La pasión por la ciencia y el periodismo me trazaron el camino para convertirme en lo que soy: una periodista científica. A la hora de elegir carrera me incliné por el periodismo, estudié Ciencias de la Comunicación Colectiva en la Universidad de Costa Rica, pero luego me especialicé en Comunicación Científica en la Universitat Pompeu Fabra, en Barcelona, España. A mi regreso, ingresé a La Nación en el 2001 como periodista de la sección Viva, donde empecé a publicar reportajes sobre ciencia y medicina.

En el año lectivo 2003-2004 tuve la fortuna de formar parte del programa Knight Science Journalism Fellowship del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Estados Unidos, y a mí regreso me dediqué  la creación y la coordinación de la sección Aldea Global, una sección donde a diario se exploran temas de ciencia, tecnología, salud y arte. Dentro de Aldea Global nació la columna Epicentro de la Ciencia, que publico todos los lunes desde febrero del 2008, y que ahora he transformado en un blog muy importante para mí, pues es el contacto con mis orígenes, el mundo de la ciencia, ahora que dedico la mayor parte de mi tiempo a las labores de ser Jefa de Redacción de este diario.
Debbie Ponchner 04 junio, 2012  12:00 a.m.
INICIO / Medicina
04/06/2012
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¿Una maratón es buena para su corazón?

El saber popular dice que “nada en exceso y todo con medida”. Esa lección de vida se aplica prácticamente a todo, incluso al ejercicio físico, según revela un nuevo estudio científico.

Todos sabemos que la actividad física es de las mejores cosas que podemos hacer para llevar una vida saludable y mantener a nuestro corazón sano.

Una rutina diaria de ejercicio es una excelente medicina para prevenir la enfermedad cardiovascular.

Quienes se ejercitan de forma regular tienen, en promedio, una esperanza de vida siete años más larga que quienes son sedentarios y la calidad de su vida, además, es mejor.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando uno se ejercita en exceso? ¿Se puede dar una sobredosis de ejercicio?

James O’Keefe, investigador del Instituto del Hospital Saint Luke, en Kansas, EE. UU., señala que sí: someterse a entrenamiento intenso de ejercicio de alta resistencia, como el que realizan los maratonistas o triatlonistas, puede llevar a cambios estructurales en las grandes arterias y el corazón que pueden desembocar, en algunos casos, en peligrosas arritmias.

En un estudio que publica hoy la revista Mayo Clinic Proceedings, O’Keefe y sus colegas describen por primera vez los cambios fisiológicos que pueden presentar los atletas de disciplinas de alta resistencia y explican por qué en la población de atletas veteranos se da cinco veces más la prevalencia de fibrilación atrial, desorden en el ritmo cardiaco que causa latidos irregulares y rápidos, y también dan pistas de por qué se presentan de forma muy esporádica (en uno de cada 40.000) la muerte repentina de atletas en competencia.

Para prepararse para una maratón, triatlón o una competencia ciclística de alta resistencia, una persona realiza entre cinco y 10 veces más ejercicio que el que se recomienda para llevar una vida saludable. Ese exceso de ejercicio, al igual que el correr una maratón o vuelta ciclística, tiene un impacto en el corazón: su funcionamiento varía y presenta mayor esfuerzo en su lado derecho.

Ese cambio permanece hasta por una semana después de la competencia, pero luego el corazón regresa a trabajar de forma normal.

No obstante, en algunos atletas que realizan estos esfuerzos de forma contante a lo largo de años, ese cambio temporal puede llevar a la aparición de lesiones permanentes en el corazón que llevan a que se presente la fibrilación atrial que produce las peligrosas arritmias: un pequeño estudio en un grupo de atletas de alta resistencia encontró que la condición se presentaba en el 12% de ellos.

O’Keefe y sus colegas advierten que sus hallazgos no son un motivo para que quienes realizan ejercicio de alta resistencia dejen de hacerlo, pero sí es una llamada de atención a la importancia de tener un cuidado especial y monitoreo de qué efecto está teniendo ese ejercicio sobre su corazón.

Para las personas que no somos maratonistas, el consejo médico sigue siendo el mismo: hacer ejercicio entre 30 y 60 minutos cada día, la medida exacta; ni mucho ni poco.


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