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Amanda Moncada*.
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Mis queridos amigos después de saludarlos, como cada semana, déjenme que dedique esta columna a un fenómeno de la moda actual que nos impacta directamente.
del cine, de las series de televisión y de las nuevas capitales de la moda, que, por supuesto, son esas mismas donde nace la fantasía holywodense.
Les hablo de Los Ángeles, California, esa nueva palestra de la moda, que genera ropa muy actual, acorde con las necesidades de nuestro tiempo: belleza, glamour y comodidad.
Y es que hay un cambio en la moda, un fenómeno de desestructuración, de libertad de mezclas, que los diseñadores californianos han sabido explotar.
Sus propuestas son tan variadas que lo mismo se llevan durante el día que la noche, igual se combinan rayas y diseños, al estilo Versace o bien se lleva todos los colores sin la presión de una estación del año.
Para Los Ángeles, ya no existen ropas para cada estación del año; no hay un color único ni un diseñador que se imponga.
Creadores tan importantes como Armani, o Tom Ford ñque lo hace para Gucciñ y Ives Saint Laurent tienen sus ojos puestos en esta nueva capital de la moda y ya admiten que les sirve de inspiración.
La clave del éxito de estos nuevos estilos es que responde a una necesidad del su público, el cual ya no tiene que esperarse a que haya una pasarela superelaborada y costosa para ver y comprar lo más creativo. Es más fácil y cómodo llegar a ella a través de las series de televisión, el cine, y la Internet y, por supuesto, la noche de los Oscar.
La propuesta californiana tiene sus particularidades. No se nuestra sobre una pasarela tradicional, sino que son sus estrellas la mejor vitrina.
Los cantantes, las actrices, que incluso no compran los vestidos son quienes imponen moda.
Otra de las genialidades de los californiados es, sin duda, el inicio de las tiendas vintsge, que son creaciones de alta moda que se usaron hace 30 o más años y que han mantenido, a través de este tiempo, su calidad de diseño, por lo que se siguen comprando actualmente y a precios muy altos.
Es caso más fotografiado es el de Julia Roberts que lució en la noche de los Oscares un vintage Valentino que podríamos haberlo confundido con cualquier vestido salido de la última pasarela primavera-verano 2001.
Ahora bien, ustedes dirán, øqué tiene que ver toda esa moda californiana con nosotros? Mucho compartimos con ellos; principlamente, el clima, por lo que podemos llevar sus prendas con toda comodidad. Telas livianas, colores muy variados y diseños sencillos.
En cuanto al glamour, tan típico de los hollywodenses ñy que viene mucho en su ropañ ya está entre nosotros y nos encanta. Empezamos a usar brillo en el día, a perderle el miedo y le sacamos todo el provecho.
Así que, cuando vea en las vitrinas de nuestras tiendas, una falda con toques hippies, una blusa con algo de brillo, y unos lentes tan grandes y extravagantes, que de seguro llamarán la atención... ¡atrévase!
* Especialista en moda.
© 2001 LA NACION, S.A.