Maricel Sequeira es editora de la sección internacional desde el 2003. Fue corresponsal en Costa Rica de la agencia de noticias Inter Press Service. Además de los temas de la política local, desarrolló amplia experiencia en periodismo para el desarrollo como infancia, mujer, medio ambiente, entre otros. En el desempeño de labores periodísticas ha participado en la cobertura de una decena de cumbres de Naciones Unidas referidas a estos temas.
Se busca dar contexto, contar historias y acercar los acontecimientos mundiales a los lectores.
Maricel Sequeira 16 diciembre, 2011  12:00 a.m.
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16/12/2011
maricel sequeira
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2011, año de rebeldías

El 2011 ha sido, sin duda, un  año que acentuó  la tendencia al cambio en el mundo que se venía observando en años pasados. En este 2011 se acrecentó  la crisis económica en Europa que, según algunos expertos, bien podría conducir al  derrumbe del euro y amenazar la estabilidad del sistema económico mundial, aunque esta última hipótesis no tiene muchos seguidores.También se forjaron los movimientos de indignados y la primavera árabe. Movimientos desde arriba y desde abajo.

Oficialmente, Europa entró en recesión hace dos semanas. Ninguno de los 17 países de la zona euro, aún Alemania, la economía más fuerte, está a salvo de las agencias calificadoras de riesgo, que en esencia podría decirse que son la “mano” del mercado.

A pesar de los esfuerzos de los gobiernos, se multiplican las advertencias de economistas de ambos lados del oceano de que el euro tiene sus días contados. La fórmula elegida para salir de la crisis más grave desde la Segunda Guerra Mundial bien parece presagiar el desastre: programas de ajuste salvajes, venta de empresas estatales, mayores impuestos para la población, recortes de salarios; la lista es larga.

En una entrevista para La Nación, el domingo 11, el filósofo francés Yves-Charles Zarka llama a esta fórmula “el veneno” porque todas estas medidas reducen la cantidad de dinero de la gente, su capacidad de consumir. Y si no hay consumo, no hay circulación de dinero, hay menos impuestos que recolectar.

Y ¿qué buscan todas estas medidas? Recoger dinero para pagar a  los bancos las deudas de los Estados. O sea, la fórmula, como en la crisis del 2008, es salvar a un sistema financiero, claramente especulador entonces, en detrimento de la producción, generadora de  riqueza.

El  mismo Zarka explica que los gobernantes siguen esta receta porque no entienden lo que pasa, siguen creyendo en un mercado que se autoregula y cuya información es verdadera. Y esta es la falacia de nuestros tiempos. El mercado no se autoregula ni es honesto, ni puro. La muestra está en que las mismas agencias calificadoras que esta semana rebajaron la categoría de una docena de bancos españoles, le dieron la mayor categoría a las subprimes, los bonos basura que ocasionaron la gran crisis del 2008 porque suponía enormes ganancias con cero inversión. Dinero gratis.

En el 2008, mientras miles y miles de europeos y estadounidenses perdían sus casas, miles de millones de dólares se usaron para “rescatar” a los bancos internacionales de la ruina. Tres años después, los contribuyentes tienen que seguir sacrificándose para salvar un sistema financiero que se salió de las manos del poder político. Hoy, quizá no exagero al decir que no mandan los gobiernos, manda el sistema financiero mundial. Manda el dinero. Eso el 2011 lo dejó claro.

A toda esta situación no hubo poder político que pudiera enfrentársele. En Estados Unidos, el presidente  Obama trató infructuosamente de que le aprobaran un presupuesto que contemplara mayores impuestos a  los millonarios, pero el partido Republicano se opuso con uñas y dientes.Aunque claro, no se le pueden achacar todos los males a este partido; también Obama mostró falta de liderazgo en muchos temas.

.El mundo político parece no tener respuesta a esta toma del poder por parte del gran capital (y por gran capital me refiero a eso, a gran capital, no confundir con bancos locales, por favor) , quizá a sabiendas de que los Estados cedieron su soberanía. La respuesta vino entonces de la gente. Primero fue un Túnez, cuando un joven, agobiado por el desempleo y la falta de oportunidades, se prendió fuego y con ello prendió fuego al país. Tres revoluciones se produjeron en el mundo árabe este año y una cuarta está en proceso, Siria.

La demanda ha sido por mejores condiciones de vida, trabajo y democracia. Los gobiernos cambiaron en tres países, pero persisten dudas sobre si los objetivos que dieron origen a las protestas finalmente se cumplirán, como, por ejemplo,la democracia.

Las protestas en países árabes con gobernantes dictatoriales que tenían 30 y 40 años en el poder inspiró a los “indignados” en España y en otros países de Europa y Estados Unidos donde surgió el “Ocupemos Wall Street”, cuyas protestas tuvieron que ver con las demandas de empleo, de democracia real,  y con la frustración de una sociedad que vio cómo los dueños y directores de los bancos culpables de la crisis salieron de ella sin perder ni un pelo. 

A pesar de no estar articulado, de no tener una ideología ni líderes que dirijan y muevan masas, tan importante ha sido este movimiento de protesta en el mundo que la revista Time designó “al manifestante” como figura del año.

En España, al ser preguntado por el futuro del movimiento de “indignados” el escritor y economista Jose Luis Sampedro   sentenció: “muchas más cosas están en marcha; nos encontramos ante un cambio profundo y social que ocurrirá quieran o no quieran”.

 

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