Ha ido y venido de la arquitectura y la música infinidad de veces. En ambas, se siente a sus anchas. Pero desde hace varios años, tras la llegada de la palabra escrita a su vida, vive de expresar sus ideas en la inmortal lengua de Cervantes.

De cine, una de sus primeras memorias, escribe hace casi un lustro, primero en la revista Soho y más tarde en el blog 35 milímetros, en el periódico Vuelta en U. Ahora, tras un breve lapso en la orfandad, 35 milímetros renace en el portal digital de La Nación y, con ello, inicia una nueva aventura siguiéndole la pista al séptimo arte.
Inti Picado 21 mayo, 2012  12:00 a.m.
INICIO / Drama
21/05/2012
Compartir
  • Agregar BlogmarksBlogmarks
  • Agregar MixxMixx
  • Agregar RedditReddit
  • Agregar FacebookFacebook
  • Agregar NewsvineNewsvine
  • Agregar TerchnoratiTerchnorati
  • Agregar Link-a-GogoLink-a-Gogo
  • Agregar Google BookmarksGoogle Bookmarks
  • Agregar AskAsk
  • Agregar DeliciousDelicious
  • Agregar MyAOLMyAOL
  • Agregar SimpySimpy
  • Agregar LiveLive
  • Agregar TwitterTwitter
  • Agregar DiggDigg
  • Agregar FavesFaves
  • Agregar FurlFurl
  • Agregar SpurlSpurl
  • Agregar MySpaceMySpace
  • Agregar StumbleUponStumbleUpon
  • Agregar FarkFark
  • Agregar BackflipBackflip
  • Agregar DiigoDiigo
  • Agregar Yahoo BookmarksYahoo Bookmarks
  • Agregar MultiplyMultiply
  • Agregar SlashdotSlashdot
  • Agregar SegnaloSegnalo
  • Agregar Yahoo MyWebYahoo MyWeb

Tenemos que hablar de Kevin

¿Se nace a la maldad o ésta se aprende? En Tenemos que hablar de Kevin pareciera que la mala semilla simplemente nace y nada podemos hacer ante ello. El filme de la directora Lynne Ramsay dejó hace unos días la cartelera comercial para llegar a la Sala Garbo, y desde esa trinchera seduce con una propuesta para nada complaciente.

Si bien en Morvern Callar (2002) y en Ratcatcher (1999) Ramsay llegó a sitios más intensos e interesantes, en Tenemos que hablar de Kevin encontró en Tilda Swinton, en el papel de Eva, a la actriz perfecta para darnos un filme con la suficiente fuerza dramática para tenernos al borde de la butaca. Con su trabajo, la actriz escocesa nos lleva a lo largo del metraje a un lugar que bien podríamos llamar la locura. Supongo que ante los acontecimientos que se nos presentan ante nuestros ojos, la locura es el único lugar desde el que Eva puede sobrevivir.

Ramsay nos lleva por la historia de Eva y Kevin de manera fragmentada. Qué sucede antes y qué después pareciera no tener importancia. ¿Es así la locura, un amasijo de recuerdos, de miedos, de emociones? Si lo es, Ramsay la retrata de manera precisa. Si no lo es, ni siquiera importaría: así de hermosamente grotesca debe serlo. Como en sus trabajos anteriores, su manejo de recursos formales se encamina a crear estados de ánimo que nos mantienen, como espectadores, en estado de alerta ante la inminencia de una desgracia. Los detalles nos los devela de a poco, con una estructura temporal que sólo entenderemos en el último minuto de metraje: que la maternidad no era lo suyo, que su hijo la asfixia, que su esposo pareciera estar ciego a cuanto sucede a su alrededor y que sólo ella se da cuenta de que algo malo sucede con Kevin. ¿Por qué nadie parece notar que el niño es la esencia del mal?

A Swinton la acompaña en pantalla John C. Reilly, como su esposo, Franklin, y tres actores interpretan a Kevin mientras éste crece: Rock Duer, Jasper Newell y Ezra Miller, antes de los seis, de seis a ocho años y como adolescente, respectivamente. A lo largo de su carrera, Ramsay se ha caracterizado por la sólida construcción de sus personajes; en ellos vemos nuestros miedos y angustias y, en algunos casos, aquello que no queremos ser. En Tenemos que hablar de Kevin, Ramsay construye a una Eva extraordinariamente real y la contrapone a un Kevin extraordinariamente singular, incluso, irreal. Ese contraste, llevado al extremo por Tilda Swinton y aquellos actores que interpretan a Kevin (incluso Rock Duer, el más joven de los tres), nos garantiza respirar la atmósfera de miedo a la que la trama nos conduce. Así, Ramsay coloca a Kevin en el centro de la historia, con todos los personajes, especialmente Eva, gravitando a su alrededor. Él, omnipresente, incluso desde antes de su concepción, se apropia de la mente de su madre. Para Eva, la angustia, la tristeza, la desesperación tienen un único motivo: Kevin. Su hijo, desde antes de nacer, sabe cómo lastimarla y cómo hacer añicos cualquier cosa que se asemeje a la felicidad. Y es que en toda la cinta, la felicidad pareciera ser un lugar extraño. Se insinúa por momentos en Franklin, o en otros en Celia (Ashley Gerasimovich), la hija menor del matrimonio, pero esta felicidad siempre tiene sobre sí la sombra de Kevin. O, en aquellos únicos momentos en los que Kevin no está: es decir, antes de su nacimiento. Ahí, en recuerdos cada vez más lejanos, podemos ver a Eva feliz. Pero hasta esos momentos son interrumpidos por la realidad: Kevin. Para ejemplo de la atmósfera irrespirable que vivimos a lo largo del filme, observemos el parche que lleva Celia en uno de sus ojos y simplemente sintamos la angustia de estar esperando el inminente momento en el que algo le suceda.

Tenemos que hablar de Kevin no es una cinta perfecta. Sin embargo, Ramsay maneja con tanta propiedad el lenguaje cinematográfico que su propuesta sobrepasa por mucho a la mayoría de los filmes actualmente en cartelera. Un filme perfecto para empezar adentrarse en el trabajo de Lynne Ramsay, que como un todo, está cerca de ser excepcional.

DIRECCIÓN: Lynne Ramsay. GUIÓN: Lynne Ramsay y Rory Stewart Kinnear, inspirados en la novela de Lionel Dhriver. DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA: Seamus McGarvey. EDICIÓN: Joe Bini. MÚSICA: Jonny Greenwood. DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Judy Becker. VESTUARIO: Catherine George. PRODUCCIÓN: Luc Roeg, Jennifer Fox y Robert Salerno. DURACIÓN: 112 minutos. ELENCO: Tilda Swinton (Eva), John C. Reilly (Franklin), Rock Duer (Kevin, antes de los seis años), Jasper Newell (Kevin, de seis a ocho años) y Ezra Miller (Kevin, de adolescente).

Opine sobre este artículo

Titulo del comentario*

Comentario*

ver reglamento

Opine sobre este artículo

¿Es usted miembro? Ingrese al sistema

O regístrese utilizando Facebook


No logueado ..

Solo necesita su usuario y contraseña de Facebook.

Correo electrónico:

Contraseña:

 

Olvidó la contraseña ?

Presione aquí para registrarse gratis en nacion.com si aún no lo ha hecho. / Este sitio requiere Cookies

Publicidad

   
  • Agregar Facebook
  • Agregar Delicious
  • Agregar Twitter

Los descendientes