Otra opción de inversión...
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| Imagen con carácter ilustrativo. Archivo L.N. |
Los fondos de inversión inmobiliarios son, probablemente, uno de los instrumentos con más relevancia en el mercado nacional de valores y uno de los que más crecimiento ha experimentado durante los últimos años.
Estos fondos son definidos por la normativa como “patrimonios integrados por aportes de personas físicas y jurídicas, cuyo objetivo primordial es la inversión en bienes inmuebles para su explotación en alquiler y para su venta”.
El fondo tiene un patrimonio fijo y sus inversionistas casi siempre son personas o empresas con un horizonte de inversión a largo plazo.
Según explicó el economista Gustavo Ortiz, de la Dirección de Banca de Inversión del Banco Nacional de C.R., los fondos inmobiliarios se han vuelto muy populares mundialmente ya que cumplen dos funciones muy importantes.
“La primera, es permitir el acceso del pequeño inversionista a la inversión en bienes raíces y a sus ventajas, como por ejemplo, la diversificación de inversiones”, dijo.
La segunda, agregó Ortiz, es que la existencia de un mercado de fondos inmobiliarios implica que el sector de empresas dedicadas a este tipo de desarrollos cuente con la posibilidad de llevar a cabo sus proyectos y, una vez que estén terminados y alquilados, venderlos a un fondo inmobiliario, liberando de esta manera el capital invertido.
Criterios de peso. Por su parte, Víctor Chacón, director ejecutivo de la Cámara de Fondos de Inversión, considera que la inversión en este tipo de fondos es muy valiosa, debido a la estabilidad y rentabilidad que han demostrado en estos cinco años, y a la plusvalía que los inmuebles usualmente adquieren con el tiempo.
Como ya se indicó, estos fondos reúnen el dinero de muchos inversionistas y lo destinan a comprar bienes inmuebles (centros comerciales, restaurantes, oficentros, supermercados, etc.), los cuales les generan ganancias periódicas por el alquiler de sus instalaciones.
De acuerdo con Chacón, para la operación de estos existe una sociedad administradora que maneja los activos, capta las ganancias de los alquileres y las distribuye entre los inversionistas.
La sociedad cobra una comisión por la administración, la cual debe ser asumida por los inversionistas del fondo inmobiliario; lo mismo que otros gastos tales como seguros, impuestos sobre los inmuebles, valoraciones anuales, reparaciones y otros.
Los expertos sostienen que –como toda inversión– en un fondo inmobiliario también existen limitaciones y riesgos. Uno de ellos es el alto valor de algunos activos, que implica una gran disponibilidad de capital y que dificulta la diversificación, o el riesgo de la liquidez, ya que un inmueble puede no venderse con la rapidez con que se puede liquidar otro tipo de inversiones.
Por esa razón, los fondos inmobiliarios son cerrados, es decir la liquidez (conversión a dinero) de las participaciones de un inversionista la obtiene vendiendo su participación en el mercado secundario de la Bolsa Nacional de Valores.
Pero en general, se trata de una buena oportunidad para que los ahorrantes se conviertan en propietarios, en forma colectiva, de un conjunto de bienes inmuebles generadores de rentas y plusvalías; teniendo también la oportunidad de diversificar las características de su ahorro personal.
- Ventajas y riesgos...
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Las ventajas que generalmente se le reconoce a la inversión en fondos inmobiliarios sobre la inversión directa en bienes raíces son:
1. Menor monto requerido para realizar la inversión.
2. Más fácil de lograr la inversión en una cartera diversificada.
3. Menores costos operativos y de transacción.
4. Administración profesional y mayor liquidez.
Posibles riesgos
1. Asegurables: Estos implican pérdidas de valor en los activos por el efecto de fenómenos naturales (terremotos, inundaciones, huracanes, etc.), accidentes e incendios. Sin embargo, estos activos pueden ser asegurados, transfiriéndose el riesgo a empresas aseguradoras.
2. No asegurables: Como fluctuaciones en las condiciones generales de la economía (crecimiento, inflación, devaluación, tasas de interés); factores legales y tributarios que puedan afectar los inmuebles; incumplimientos contractuales y, en general, aquellos factores que tengan incidencia en la oferta y la demanda de bienes raíces.
Fuente: Expertos en le tema consultados.
