La chica del dragón tatuado
Un periodista condenado por cuestionar a un magnate de negocios algo turbios; una poderosa familia sueca con ligámenes con el nazismo y la desaparición de una de sus miembros hace ya 40 años; la extraña vida de una joven al margen de la sociedad convencional. Los hilos argumentales de La chica con el dragón tatuado caminan esos senderos en la cinta inspirada en la trilogía Milennium, del escritor sueco Stieg Larsson. Con un guión de Steven Zaillian (Moneyball, American Gangster y La lista de Schindler, por nombrar algunos) y la dirección de David Fincher (La red social, Zodiac, Seven), La chica del dragón tatuado es un filme oscuro que captura desde sus excepcionales créditos introductorios.

Esta relectura del texto original (ya la trilogía Milennium había sido llevada al cine por el sueco Niels Arden Oplev en 2009) arranca a buen paso (y las dos prometidas continuaciones deberían ser más impetuosas) y en ella encontramos la sordidez de las distintas caras del mal, el invierno sueco que pareciera ser eterno, y sí, el brillo tan particular de su personaje principal, Lisbeth Salander. Ella es capítulo aparte, tanto en el libro como en la película. Ciertamente, el mérito primero viene de la fuente original: la trilogía Milennium. Stieg Larsson, su autor, un periodista que muriera repentinamente no más entregada a su editor la tercera de las novelas —incluso antes de que se publicara el primero de los volúmenes―, construyó un mundo literario tan perfecto y real (y lleno de fantásticas casualidades y acontecimientos), que el cine que beba de su savia no podría sino ser diferente y edificante. Más si está en manos de un maestro como Fincher.
Lisbeth Salander
Sí, la película es suya. Así como sucediera en la versión sueca de 2009, en donde el personaje interpretado por Noomi Rapace acaparara los mayores elogios, Rooney Mara construye en esta ocasión una Lisbeth real, alguien con quien nos podemos identificar; un personaje complejo; fuerte y vulnerable, una esponja que ha absorbido el mundo a golpes y saltos, y que ha construido una coraza a la que pocos pueden acceder.Y tenemos a Mikael Blomkvist (Daniel Craig), quien a su lado palidece. Ella es la valiente, la fuerte, la audaz; él es, aunque decente y buen tipo, simplemente se empequeñece a su lado. Ella, la hacker, la que se oculta tras las computadoras, omnipresente e invisible, nada se le puede ocultar; él, una cara pública, el que denuncia la corrupción a través de Millenium, su revista económica y política. Y no que él sea un personaje débil; por el contrario, es uno de los mejor construidos de la historia. Sino que el bueno de Larsson, quizás sin proponérselo conscientemente, puso el alma de su historia en manos de la oscuramente encantadora Lisbeth. Al final de cuentas, la duple termina siendo inseparable en nuestras mentes.
Además de Rooney Mara y su extraordinaria Lisbeth Salander, La chica del dragón tatuado suma otros atributos. La fotografía de tonos oscuros y lustrosos, encontró en el ojo de Jeff Cronenweth el pincel perfecto para el lienzo final; cuanto más sórdidos eran lo que la trama narraba, más oscura su fotografía. Así, las atmósferas gélidas creadas por Cronenweth se adueñan del espíritu general de la cinta; ni en el libro Suecia fue tan extraordinariamente fría e impersonal. Sumemos, además, la edición de Angus Wall y Kirk Baxter, quienes ya habían hecho yunta con Fincher en Zodiac (2007), filme quizás más pausado que éste, pero en el que ya mostraban un sentido rítmico preciso. Acá, acelerando el ritmo que el propio libro tiene, nos llevan de hilo argumental a hilo argumental en una suerte de carrera frenética hacia los acontecimientos clímax. Y finalmente, no podemos dejar de lado el trabajo de Trent Reznor y Atticus Ross, quienes acentúan los momentos de mayor suspenso con su peculiar propuesta musical, como bien hicieran en La red social, otro de los hijos de Fincher.
Quizás, La chica del dragón tatuado no sea el mejor filme de David Fincher. Sin embargo, el portentoso mundo creado por Stieg Larsson —retrato sórdido pero certeramente real de la sociedad moderna― tiene en su cimiente una fuerza llamada Lisbeth Salander que para el mundo del cine será, ya lo verán, simplemente inolvidable.
DIRECCIÓN: David Fincher. GUIÓN: Steven Zaillian, basado en la novela de Stieg Larsson. DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA: Jeff Cronenweth. EDICIÓN: Kirk Baxter y Angus Wall. MÚSICA: Trent Reznor y Atticus Ross. DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Donald Graham Burt. VESTUARIO: Trish Summerville. PRODUCCIÓN: Scott Rudin, Ole Sondberg, Soren Staermose Y Cean Chaffin. DURACIÓN: 158 minutos.
ELENCO: Daniel Craig (Mikael Blomkvist), Rooney Mara (Lisbeth Salander), Christopher Plummer (Henrik Vanger), Stellan Skarsgard (Martin Vanger), Steven Berkoff (Frode), Robin Wright (Erika Berger), Yorick van Wageningen (Bjurman), Joely Richardson (Anita Vanger), Geraldine James (Cecilia), Goran Visnjic (Armansky), Donald Sumpter (Detective Morell) and Ulf Friberg (Wennerstrom).
LISTADO COMPLETO DE PREMIOS Y NOMINACIONES.