Relatos verdes de una gran inexperta
Mi nombre es Amy Ross, tengo 25 años y no soy experta en nada. Partamos de eso. Hace cerca de un año empecé a experimentar con temas verdes (no estoy hablando de la marihuana, por aquello). Primero me hice vegetariana, luego empecé a ir a la feria orgánica y en cuestión de días estaba reciclando mis botellas de champú y probando pasta de dientes a base de arcilla blanca. Las grandes preguntas mías giran en torno a cómo ser más saludable y responsable conmigo misma y todos los que me rodean. He invertido mucho tiempo y esfuerzo en este proceso, y he crecido y reído montones en el camino. Ojalá esto pueda aportarle a otras personas también.
Me gustaría empezar por aquí:
Es cierto, Costa Rica se promociona como ecológica, pero la verdad es que en mi corta vida he terminado convencida de que lo verde de este país no es gracias a los ticos, sino a pesar de nosotros. La gente compra y bota bolsas plásticas a diestra y a siniestra sin pensar en que irán a parar a un basurero donde tardarán más de 400 años en desintegrarse (http://www.nacion.com/2011-08-10/AldeaGlobal/vecinos-de-monteverde-disminuyen-uso-de-bolsas-plasticas-para-conservar-el-ambiente.aspx). Privilegiamos el transporte privado, muchas veces, por asunto de conveniencia, sin pensar en las implicaciones ambientales. Ni qué decir de la contaminación de ríos y la construcción en zonas protegidas.
Sin embargo, me emociona profundamente ver cómo las tendencias amigables con el ambiente (¡y con nosotros mismos!) se van convirtiendo en moda. Pequeños destellos de ingenio y creatividad van abriendo espacios más saludables para todos. Pienso en iniciativas como Chepe Cletas (http://www.facebook.com/chepecletas?fref=ts), que pretende fomentar el uso de bicicletas como medio de transporte, y Viandas (http://www.facebook.com/mercadoviandas?ref=ts&fref=ts), un pequeño mercado orgánico que vende productos de pequeños productores que practican agricultura libre de agroquimicos. Además, cada vez hay más alternativas de alimentación vegetariana y vegana o restaurantes tradicionales con opciones para estas poblaciones.
Por ahora, siguen luchando contra la corriente y contra los precios de un mercado poco preocupado con el bienestar y más interesado en el dinero. Yo creo fielmente que vale la pena prestarles atención a estas propuestas y darles un espacio para que se den a conocer. Además, entre más consumidores verdes somos, más bajos los precios. Esto urge porque mantener temas como lo orgánico entre la élite me parece una verdadera lástima. Ese es parte del objetivo de este blog.
A poquitos iré compartiendo todas estas maravillas que me he encontrado y cierro mi primer post con una invitación para que me compartan sus experiencias y propongan temas a mi correo: amy.ross@nacion.com. Mi sueño es que este blog lo construyamos entre todos.