Ha ido y venido de la arquitectura y la música infinidad de veces. En ambas, se siente a sus anchas. Pero desde hace varios años, tras la llegada de la palabra escrita a su vida, vive de expresar sus ideas en la inmortal lengua de Cervantes.

De cine, una de sus primeras memorias, escribe hace casi un lustro, primero en la revista Soho y más tarde en el blog 35 milímetros, en el periódico Vuelta en U. Ahora, tras un breve lapso en la orfandad, 35 milímetros renace en el portal digital de La Nación y, con ello, inicia una nueva aventura siguiéndole la pista al séptimo arte.
Inti Picado 07 noviembre, 2012  12:00 a.m.
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07/11/2012
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Skyfall, el regreso al origen

Un James Bond más humano es el que vemos en los 144 minutos de metraje de Skyfall, la tercera entrega del 007 de Daniel Craig, sexto actor de una saga que cumple este 2012 cinco décadas a nuestro lado. A Bond, le hemos dedicado las últimas entradas de este blog (Dr. No, la primera película de 007, Al servicio secreto de su majestad, el segundo 007; El hombre de la pistola de oro, el tercer 007; Licencia para matar, el cuarto 007; y El mundo no es suficiente, el quinto 007, en un recorrido que denominamos “007, el incombustible”. En este viaje por cada uno de los actores que han interpretado al agente secreto, sólo teníamos en la lista de pendientes a Craig. Qué mejor manera de hablar de él que con Skyfall en sus primeros días en una cartelera que poco a poco comienza a ser suya.

SKYFALL, EL REGRESO AL ORIGEN
Se ha dicho en ciertos círculos que este filme emula el viaje de la recién concluida trilogía de Batman, a cargo del extraordinario director Christopher Nolan. Ciertamente, el peso de los 50 años de su bautizo en la pantalla plateada ameritaba un esfuerzo adicional; de alguna manera, el orgullo inglés estaba en juego. Como Batman, Bond necesitaba “reinventarse” en un género que salvo excepciones, tiende a devaluarse por sus propias deficiencias. Los yerros de anteriores filmes de la saga, el desgaste natural de 22 películas a sus espaldas —aciertos y errores incluidos—, y el agotamiento de una fórmula que se había hecho predecible, hacían necesario que Bond se sacudiera del óxido acumulado. A ello debemos sumar el “peso” extra que supone el advenimiento de la ya mencionada trilogía de Batman, así como la aparición en escena de un tal Jason Bourne en 2002; un espía renovado cuya saga ha hecho que toda una nueva generación se acerque al género a través de otro imaginario. En este nuevo milenio, el cine de acción ya no es el mismo.

Tomando esto en cuenta surge la pregunta: ¿logró renacer Bond en Skyfall? Vamos por partes. En primer lugar, Skyfall está espléndidamente realizada. La batuta maestra de Sam Mendes —quien ya tiene en su portafolio las extraordinarias Revolutionary Road (2008) y American Beauty (1999) — se hace notar desde el primer minuto de metraje. Para él, Bond no es un extraño. Como el propio Mendes ha comentado, ha sido su fanático desde que a sus nueve años de edad fuera a ver con su padre The Man with the Golden Gun (1974) en un pequeño teatro de las afueras de Londres.

En Skyfall, su primera cinta “británica”, Mendes encontró el tono exacto para darle oxígeno a la iconografía tradicional de 007, a sus elementos más tradicionales, enraizados en los textos originales de Ian Fleming, pero con el lenguaje cinematográfico de tonos sombríos que siempre lo ha caracterizado. Lejos de caer en la tentación de hacer de la película una pieza de acción genérica (como ha sucedido con algunos de los filmes de la saga), Mendes le imprime su propio sello y se muestra como lo que es: uno de los más talentosos directores de la actualidad. Su Skyfall es, y acá rescato sus palabras, una fabulosa y glamorosa película de acción que acerca a Bond al mundo que vivimos.

En este trabajo, Mendes le debe mucho a la fotografía de Roger Deakins, quien enmarca y acentúa cada una de las atmósferas que el director requiere. “Bond viene del mundo de las sombras”; dice M en uno de los pasajes del filme: el trabajo preciso de Deakins reconoce ese mundo oscuro y como tal, lo fotografía. De él ya habíamos visto varios trabajos excepcionales como The Man Who Wasn't There (2001), The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (2007), No Country for Old Men (2007), The Reader (2008) y True Grit (2010). Ahora, a esa lista podemos sumar la cinematografía de Skyfall, en donde también es un acierto su lejanía de los efectos especiales. El mundo de Bond en Skyfall es real, por lo cual la acción trepidante de sus secuencias se apodera de la audiencia de inmediato.

La banda sonora, a cargo de Thomas Newman —el de la exquisita música de American Beauty (1999) y WALL•E (2008), entre otros trabajos—, se aleja de cualquier lugar común y amalgama el ya icónico tema de Bond con sus nuevas melodías. Salvo algunos pasajes, demasiado cercanos en intensión y la banda sonora de Hans Zimmer para la trilogía de Batman, la música de Newman lleva a 007 por un sendero musical vasto que la hace aún más poderosa.

UN ELENCO DE LUJO
Daniel Craig, quizás el mejor actor de la saga, se apropio del personaje desde su primera aparición en Casino Royale en 2006. Su 007 ha sido desde entonces más humano, pero es en esta ocasión que su vulnerabilidad nos hace entrar en cuanta de su mortalidad. Esta vez, su lucha no es sólo contra un nuevo y mortal enemigo, nacido, al igual que él, del mundo de las sombras: Bond exorciza en Skyfall a sus propios demonios.

Además de Craig, el elenco de 007 jamás había estado tan plagado de estrellas. M (Judi Dench), en el centro de la acción como nunca antes lo había estado en la saga, es una actriz que ya nos tiene acostumbrados a su excepcional trabajo. Al ahondar en la profundidad de su personaje, Dench hace de M una figura aún más complejo, perfecto eje de la lucha entre el bien y el mal, entre Bond y Silva. Este último, interpretado por el español Javier Bardem, remite a algunos de los enemigos históricos de Bond. En él hay visos de Goldfinger, del Dr. No, de Jaws e incluso de Rosa Klebb. Es, si se quiere, una amalgama de ellos; en los detalles, en sus  desvaríos, en su odio profundo. En su interpretación de Silva, Bardem, uno de los mejores actores del momento, no sólo resulta misterioso en la pantalla, sino que al mismo tiempo se divierte y nos divierte con sus “travesuras”. Al tiempo que real —para él conquistar el mundo no es la meta—, Silva es un calculador, un efectista. La venganza, principal motivo para sus acciones, tiene un asidero tan cercano a Bond que lo convierte en un enemigo todavía más formidable.

En este proceso de remozamiento de la saga, varios importantes personajes aparecen por vez primera en la era Craig, dejando los cimientos de las próximas dos entregas ya anunciadas. Ralph Fiennes interpreta a Gareth Mallory, funcionario de inteligencia y fiero enemigo de M y sus “anticuado métodos”, incluido Bond. Con Fiennes a bordo, la saga se garantiza a uno de los mejores y más versátiles actores de los últimos años. Junto a él, nos topamos con un nuevo Q, interpretado por Ben Whishaw, uno de los jóvenes actores más celebrados del Reino Unido. Con él, Q, el célebre personaje encargado de nutrir el arsenal tecnológico de 007, he interpretado por varios actores a lo largo de la saga, pero en especial por Desmond Llewelyn (quien le dio vida en 17 de ellos), cobra nuevos bríos de cara al futuro de la franquicia Bond. Además, Skyfall plantea el regreso de Miss Moneypenny, la secretaria de M, un personaje que había estado ausente durante la era Craig.

EL ÚNICO GRAN LUNAR

El guión, trabajo de los “bondianos” Neal Purvis y Robert Wade, quienes ya habían trabajado juntos con el personaje en Quantum of Solace (2008), Casino Royale (2006), Die Another Day (2002) y The World Is Not Enough (1999), así como de John Logan, quien tiene a su haber dos excelentes trabajos al lado de Martin ScorseseHugo (2011) y The Aviator (2004) —, es quizás uno de los pocos lunares de Skyfall.

Para que 007 pasara el listón que se proponía superar en este 50 aniversario, el guión debía tener tras de sí la mente de alguien más que Purvis y Wade. Su trabajo al lado de Bond no ha sido malo, pero tocó techo con Casino Royale en 2006 y desde entonces ha sido apenas aceptable. Aquella primera incursión de Craig como 007 es sin duda la mejor de las últimas tres cintas. Si bien Skyfall es una película espléndidamente dirigida, filmada y editada, el trabajo de guión pasó apenas por encima de las riquísimas vetas que la historia insinuaba. El origen de 007, los “pecados” de M, el advenimiento del bien y el mal producto de una misma semilla, fueron temas que apenas fueron explorados. Si el mismo esfuerzo que se puso en poner en 35 milímetros las espectaculares escenas de acción —la del tren, al inicio de la cinta, y aquella en las alturas de Shanghái, mi favorita— se hubiese puesto en el trabajo del guión, por demás columna vertebral de todo gran filme, quizás estaríamos hablando de una película inolvidable. Eso sí, pese a todo, y de esto no tengo dudas, Skyfall ha rejuvenecido a la vuelta de cinco décadas la saga más exitosa de la historia del cine. Para Bond: mejores tiempos están aún por venir.

DIRECTOR: Sam Mendes. GUIÓN: Neal Purvis, Robert Wade y John Logan. FOTOGRAFÍA: Roger Deakins. EDITOR: Stuart Baird. MÚSICA: Thomas Newman. ELENCO: Daniel Craig, Judi Dench, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Berenice Lim Marlohe, Ben Whishaw, Albert Finney, Rory Kinnear y Ola Rapace. DURACIÓN: 144 minutos.

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