Arquitectura con vista al sol

Esta es una casa de playa ubicada en Brasil. Fue diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer. Kathy McDonald para L.N.
El diseño de estas viviendas debe armonizar con el paisaje natural

Kathy McDonald
Colaboradora

Para construir una casa de playa lo primero es tener claro qué es lo que se quiere y para quién se diseña. El arquitecto pasa a desempeñar el papel del intérprete de los sueños de una familia, un grupo de amigos, una pareja o individuo con expectativas específicas que los distinguen de la masa de usuarios que frecuenta el hotel o renta una cabina.

Las condiciones cambian donde hay niños pequeños o predominan los adolescentes, porque las actividades también varían.

Lo segundo es la importancia del sitio elegido para hacer buen provecho de todas sus ventajas, y mitigar sus desventajas a través de la solución proyectada.

Un análisis cuidadoso por parte del profesional lo llevará a integrar en el diseño la respuesta favorable ante los elementos del clima, la topografía y vistas tanto panorámicas como focales, el acceso al sitio desde la ciudad y hacia la playa, aspectos de seguridad y muchos otros.

Planeamiento. El área social y la zona de servicio bien pueden integrarse entre sí, de manera más casual de lo que presupone la vivienda urbana; mientras que en los dormitorios resulta conveniente aislarlos, en la mayoría de los casos.

La fachada oeste, junto con la elevación sur, tendrá una tendencia a generar más calor hacia el interior de la vivienda; entre tanto la orientación norte puede resultar en espacios más frescos.

El jardín suele ser un buen aliado para combatir el calor, y existe un sinnúmero de recursos que pueden contribuir a modificar las condiciones internas del microclima, como el saber aprovechar las corrientes predominantes del viento.

Una casa de playa debe contar con grandes ventanales y amplias terrazas, vegetación integrada al diseño, espacios para almacenar equipos deportivos, sitios externos para ducharse y un ambiente interno cómodo, relajado y fresco.

Lenguaje constructivo. Es importante destacar que la vivienda en la playa difiere enormemente de la solución habitacional urbana, en tanto que el comportamiento de la gente, la actitud mental y relajamiento físico, así como las diferencias ambientales, implican otros objetivos.

La propuesta hermética de la casa urbana no calza en el ambiente de playa que busca una interacción con la naturaleza, ya que las paredes funcionan como elementos de cierre para guardar las pertenencias y proteger el descanso durante la noche; mientras que convendría que a la vez fueran flexibles o móviles durante el día, donde la vida transcurre más que todo al exterior.

La tímida ventana que en la ciudad procura guardar la privacidad y a través de rejas proteger la propiedad contra los amigos de lo ajeno, en el ambiente marítimo más bien se concentra en aprovechar las vistas, captar la brisa, contando con la protección solar necesaria en forma de aleros, mamparas, contraventanas, cortinas, muros calados, pérgolas que proyecten sombra o enredaderas que trepen paredes para refrescar la vista y el ambiente, así como servirse de la sombra de los árboles que complemente la solución de cubierta.

Costas del país. Es preferible que la construcción sea de carácter liviano para que “respire” contribuyendo a mitigar el alto porcentaje de humedad relativa que hay en el ambiente caribeño.

Lo mismo aplica para las casas de playa en la costa pacífica durante los meses de lluvia, sin olvidar que en el período seco los vientos suelen alcanzar velocidades que ameritan ser tomados en cuenta.

Mientras que en el Caribe resulta propicio elevar la vivienda sobre pilotes para combatir la humedad y fomentar la ventilación cruzada. En el Pacífico norte conviene que la casa brote del suelo y si abundan las serpientes, se aconseja rodearla de una alfombra de piedras blancas.

La ventaja que ofrece la naturaleza de la costa pacífica, donde el sol del atardecer se sumerge en el mar convirtiendo en oleos a los arrecifes, peñones y laderas, sugiere lo apropiado de usar colores neutrales en paredes que actúen como pantallas, las cuales –en algunos casos– podrán ser gruesas para retardar la entrada del calor del medio día.

Una obra arquitectónica exitosa es aquella que logre plasmar las ilusiones del usuario en hechos concretos, ofreciéndole más de lo que imaginaba para que pueda vivir su sueño realzando la belleza del entorno marítimo con la experiencia arquitectónica.

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