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Decoración
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Una ocasión para la creatividad
Marco Mora*. Ya hemos notado como el clima empieza a cambiar y los vientos alisios, tímidamente se acercan: anuncio del preámbulo de la Navidad. Los almacenes y oficinas ya comienzan a exponer decoraciones navideñas, pero ¿qué hacer con nuestras casas? La Navidad ciertamente es una ocasión especial para los creyentes pero, a través del tiempo, su verdadero sentido ha ido quedando oculto bajo una cantidad de expresiones llenas de superficialidad. Muy nuestra... Si el tema a celebrar es el amor, qué mejor ocasión para expresar su creatividad de forma original y auténtica. Europa y Estados Unidos, tradicionalmente celebran estas fiestas en invierno, y obligatoriamente nos remite a la nieve; no así en nuestros países. Por esta razón, resulta incongruente y ridículo encontrarnos con árboles de Navidad totalmente cargados de nieve artificial, adornos, coronas y velas, en donde la nieve parece estar a punto de derretirse. En el trópico, la Navidad es verde y llena de luz y esto nos da la posibilidad de utilizar en nuestras decoraciones un sinfín de colores, frutas y objetos muy nuestros, y que no necesariamente concuerdan con las tradiciones de otros países. Lo primero a considerar deberá ser el espacio que vamos a decorar, para decidir el tamaño o la cantidad de los arreglos necesarios y así hacer sentir el espíritu navideño. Como en todo diseño, el balance o equilibrio es uno de los factores que nos asegurarán el éxito; nunca una decoración debe de ser excesiva o escasa. Una vez analizados los espacios y determinado una jerarquía o situación protagónica en ellos, podremos seleccionar y desarrollar un tema específico. Los vestíbulos nos dan la bienvenida; una puerta principal o un acceso bien decorado nos sitúa, dándonos una sensación especial y nos prepara para el recorrido de la visita. Dentro y fuera En situaciones comerciales, donde los espacios son de mayor escala, podrán haber varios puntos focales. Por ejemplo, un árbol de Navidad muy grande como centro y otras decoraciones de igual importancia en diferentes ejes o direcciones. En la casa, en donde cada habitación es un recinto independiente, se podrá también tener un punto jerárquico en cada ambiente y luego algunas otras decoraciones menores que complementen la anterior. Los colores tradicionales, por lo general, son el rojo y el verde, acompañados estos de dorados, cobres o plateados, pero no existen reglas que denominen un color específico o único para la Navidad. Los trópicos ofrecen una paleta rica y variada de magníficos tonos que, dependiendo de cómo sean combinados, llegarán a ser tan navideños como los colores tradicionales. Recuerde, en todo caso, que la decoración siempre dependerá del tema que usted elija. (*) Diseñador de interiores.
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