¿Cómo será correr una maratón?

Cuando uno empieza a correr, la palabra maratón da miedo. Hablar de correr más de 42 kilómetros de manera contínua no se logra de la noche a la mañana.
Parece anormal, pero conforme pasan los meses de entrenamientos, las carreras de 10 kilómetros y unas cuantas de 21 kilómetros, ese miedo que se siente al plantearse la posibilidad de realizar la competencia maestra del atletismo pedestre se convierte en emoción, ganas y sueños.
¿Cómo sera correr una maratón?, ¿duele?, ¿podré terminar?
Como aún no tengo las respuestas he consultado a maratonistas, porque quiero saber a qué me voy a enfrentar, quiero saber qué se siente… y leyendo respuestas de una cuestión lanzada en el perfil del blog en Facebook y declaraciones de Traña, César y mi entrenador, me quedo con dos palabras: trabajo y dolor.
Trabajo: dícese de los meses de entrenamientos, de las madrugadas, fondos, tests, pesas, natación, correcta alimentación y disciplina.
Dolor: dícese del sentir de los últimos kilómetros de la maratón. ¡Si a Gabriela Traña le duele hay que mentalizarse de una vez!
“La primera vez los últimos 8 kilómetros son a pura mente”, dice Daniel Loría. Pero de inmediato añadió la palabra “inolvidable”, para explicar que la experiencia valió la pena.
Carmen Castillo escribió que correr una maratón es “algo fuera de este mundo”, recalca además que las últimas millas son “matadoras”. Y es justamente por esta razón que el trabajo para hacer una maratón no se centra únicamente en la parte física: “Mi primer maratón fue en Disney (hace unas semanas). Fue una experiencia única e inolvidable, y hacerla allá fue algo mágico, no solo hay que preparar las piernas sino la mente”, citó Pablo Solano.
Entonces, ¿porqué es que la queremos hacer si la mayoría habla de sacrificio y hasta dolor?. “Porque la preparación física te permite tener buena condición física y gozar de la salud, y porque cumplir con un reto y llegar a la meta de tanto esfuerzo siempre es gratificante”, opina Claudia Bermúdez quien se describe como corredora anónima y maratonista (tres medallas de esta prueba así lo demuestran).
En Facebook, Daniel Loría habló de la inevitable sensación de “dolor del día después” y Frank Sánchez obvió los 42 kilómetros del día del evento, pues dice que “la carrera en sí, es la parte corta; el entrenamiento es la verdadera aventura”.
La primera maratón es “como el primer beso”, “la primera mujer” (u hombre, digo yo), “no sabes si reír o llorar”: así explica Roiny Villegas cómo vivió él su estreno en un evento de 42,195 kilómetros.
Otra conclusion más: correr una maratón debe ser, para los corredores anónimos la mayor satisfacción que un par de tenis puede dar.