Sobredosis de ejercicio
Todo en esta vida –incluso aquellas cosas que nos traen salud y felicidad— debe hacerse con moderación. Si hacemos mucho podemos caer en una “sobredosis”, si hacemos poco podemos no obtener los beneficios deseados.
Pese a la insistencia de todos los expertos en la salud de que debemos llevar un estilo de vida activo, el consejo de hacer todo con moderación también se aplica a la actividad física.
Está más que demostrado que realizar entre 30 y 45 minutos de ejercicio vigoroso al día puede contribuir a disminuir los riesgos de encontrarse con una muerte a temprana edad o desarrollar alzheimer, enfermedad cardiovascular, osteoporosis o diabetes.
Sin embargo, como con toda medicina, hay que tomar la dosis indicada. Si tomamos menos, podemos no recibir su beneficio, y si tomamos más, podemos hacerle un daño a nuestro cuerpo.
Lo mismo ocurre con el ejercicio, según sostienen los médicos James H O’Keefe y Carl J. Lavie en un editorial en la última edición de la revista Heart.
Hace unos meses, ambos expertos publicaron los resultados de una investigación que señalaba que completar una maratón puede lesionar el corazón, se trata de lesiones reversibles en el corto tiempo, pero cuando la persona realiza este tipo de ejercicio de forma repetitiva, a lo largo de muchos años, puede generar un daño que la haga más propensa a presentar arritmias que pueden llegar a comprometer su vida.
Ahora, en esta nueva publicación, O’Keefe y Lavie hacen hincapié que para tener una buena vida es mejor correr distancias cortas y a una velocidad moderada.Para respaldar su postura, presentan una serie de evidencia científica.
Por ejemplo, está el caso de un estudio realizado en 60 hombres con enfermedad cardiovascular que fueron sometidos a sesiones de 30 minutos o 60 minutos de duración de ejercicio vigoroso. Quienes realizaron sesiones de media hora mejoraron la elasticidad de sus arterias y produjeron poco estrés oxidativo (proceso que deteriora las células), pero quienes hicieron una hora de ejercicio presentaron más estrés oxidativo y sus arterias se endurecieron más.
Otro estudio, siguió a 52.600 personas a lo largo de tres décadas; 19.000 de esas personas son corredoras, y, según el análisis, han disminuido su riesgo de muerte un 19% con respecto a aquellos que no corren.
Sin embargo, cuando los investigadores dividieron al grupo de los 19.000 corredores en subgrupos de aquellos que corren por encima de 32 kilómetros a la semana y los que corren entre 8 y 32 kilómetros por semana la historia cambió.
Resulta que los que corren grandes distancias, más de 32 kilómetros por semana no presentan una ventaja en su esperanza de vida sobre las personas que no corren, pero los corredores moderados, más bien tienen un riesgo disminuido mayor (25%) sobre quienes no practican el ejercicio.
El mismo patrón se observó con respecto a la velocidad a la que se corre. Resulta ventajoso para la salud correr a un paso de unos 10 o 11 kilómetros por hora, pero si uno corre a una velocidad por encima de eso, el beneficio parece desaparecer.
Para los investigadores la conclusión es clara: para lograr una mejor calidad de vida, lo ideal es no excederse de 30 a 50 minutos diarios de actividad física vigorosa, de lo contrario, puede sufrir de una sobredosis de ejercicio. También sugieren no olvidar el beneficio del más simple de los ejercicios: caminar. Recorrer unos 6 kilómetros al día es una excelente receta para mantenerse sano.
