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Ultima actualización 1 de junio
Proyectar una buena imagen. Cuántas veces hemos escuchado que reflejar la imagen más cercana a nuestras aspiraciones es el primer paso para llegar al éxito en cualquier proyecto que emprendamos. Muchas veces, øestán ustedes de acuerdo con esta afirmación?
Personalmente creo que eso es muy cierto, y más cuando la frase se aplica a ciertas imágenes, por ejemplo, el de la ejecutiva y el ejecutivo de hoy.
Para estar a tono con el suplemento que tiene en sus manos, permítanme darles algunos consejos importantes a las jóvenes trabajadoras de finales de los noventa.
Hasta hace algunos años las ejecutivas que iban día a día a su oficina a realizar su trabajo no podían imaginar una ropa más adecuada para vestirse que no fuera el clásico traje formal o sastre.
Hoy aunque se continúa usando, las reglas ya no son tan rígidas. La muestra más evidente de esto es el uso, en contadas situaciones laborales, de los jeans (cómodos, atractivos, informales). Y les digo contadas porque, aunque nos gusten mucho, mis amigos, a la hora de proyectar una imagen de trabajador responsable y exitoso no son los más apropiados.
Lo que vista un ejecutivo dice mucho de su trabajo y de su empresa. Desde el momento en que forma parte de ella la representa, y hace de su imagen, la imagen de su lugar de trabajo. Además, cuanto mejor vestido, arreglado e impecable luzca el trabajador, más seguridad y respeto obtendrá de sus clientes.
Ahora, ustedes dirán, vestir de esa forma "adecuada" debe resultar muy caro; nada más lejos de la realidad, lo único que se necesita es elegir muy bien las piezas, hacer buenas combinaciones y ser muy creativos.
En el caso de la mujer que trabaja en un puesto ejecutivo, aunque no existen reglas fijas, ella puede tomar como referencia la idiosincrasia de su país y la tendencia que le marca la empresa donde labora.
Si tomanos nuestro caso, es decir, la joven ejecutiva de nuestro país, déjenme que les diga mis amigas que tenemos muchas ventajas. Por nuestro clima, el uso de estilos variados y colores es casi ilimitado, sobre todo cuando se combinan conjuntos de un solo tono con pañuelos y blusas de colores. Una ejecutiva igual luce apropiada y elegante con un traje gris - muy a la moda- que con un clásico en tono beige o negro. Estos conjuntos, ya sean de blazer y pantalón o blazer y falda por lo general resultan muy apropiados para combinar con pañuelos que le den vida al atuendo o joyas que le den un toque más elegante.
Es importante tener en cuenta que cuando se lleva una falda hay que lucir el largo apropiado. Muchas veces se daña la elegancia y proporción de un conjunto por recortarla demasiado o lucirla muy ajustada.
El consejo también se aplica en el caso de los pantalones. Estos son excelentes compañeros para combinar con blazer o chaquetas, pero se debe evitar llevarlos demasiado entallados. Los de corte capri o mangano, aunque lucen muy bien, son informales y lo mejor es dejarlos para vestir durante el fin de semana o en horas no laborales.
En el armario de una ejecutiva además no deben faltar una o dos blusas básicas. Mejor si es de un solo tono, por ejemplo, blanca. Esta pieza le permitirá hacer mezclas infinitas y así variar los trajes.
La importancia de combinar no radica en tener un armario repleto de prendas, sino más bien en elegirlas muy bien, adquirir algo de calidad y así ahorrar dinero.
La ropa de trabajo es la que más se usa, y por eso mi consejo es que traten de adquirir piezas de buena calidad.
Los toques finales del traje formal de una trabajadora los dan los accesorios, por eso para despedirme, dos últimos consejos: la joyería nunca debe ser muy recargada y, el alto de los zapatos tampoco debe ser exagerado, sino más bien discreto. Un vestido formal siempre luce más apropiado con un zapato de corte clásico, aunque actualmente hay la posibilidad de ir con pantalones o faldas largas.