Periodista. Llegó hace 15 años a La Nación donde ha trabajado en el centro de documentación, web y las secciones de economía, internacionales y nacionales. Ha  redactado notas de negocios, empresas, tecnología, comercio, turismo, política nacional y extranjera. Giras por la región y entrevistas personales le han confirmado cuan dispensables son los políticos (sobretodo algunos jefes de Estado) y la asombrosa capacidad de las personas más humildes para ver la vida como un regalo y no un derecho aún malviviendo en la miseria. Feliz usuario de “mac”, adora el whiskey single malt y beberlo en Zarcero, donde está su corazón. Hace 10 años ayuda a sus seres queridos a comprar en Internet por pura diversión y verlos sonreír.
Juan Fernando Lara S. 17 diciembre, 2012  11:01 a.m.
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17/12/2012
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Queremos comprar, no que nos vendan

Mil gracias por leer. En serio. Usted podría estar haciendo otra cosa que leer esto, sin embargo, su curiosidad o excesiva saturación noticiosa con los temas usuales lo trajeron acá. Por lo tanto, haré lo más entretenidas y útiles posibles las líneas acá abajo y futuras.

Con suerte, usted seguirá leyendo pues nuestro anhelo es que las futuras compras de lo que sea se vuelvan más sencillas y ahorrativas. Ahorro. El corazón del asunto en términos de tiempo y dinero comprando en línea.

He traído poco más de 1.200 artículos propios y ajenos entre teléfonos, televisores, música, libros, libritos, librotes, películas, series de televisión, computadoras de todas las razas, iPods, iPads, Kindle, cámaras fotográficas, radios, ropa, juguetes, más ropa, zapatos, repuestos, podadoras de césped, relojes, juegos de vídeo, repuestos de carro y más zapatos. Una vez, conseguí una mantequilla de almendra buenísima.

Poner todas esas cajitas y cajotas  en Costa Rica a puro casillero aéreo requiere fijarse en muchos detalles, cometer errores y formularse un montón de preguntas. No solo es traerlas sino acertar en las tallas de todas esas blusas “tan soñadas y en SALE” para que le queden a quien las encargó. Sí, a ese nivel he llegado. Más feo es robar.

A quien se pregunte para qué tanta molestia les respondo con la claridad de un amanecer: la oferta local no ofrecía esos artículos y, si era ese el caso, el precio se sentía tan alto como ceder un riñón. En cambio, la oferta de precios y artículos en línea es infinita.

Aparte, es innegable esa magia extraña y moderna de sentarse ante un teclado a adquirir digitalmente un artículo que, a miles de kilómetros, se zambulle en el más absoluto misterio en una frenética cadena de transporte y logística cuyo último eslabón es usted mirando la inquietud y celeridad de sus manos tratando de abrir el paquete recién entregado.

En mi caso, lo confieso, hay otra razón para comprar en línea; una emoción encerrada en mi corazón: DETESTO los centros comerciales. No todos, aclaro, hay unos estupendos en EE. UU. y Canadá. Siendo geográficamente correcto, casi todos en Costa Rica.

Las ventanas siempre lucen enormes letreros prometiendo rebajas pero, al ver el precio, la promesa sabe a burla.

Además, siempre hay alguien patrullando en la tienda; y, obvio, está ese joven que desde la puerta te llama “primo” o “hermano” o “amigo”; “venga, pase, sin compromiso”.

¿Recuerda alguna vez haber recibido esas mismas amplias sonrisas y buen trato justo antes de comprar algo cuando regresa al local a devolver algo defectuoso o cambiarlo? Nope.

El desconsuelo con el mall alcanza su perfección cuando a lo anterior se suman presas vehiculares y todo ese oro perdido esperando a alguien en una banca o recorriendo la tienda para escuchar al final que estará disponible en “unos 15 días más o menos”. Ajá.

Seré franco: a la gran mayoría de trabajadores les cuesta mucho ganarse el sueldo como para cederlo a cambio de un servicio al cliente pobre o una oferta de productos limitada.

Esto explica porque los servicios de casillero aéreo vienen sacudiendo el piso a los jugadores históricos del comercio detallista local.

Así pues, este espacio promete darle al consumidor que guste leer ideas para apoderarse del control de sus compras -y su dinero- a partir de exponer mis aciertos y errores (y los de todos aquellos futuros e hipotéticos lectores que compartan experiencias) en la compra de artículos en línea. A lo mejor usted no tiene un casillero aéreo pero sí acceso a uno o valora conseguirse uno.

El énfasis será en cómo se hace y en qué fijarse antes de comprar ya que, al final, todos queremos comprar, no que nos vendan.

La próxima entrega será sobre un detalle clave al comprar en amazon.com y la conveniencia de utilizar su membresía llamada Amazon Prime con la ayuda de su “familia”.

Juan Carlos Delgado Madrigal

Juan Carlos Delgado Madrigal 04:06 p.m.18/12/2012

Que buen reportaje. Efectivamente, es bastante molesto ir al mall o incluso al centro de san jose y pasar por las tiendas y que te digan primo o cosas similare, yo lo detesto. Una vez quise abrir un buzón de compra con Jetbox y me dijeron que en Miami estaba lleno que me tenia que esperar a que alguien no pagara su anualidad para que me lo dieran a mi, que feo fue escuchar eso. Esto fue hace mas de 5 años y desde entonces no me e animado a volver a intentar abrir un casillero. Don Juan, ¿cual es la compañía que brinda el mejor servicio de buzones para comprar en linea?

mac78_cr@yahoo.com

mac78_cr@yahoo.com 10:50 a.m.18/12/2012

Es muy acertado su articulo inicial... es increible que ahora cuando uno va a alguna tienda, se sienta estafado y burlado por los precios "bajos" que tienen. He llegado a comprar articulos que ya con todos los impuestos y cargas del casillero me ha salido hasta 170% mas barato que las gangas de Costa Rica.

William Diaz

William Diaz 11:34 p.m.17/12/2012

Excelente propuesta, Juan... y estilo ameno, estaré atento y estoy seguro que no soy el único.

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