007, el incombustible

Definitivamente, si nos preguntáramos cuál es el personaje más icónico del cine, éste bien podría ser James Bond. Desde su debut cinematográfico hace 50 años con Dr. No —con Sean Connery haciendo las veces del famoso espía—, hasta Operación Skyfall con Daniel Craig (la nueva entrega que se estrenará el próximo 1° de noviembre), el agente secreto 007 ha hilvanado un sinnúmero de detalles que lo hacen algo más que un simple nombre en la pantalla.
Su tradicional “vodka martini, agitado, no revuelto”, su letal WALTHER PPK (Walther Polizei Pistol Kurs), las bellas chicas a quienes seduce y lo seducen, su habilidad en el póker, su gusto por el buen vestir y los autos deportivos, en especial el Aston Martin DB5, e incluso el calibre y peculiaridad de sus enemigos, convierten a James Bond en un hito en la historia del séptimo arte. Nacido en los momentos más álgidos de la guerra fría de la mente del escritor Ian Fleming, Bond ha sabido renovarse en la gran pantalla y hoy, cinco décadas después de su debut en las salas, se muestra más espectacular que nunca.
Si bien no soy un fanático de las películas de Bond —de hecho he visto sólo un puñado de las 23 que tiene la saga—, el estreno de Operación Skyfall me impulsó a iniciar esta semana lo que denominaría “007, el incombustible”. Comenzando este lunes 22 y finalizando el próximo 2 de noviembre, comentaré una película de cada uno de los 5 actores (Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton y Pierce Brosnan) que han dado vida al personaje de Bond antes que el actual, Daniel Craig. De él comentaré Operación Skyfall, además de repasar en más detalle sus otras dos encarnaciones de 007: aquellas de Casino Royale (2006) y Quantum of Solace (2008).
Para quienes sí son fanáticos de la saga, espero estar a la altura; para quienes no lo son, quizás estos comentarios lo hagan interesarse en Bond; para mí, esta es sólo una excusa de adentrarme en el universo del espía más famoso de la pantalla grande.