Retórica
Las tres virtudes del discurso
Para la retórica clásica, quien escribiese un discurso, debería pensar primero en las personas a las que se dirigiría; luego debería escribirlo según las normas gramaticales; a la vez, el discurso debería ser compresible. Los discursos eran orales; es decir, el autor lo escribía y lo memorizaba para pronunciarlo ante un público. Otras veces, el autor del discurso era una persona distinta (un escritor profesional de discursos), quien trabajaba para un cliente (quien pronunciaría el discurso).
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