De moda con Amanda
(Extraído del suplemento Compras de La Nación)

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    Nuestro verano

  • Cambios y tendencias para la temporada que disfrutamos

    Amanda Moncada*.
    compras@nacion.com

  • Ultima actualización: 9 de enero del 2001
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    Los ticos celebramos la llegada del verano a lo grande y manera particular. Permítanme en esta columna comenzar hablándoles de este tema, que en verdad me encanta y, por supuesto, desearles todos los parabienes para el año que iniciamos.

    Entremos en materia. Desde principios de diciembre, cuando comienza el cambio y paran las lluvias, nuestra mente empieza a soñar con la playa.

    Qué interesante es ver cómo el cambio en la infraestructura, con la llegada de cadenas de hoteles e inversionistas a nuestras costas ha influenciado y cambiado nuestras costumbres playeras.

    Hace años un paseo a la playa era algo muy simple, casi parecido a lo que es hoy acampar. Entonces nuestra vestimenta era muy rudimentaria; traje de baño, unas sandalias y varias camisetas.

    ¿Qué ha pasado ahora? No solo tenemos la playa sino que hay muchas opciones de hospedaje, en hoteles que ofrecen mucha diversión nocturna, así como variedad de restaurantes y actividades deportivas. En consecuencia, necesitamos un verdadero guardarropas para los días de verano.

    Esto no significa ni enorme cantidad ni enorme gasto; eso sí, que esté bien planeado. Es decir, dentro del cambio hay un elemento indispensable: ser creativos.

    Saber combinar y elegir ropa de ciudad que pueda desempeñarse bien en la playa son claves. Por ejemplo, tanto faldas largas, como vestidos largos de telas frescas que, por lo general, los sentimos como de ciudad, son perfectos para llevar por la tarde y por la noche.

    En el caso de los pantalones, y sin obviar su comodidad, no han sido los predilectos últimamente. Tienden a arrugarse más, las piernas transpiran y luego, con las comilonas a veces el botón explota sin querer.

    ¿Y el traje de baño?

    No piense que es solo para el agua. Los más actuales cumplen un doble propósito; pueden ser también utilizados como ropa interior o como prendas informales.

    Tal es el caso de esos vestidos de mucha transparencia que llevan tanto ahora y que no se verían tan elegantes sin un traje debajo. Allí la ropa interior tradicional definitivamente no va.

    La juventud siempre tiene la opción de agregarle microfaldas a su traje de baño de una o dos piezas. Estas pueden ser del mismo estampado del traje de baño o del color coordinado. Y acuérdense que en el año 2001 hay de todo, la flexibilidad en colores nos permite llevar el que queramos. Pudiéndose adquirir desde un traje de baño en tonos pasteles hasta un biquini de colores vivos y fuertes; el blanco es uno de los principales protagonistas.

    Cobran importancia los tejidos metalizados y brillantes; algunos tienen incrustaciones de lentejuelas, tachuelas, aplicaciones de plástico y ricos bordados elaborados minuciosamente.

    Como novedad, les cuento que a la amplia gama de complementos que ya conocemos para nuestros vestidos de baño vienen a sumarse pantalones en telas transparentes, pierna ancha y bajos de cadera y los pantaloncitos cacheteros, que se combinan con la parte de arriba del traje de baño y son más bien un short mucho más pequeño de lo que habíamos visto en temporadas anteriores.

    Otras novedades

  • Anteojos grandes y de colores.
  • Carteras de inspiración étnicas.
  • Sandalias bajas y de semiplataforma, con materiales naturales como corcho, rafia, mecate, etc.
  • Bronceadores con escarcha.
  • Pareo corto y largo, transparentes y multiuso.

    * Especialista en moda.

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