Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana
Aún recuerdo, o creo recordar, detrás de la bruma del tiempo, la primera vez que me topé con La guerra de las galaxias (1977) en una sala de cine. La función fue en el majestoso y hoy desaparecido cine Rex, en el centro de la capital. Aquel mismo año, en la misma sala, vería también Bernardo y Bianca, la vigésimo tercera película de los Estudios Disney. Hoy, tantos años después, los dos gigantes del cine —Lucasfilm Ltd. y The Walt Disney Company— anuncian que una nueva generación será testigo del advenimiento de nuevas películas de la saga galáctica más importante del celuloide: Star Wars. La noticia, como ya saben, fue lanzada hace unos días: Disney compra a Lucasfilm Ltd. por US$ 4.05 millones de millones, una cifra en la que el adjetivo “astronómica” está más que justificado.
Para quienes crecimos con la primera trilogía de la saga galáctica —La guerra de las galaxias (1977), El imperio contraataca(1980) y El regreso del jedi (1983) , los episodios IV, V y VI, respectivamente—, la noticia nos tiene a la expectativa. Por un lado, nada se compara a la experiencia de ver por vez primera a Luke Skywalker, Han Solo, Leia, Obi-Wan Kenobi, C-3PO,R2-D2, Chewbacca o Darth Vader en la gran pantalla. Para nuestra generación, aquello fue una suerte de iniciación, de mantra que nos ha acompañado desde entonces. Por otro lado, muchos de nosotros renegamos de la segunda trilogía: La amenaza fantasma (1999), El ataque de los clones (2002) y La venganza de los Sith (2005). Pensamos, que muy poco de lo que en ellas sucede merece estar dentro del universo que naciera con aquella entrañable primera trilogía que vimos en nuestra infancia. Prácticamente todo estuvo mal. Ahora, con el anuncio de que en 2015 el mundo estará estrenando el esperado episodio VII, y que a ese estreno le seguirán los episodios VIII y IX, el estremecimiento de “la fuerza” no deja de ser profundo.
¿Volverá la magia de aquella primera trilogía? ¿Tomará la saga un curso que termine por convertirla en películas “desechables” cada dos o tres años? Como ha dicho Jon Favreau, director de Iron Man: “deseo tanto que sean buenas” (“I want so bad for it to be good.”). Pues bien, ese es nuestro deseo también. Y ante la duda del involucramiento de Disney en todo esto, pues es lo mejor que podría ocurrirle al universo de La guerra de las galaxias. Como bien lo ha dicho el propio George Lucas: “en manos de nadie más estaría mejor”. Disney ya ha probado, con su ligamen con Pixar y Marvel, que conoce el negocio del cine como el que más. Luego del fiasco de la segunda trilogía (fiasco sentimental, pues en cuanto a venta de boletos son de las más taquilleras de la historia del cine), creo que ahora todo será ganancia. Ese desgano que nos produjeron esas películas, podría transformarse en un verdadero frenesí si el episodio VII es una buena cinta. ¿Será tan difícil? Quizás, pero por ahora hay un buen arranque. Como guionista se anunció a Michael Arndt, quien escribiera el guión de Little Miss Sunshine (2006), escritor poseedor de un mordaz sentido del humor y un oído especial para los diálogos. Para el trabajo, Arndt tendrá a su lado a George Lucas y a Kathleen Kennedy, presidente de Lucasfilm Ltd. y exitosa productora. Y claro, Lucas velará para que las historias no pierdan el rumbo; la llama creativa estará en sus manos. Después de todo, ellas pueblan su mente desde el comienzo de esta épica aventura.