarrollo. Y es que, si bien el desarrollo de la zona parece que experimenta su mayor momento, hay señales que muestran las consecuencias inherentes a este proceso.
Así lo constató un equipo de La Nación luego de realizar un recorrido en los sitios de mayor auge de la provincia de Puntarenas.

Junto a sus expectativas, las preocupaciones de residentes, inversionistas, asociaciones de desarrollo y gobiernos locales han llegado ha calificar el crecimiento, en ocasiones, como desordenado.
Para Alex Baker presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Quepos, la inexistencia de planes reguladores o los vacíos en los existentes dan pie a algunos desarrollos sin planificación.

Esta razón parece ser una constante en diferentes lugares del país, ya que 48 de los 81 cantones no cuentan con esta regulación. Mientras que de las 33 que sí lo tienen, 13 están desactualizados y otros lo aplican solo en algunos distritos.

Por su parte, para los inversionistas es necesario que el gobierno central y los locales sopesen los beneficios del desarrollo para el país. “No se trata de entorpecer el desarrollo, sino de trabajar mano a mano para contrarrestar problemas que son inherentes a los crecimientos de estas dimensiones en un país poco preparado”, dijo Baker.

Precisamente, los consultados resaltaron la necesidad de rehabilitar vías y puentes a lo largo de la zona, en algunos casos abandonados desde hace varios años o dañados durante las épocas de lluvia.

Y ni que hablar de servicios como la electricidad y el agua. Los cortes en los sistemas son continuos, muestra clara de una deteriorada infraestructura, incapaz de satisfacer la creciente demanda. Es sabido que en Manuel Antonio el agua no llega en días o que en Jacó la luz se va varias veces, por mencionar dos ejemplos.

Autoridades del Gobierno, específicamente el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados y el Instituto Costarricense de Electricidad, se han comprometido a realizar algunas inversiones, principalmente en el cambio de tuberías que abastece a los pueblos y la instalación de nuevas líneas de transmisión y abastecimiento de la energía, respectivamente.

No puede pasar desapercibido la delincuencia, la inseguridad, la prostitución y la drogadicción que tiñen de intranquilidad la vida de los pobladores y nuevos residentes de esta provincia y, por qué no, se convierte en una de las piedras en el zapato de lo que se cataloga como un “boom nunca antes visto”.

[ Volver arriba ] [ Puesta en línea: Adriana Quirós ]
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com

 

Ir a la página de suplemento Metro Ir a la página principal de nacion.com