Mi primer aniversario en el asfalto
El 17 de abril del año anterior corrí mi primera carrera.
La fecha no corresponde al aniversario que hoy celebro, mas es significativo iniciar con otra fecha memorable —memorable para mí, claro está—.
Cuando yo empecé a correr jamás pensé en que iba a llegar a terminar una media maratón. Es más, no sabía que podía correr más de 500 metros.
Cuando yo empecé tampoco sabía que tenía fuerza de voluntad como para despertarme a las 5 a. m. para ir a correr.
Cuando yo empecé a correr no tenía condición física.
Cuando yo empecé no entendía cuando otros hablaban de “fondos”, “zona 1”, “zona 3” o “zona 5”. Tampoco le tenía cariño al monitor cardiaco y mucho menos a los zapatos para supinadores (ni sabía qué era eso).
Ya ha pasado un año desde que me animé a asistir a un grupo de atletismo en La Sabana, con Raquel. Sí, aquella Raquel, la que me metió en esto, la que me animó y la que me hizo sentir súper mal el primer día de entrenamiento.
Y me hizo sentir mal porque yo no sabía que la primera vez dolía tanto, no sabía de respiración y de correcta hidratación. Pero he ido aprendiendo. (Gracias Raquel).
Ya ha pasado un año y hoy no soy la mejor, pero soy feliz. Soy una corredora anónima que ha cambiado sustancialmente las salidas nocturnas por fondos mañaneros, las citas en un bar por desayunos con Adriana y Johanna, amigas que también corren.
No quiere decir que soy aburrida ahora, simplemente mi percepción de diversión ha variado.
Luego de este tiempo solo sé que he aprendido. Porque también tuve días “malos”, sin entrenamientos, con más baile que fondos, con gripe y sueño, pero cuando comprendes lo bueno que es esto, no pueden pasar muchos días sin ir a correr.
Luego de este tiempo en la calle solo sé que quiero más, que quiero mejorar, que quiero ser más disciplinada, que quiero correr una maratón y tener salud.
Durante los últimos 365 días experimenté sensaciones increíbles. Desde el temor que sentí cuando me dirigía a la salida de mi primera carrera (en abril), hasta el dolor en los 21 kilómetros del 2 agosto, corriendo hacia La Negrita.
Pero también emoción (pero que casi se salía mi corazón) cuando llegué a la meta de mi primera media maratón y satisfacción por terminar pruebas duras.
¿Que porqué corro? Por todo eso y por mucho más, porque con ayuda de profesionales que te dan la seguridad de que no estás atentando contra tu salud/integridad física se puede lograr mucho más, pero solo si uno quiere.